Y si bien el retroceso en leyes como SOPA y ACTA alimentan la esperanza de muchos sobre la persistencia en la gratuidad y la libertad que hasta ahora parecen consustanciales a Internet, no de los cofundadores de Google, Sergey Brin, dejó entrever recientemente que este estado paradisiaco podría terminar pronto, y que Internet nunca había enfrentado una amenaza tan grande a su libertad.
Según Brin, los gobiernos nacionales están incrementando sus esfuerzos por conseguir un mayor control tanto en el acceso como en la comunicación misma en las comunicaciones de sus ciudadanos, similares a los que emprenden los grandes consorcios de la industria del entretenimiento que so pretexto de erradicar la piratería, cabildean medidas restrictivas al contenido que se expone en Internet.
China, Arabia Saudita e Irán, por un lado, y Facebook y Apple por el otro (que administran sus plataformas por su cuenta), se convierten así en entidades casi gemelas hermanadas en sus objetivos: el control, la prohibición, la sanción precisa de las personas y los contenidos.
“Hay fuerzas muy poderosas que se han alienado en contra del Internet abierto, por todos lados y en todo el mundo. Estoy más preocupado de lo que lo estuve en el pasado. Es espantoso”, dijo Brin.