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Una familia argentina vive un confuso momento de estupor y alegría al descubrir que el cuerpo de su pequeña hija declarada muerta al momento de nacer respiraba y se movía aun 12 horas después de encontrarse en la morgue del hospital.

La familia argentina Verón Bouguet se encuentra justificadamente conmocionada porque su quinto hijo, una niña nacida prematuramente, despertó en la morgue del Hospital Perrando casi doce horas después de que los doctores que la recibieron la declararon muerta.

Por petición expresa de la madre, Analía Bouguet de 29 años, tanto ella como su esposo, Fabián Verón de 31, se trasladaron a dicha sección del nosocomio localizado en Resistencia, una ciudad al norte de Buenos Aires, en un gesto simbólico para quizá despedirse de la que considerarían ya una hija perdida. Su sorpresa, sin embargo, fue mayúscula cuando Fabián abrió la gaveta donde se encontraba el supuesto cadáver de la pequeña pero este, en vez de permanecer inmóvil e inerte, intentó una caricia con sus manos sobre la del padre, además de lanzar un suspiro que sumió a ambos en un confuso estupor del cual atinaron a salir solo rezando, llorando, riendo y postrándose de rodillas. La niña, por cierto, ahora lleva el nombre de Luz Milagros.

Y si bien este acontecimiento es un profundo motivo de alegría, tanto los padres como la opinión pública se debaten entre la admiración y la exigencia, pues se dice ya que los médicos responsables no siguieron todos los protocolos necesarios para declarar muerto a un recién nacido.

“Nos dijeron que la beba tenía hipotermia y que eso pudo haber debilitado sus latidos, lo que se habría acentuado porque ya tenía bajo ritmo cardíaco antes de nacer. Pero está claro que no se respetaron los pasos que hay que seguir en estos casos”, declaró Fabián al respecto.

[Clarín]