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Investigación recién publicada muestra al menos cuatro ventajas de la dislexia que pasan desapercibidas por los prejuicios en torno a esta “anormalidad”.

Hasta ahora la dislexia se considera una discapacidad o un trastorno que quienes lo padecen deben aprender a sobrellevarlo. Sin embargo, una publicación reciente intenta mostrar que dicha “anormalidad” puede verse solo como otra manera de operar que tiene el cerebro en la cual podrían encontrarse algunos beneficios todavía no reconocidos con suficiencia.

El libro se llama The Dyslexic Advantage [Las ventajas de la dislexia], y es obra de Brock y Fernette Eide, ambos reconocidos médicos especialistas en problemas neuronales asociados al aprendizaje. En los últimos años el matrimonio Eide ha hecho ver a disléxicos y familiares de disléxicos que su padecimiento posee múltiples ventajas que quizá no conocen y que casi siempre permanecen ocultas por los muchos prejuicios en torno a este.

Para Brock Eide, el talento mayor de un cerebro afectado por la dislexia es su capacidad para ver “el cuadro completo”, esto es, reconocer claramente el contexto general de una situación, a partir de lo cual es posible prever mejor el desarrollo futuro de determinado proceso e incluso sintetizar eficazmente un gran número de causas relacionadas con determinado efecto. El llamado “razonamiento interconectado” hace que el disléxico “vea conexiones que otras personas no habían visto antes”, dice Brock.

Asimismo, una persona disléxica comúnmente posee una habilidad notable para el razonamiento espacial, para imaginar perspectivas de los objetos en tres dimensiones con mayor facilidad que otros, característica especialmente útil en profesiones como la de diseñador, arquitecto, químico orgánico y otras similares.

Una tercera fortaleza de los disléxicos sería, según Brock, que esta condición hace que el cerebro recuerde los hechos como experiencia, ejemplos o historias y no como abstracciones. Esto, que recibe el nombre de “razonamiento narrativo”, hace de la dislexia una ventaja en disciplinas como la historia o la literatura o, en lo cotidiano, en la habilidad para “aprender de la experiencia”. “Estos individuos”, dice Brock, “destacan en áreas en las que contar y entender historias es importante, como las ventas, consejerías, como abogados e incluso en la enseñanza”.

Por último, Brock y Fernette Eide apuntan una cuarta ventaja del disléxico: la capacidad de razonar claramente en situaciones dinámicas, en las cuales los hechos involucrados todavía no se presentan completamente o están cambiando —las finanzas, por ejemplo, pero también la geología o la paleontología.

Según Brock estas cuatro habilidades se presentan entre los disléxicos combinadas, alguna con mayor presencia que otra, pero en todos los casos con mayor intensidad que en las personas sin dislexia.

Aunque las causas de la dislexia son todavía desconocidas, está claro que se trata de una variación en los procesos cerebrales que para nada afectan la inteligencia de quien la padece: una manera distinta de entender el mundo.

[Wired]

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Seremos cyborgs: científicos instalan cerebelo artificial en una rata

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/27/2011

Científicos de la Universidad de Tel Aviv consiguen implantar un cerebelo artificial en una rata, abriendo la puerta a posibles prótesis en una de las áreas más complejas del cuerpo humano: el cerebro.

Quizá el cyborg sea el futuro del ser humano, la comunión de la naturaleza con la tecnología, del cuerpo con los circuitos, de los tejidos con materiales sintéticos que suplan miembros dañados o potencien las cualidades de otros.

Por lo pronto, sin que esas fantasías propias de las ficciones futuristas sean del todo una realidad (al menos no en todos los animales), científicos de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, han logrado instalar en una rata un cerebelo artificial capaz de recibir e interpretar señales provenientes del encéfalo, esa especie de aduanero que transmite las señales del cerebro al resto del cuerpo. La prótesis cumple en la rata estas funciones como si se tratara de su tejido original.

A decir de Matti Mintz, profesor en la Universidad de Tel Aviv y jefe del grupo que consiguió el éxito en el experimento, todo esto es un asunto saber registrar cierta información, clasificarla y canalizarla por las vías correspondientes: “Es la demostración de principio de que podemos registrar la información del cerebro, analizarla de una manera similar a la red biológica y devolverla al cerebro”, dice Mintz.

Además, hay que tener en cuenta que el conocimiento que se tiene de esta parte del cerebro es sumamente avanzando, casi completo, lo cual ha facilitado en cierta medida el trabajo del grupo coordinado por el profesor Mintz.

Para probar el implante, que también puede verse como un chip, se anestesió a una rata para desactivar su cerebelo para después suplantarlo con el cerebelo artificial. Con este todavía desactivado, se procedió a enseñar al roedor a parpadear, condicionado dicho movimiento con un sonido, de tal forma que después el animal realizara el movimiento al escuchar la señal sonora. Los científicos comprobaron que con el chip desactivado la rata era incapaz de aprender la secuencia descrita pero, por el contrario, una vez que activaron el implante, el animal completó los procesos mentales necesarios para parpadear y asociar el parpadeo con el sonido dado por los científicos.

Aunque este logro satisface a los involucrados en el experimento y otros especialistas afines, ellos mismos reconocen que se encuentran lejos de crear un chip que funcione en áreas más amplias y más complejas del cerebro o que pueda implantarse y funcionar en un animal plenamente consciente (recordemos que la rata estaba anestesiada). Sin embargo, esperan que antes del fin de este siglo existan prótesis que puedan sustituir regiones tan minuciosamente diseñadas como el hipocampo o el córtex visual.

[New Scientist]