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Adolescente vende riñón para comprar un iPad2 en China

Por: pijamasurf - 06/02/2011

El frenesí por conseguir la nueva versión del iPad llevó a un adolescente chino a vender su riñón para poder adquirirlo.

Hace poco publicamos una nota afirmando que las marcas mejor posicionadas en el mundo, Apple entre ellas, detonan la misma actividad neurológica que la que provoca una creencia religiosa. También nos tocó reportar, en un acto de enrome relevancia simbólica, la transformación de una iglesia de Francia en un centro comercial. Ambos sucesos sugieran acaso una decadente realidad: el consumo nos hipnotiza. Y evidentemente existen algunas marcas que saben cómo explotar esta condición, tejiendo finamente en torno a sus productos una especie de halo cuasi-divino por cuya obtención estaríamos dispuestos a hacer prácticamente cualquier cosa.

Un adolescente chino de 17 años deseaba fervientemente el más popular de los nuevos dispositivos de Apple, el iPad 2. Sin embargo, el costo de este hot gadget estaba definitivamente fuera del alcance de su bolsillo, así que decidió tomar una medida extrema: vender uno de sus riñones para poder adquirir su iPad. Cuando el chico llegó a casa con su flamante juguete nuevo y una venda ensangrentada (debió permanecer tres días en el hospital después de la extracción de su órgano), la madre descifró de inmediato lo que había sucedido. El mercado "legal" de órganos en China es bastante grande, sin embargo, lo que en realidad resulta preocupante, y no desde una perspectiva moralista sino desde un discurso por la dignidad humana, es la decadente materialización de los actuales valores. Al parecer en la lucha entre el consumo patológico y la evolución del ser, marcas como Apple están inclinando la balanza a su favor.

[Telegraph]

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Una organización de polígamos ambientalistas te invitan a que te desnudes y copules en la naturaleza, lo documentes en imagen o video, y lo compartas en una galería eco pornográfica; los fondos serán destinados a proteger la Tierra.

Calentamiento global, cambio climático, energías alternativas, sustentabilidad, eco amigable, tópicos todos que en los últimos años han pasado a ocupar buena parte de nuestras conversaciones, de las notas en la prensa e incluso de nuestra ideología. Al parecer el histórico maltrato que le hemos propiciado a nuestro planeta y sobre todo sus ya evidentes consecuencias, nos han hecho retomar un discurso pro ambiental, en forma masiva, que intenta salvar un entorno natural que a veces parece condenado a perecer.

Este esfuerzo “verde”, esta cruzada ambientalista, se han impulsado desde diversos sectores de la sociedad, siendo la tecnología, la educación y la economía algunos de los más populares. Pero por qué no contemplar el hacerle frente a esta problemática autogenerada por la raza humana desde una de las trincheras más enérgicas y al mismo tiempo más orgánicas: el sexo. Fuck for Forest es un movimiento internacional que a través de una sexualidad explicita y libre, intenta promover un rediseño en las prácticas y pensamientos de las personas con un fin concreto, salvar a la Tierra.

Esta seductora iniciativa de combate pro ambiental, fundada por la pareja de noruegos Tommy Hol Ellingsen y Leona Johansson, se define a sí misma como un proyecto eco erótico, sin fines de lucro, integrado por personas preocupadas que desean proteger la naturaleza y “liberar la vida”. FFF recauda fondos “para proteger los recursos naturales mediante la exploración y liberación del poder del sexo y la desnudez”. Si realizas una donación voluntaria destinada a la protección de la Tierra,  a cambio podrás acceder “a la naturaleza sexual de una comunidad con mente abierta”.

Bajo el lema “Salvar al planeta puede ser muy sexy”, Fuck for Forest comunica un simple y genuino credo: “Queremos divertirnos con el sexo, mostrar la naturaleza a la gente y recaudar fondos para la protección ambiental. Sinceramente pensamos que es tiempo de tributar respeto a la naturaleza y devolverle un poco de amor”. Para sus fundadores (risueños, polígamos y amantes de la naturaleza), esta organización ha visto catapultar su fama pues no solo atiende un problema completamente vigente, sino que lo hace desde una trinchera bastante genuina.

Pero más allá de la excéntrico y placentera perspectiva con la que los chicos de Fuck for Forest pretenden abordar una problemática tangible, lo cierto es que también existen argumentos para pensar que su propuesta es bastante coherente, y que si bien no debiese ser un frente exclusivo para encarar la devastación planetaria, es en sí un gran complemento a esta lucha masiva a la que cada vez se unen, por fortuna, más personas.

Desde una perspectiva psicológica resulta comprensible que el desnudarte con tu(s) pareja(s) en un entorno natural puede, además de garantizarte una deleitante interacción, servir como una especie de recordatorio catártico en torno al hecho de que los seres humanos no somos criaturas exentas de la perfección natural y también sobre la ineludible armonía entre todas las cosas. El tener un orgasmo junto a un encino, una orquídea o sintiendo la caída de una cascada sobre tu cuerpo, difícilmente no te ayudará a fundirte y sentire uno con la naturaleza. Practicar el eco erotismo puede ser una experiencia altamente terapéutica que te ayude a reconectar con los orígenes orgánicos de tu persona.

En cuanto a un enfoque fáctico, resulta que al realizar una donación a esta organización contribuyes a rescatar zonas naturales que se encuentran amenazadas por la nefasta avanzada del “progreso”.  Entre los proyectos actualmente activos de Fuck for Forest, se realizan acciones concretas para salvaguardar los bosques tropicales de Costa Rica y Ecuador. En Costa Rica han establecido una alianza con Arbofilial, organización dedicada a adquirir  grandes extensiones de tierra y declararlas zonas protegidas. Mientras que en Ecuador han desarrollado una iniciativa conjunta con un grupo de indígenas locales, los Shuar, bajo la cual llevan a cabo labores de reforestación, así como la operación de un centro cultural de intercambio de conocimiento en torno a la sustentabilidad, la medicina herbolaria y el chamanismo.

Pero si tu bolsillo no te da para realizar una donación en estos momentos y prefieres esperar para ello una mejor época, también puedes contribuir con fotografías o videos, sea que te encuentres desnudo o copulando: sal con tu pareja a la naturaleza, desnúdense, copulen incluso (si es posible) y registren su aventura con una cámara fotográfica o videocámara. Posteriormente envía tu material a fff@moralprod.com, mismo que será incorporado a una estimulante galería digital con el fin de promover la liberación del pulso sexual como un  recurso sanador, tanto social como ecológicamente hablando. La gente que quiera acceder a esta galería deberá pagar previamente una cuota por lo que te estarás convirtiendo en un modelo eco pornográfico.

“Conviértete en un activista erótico y haz tus propias fotos y videos. Se creativo. Solo o con tus amigos. Si necesitas ayuda o quieren que nosotros nos unamos, contáctanos y veremos qué pasa”. Sobra decir que esos fondos serán destinados para financiar los proyectos ambientalistas de la organización. Y si eres un ávido consumidor de pornografía y derrochas tu dinero en suscripciones a sitios que muestran a rubias ensiliconadas o a tipos con penes artificialmente engrosados, tal vez sea buen momento para que converjas tu vicio psicosexual con un poco de amor planetario y tomes en cuenta dentro de tu porno presupuesto para la galería de FFF.

Y para concluir esta nota, a continuación un fragmento del amoroso manifiesto de los chicos de Fuck for Forest:

«¿Qué es la moral cuando no respetamos a la naturaleza? La guerra y la destrucción del ambiente han sido “normalizados” mientras que el hacer el amor en público y la desnudez son considerados como algo ofensivo e incluso se les criminaliza.

»Cuando muestras un video de animales fornicando se le llama un programa de naturaleza. Pero si muestras a personas teniendo sexo se le llama pornografía e incluso requiere de una cierta edad legal para poder verlo o, en caso contrario, es objeto de censura. Pero al final, y también al principio, es simplemente algo natural.

»Como ser humano te enfrentas a mayores o menores problemas legales por tener sexo o desnudarte en público, dependiendo del sitio del mundo en el que te encuentres. Los animales pueden vivir desnudos y tener sexo en dondequiera. Pues bien por ellos, criaturas inmorales: al menos ellos no destruyen el medio ambiente».

Twitter del autor: @ParadoxeParadis