Descrito tanto por la fiscalía como por la defensa como "adorable", aunque suele llenar de baba la corte, Rosie es un perro de servicio que apoya a los niños que padecen traumas en sus testimonios. Y si bien nadie duda de la utilidad de su trabajo, cierta controversia ha surgido sobre su presencia en un juicio.
En un reciente caso una adolescente de 15 años que testificó contra su padre en un caso de abuso sexual no dejaba de abrazar a Rosie durante su testimonio. En una ocasión en la que la niña empezaba a dudar, el perro se levantó y la empujo gentilmente con la nariz, como diciendo "sigue".
El padre de la niña fue condenado a 25 años en prisión, pero ahora su defensa está apelando que su condena se dio debido al uso del perro, que ganó la simpatía de la corte, y argumenta que los perros pueden ser usados también para calmar a las personas que están mintiendo. El abogado defensor dijo: "cada vez que acariciaba al perro fue un mensaje inconsciente de que estaba bajo estrés porque estaba diciendo la verdad".
Pero al mismo tiempo, conscientes de que todos adoran a Rosie, la defensa dijo que esto iba en contra del perro que es "un buen muchacho" y que le desean "lo mejor".
La apelación está en marcha, pero no se espera que proceda y Rosie seguramente seguirá apareciendo en corte reconfortando a los niños como el mejor terapeuta.