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OMS acepta que teléfonos celulares aumentan posibilidad de contraer cáncer

Por: pijamasurf - 05/31/2011

La Organización Mundial de la Salud decide clasificar las frecuencias electromagnéticas que producen los teléfonos móviles como potencialmente cancerígenas

Un tema que se ha debatido por años con diferentes estudios arrojando distintos resultados (generalmente los estudios de las telefónicas mostrando que no existe relación y los indepenedientes que sí) parece acercarse a un consenso: la radiación de telefónos célulares aumenta el riesgo de sufrir cáncer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tomado la decisión de clasificar los campos de frecuencia electromagnética -como los que generan los teléfonos móviles-  como "posiblemente carcinógenos" para los humanos, en base a los estudios que lo relacionan con un mayor riesgo de glioma, un tipo de cáncer cerebral, realizados por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.

El doctor Jonathan Samet, de la Universidad del Sur de California, líder de la investigación, señala que "la evidencia acumulada es lo suficientemente fuerte como para apoyar una clasificación de estas ondas en el grupo 2B ". El grupo 2B es el que engloba compuestos potencialmente cancerígenos. "Esto quiere decir que podría existir cierto riesgo de cáncer por el uso de móviles, pero que todavía tenemos que analizar mejor esta relación", concluye Samet.

"Dadas las potenciales consecuencias para la salud pública de esta clasificación, es importante que se realicen más investigaciones sobre los posibles efectos a largo plazo. Pero, mientras tanto, convendría reducir la exposición a estos dispositivos", añade Christopher Wild, director del IARC.

Se estima que en el mar de consumo que hemos convertido la faz de la Tierra existen al menos 5 mil millones de estos dispositivos potencialmente cancerígenos.

Se recomienda no colocar los teléfonos celulares cerca de la cabeza, ya que el tipo de cáncer con el que están más relacionados es cerebral.

La radiación de los telefónos móviles hace que las regiones del cerebro cercanas al aparato quemen más energía, según uno de los estudios más completos jamás realizados en cuanto a los efectos de la radiación de estos aparatos.

[El Mundo]

 

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El arte de proyectar sombras con basura: la obra de Tim Noble y Sue Webster

Por: Javier Barros Del Villar - 05/31/2011

Transmutando los desechos en seres de sombra: En un ejercicio de estética alquímica, una pareja de artistas británicos utiliza instalaciones de basura para proyectar sombras de personajes perfectamente definidas.

La práctica alquímica es en esencia un arte. Pero esta relación, como aparentemente todo en el universo, también funciona a la inversa. El acto de crear lleva implícito un proceso de transmutación que, en caso de que en realidad se trate de un ejercicio artístico, también conlleva necesariamente una labor de purificación o reformación de algo ya existente. Y en este sentido pocas obras sirven para ilustrar esta analogía con mayor fidelidad que un subgénero artístico conocido como arte de las sombras (shadow art), impulsado por una pareja de creadores británicos, Tim Noble y Sue Webster.

Este pulso creativo consiste en generar sombras a partir de elementos que presumiblemente tendrían poco que ver con la figura proyectada, en particular con formaciones de basura. Noble y Webster construyen instalaciones con una ecléctica gama de deshechos finamente unidos para dotar con inesperada vida a figuras humana que difícilmente hubiesen podido imaginar que emergerían de un aparentemente caótico montón de basura. Un aspecto fundamental de este teatro transmutante es la iluminación: la intensidad de la luz que se está depositando en la instalación para lograr que detone, con acupuntúrica precisión, la escena buscada.

Pero quizá lo que más llama la atención al presenciar la obra de este dúo de artistas es lo sorprendente que resulta el asociar la materia física con la proyección de sombra a través de esta técnica, como si se tratara de una estética disociación entre la tercera y segunda dimensiones, o como si la forma se reformara a través de un eco que deriva en algo completamente distinto a la fuente original.  Y lo anterior de algún modo nos recuerda que el arte, quién se atrevería a negarlo, guarda también una íntima relación con la magia.