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La catedral de mármol de General Carerra (el cielo debajo de la tierra)

Por: pijamasurf - 05/31/2011

Una joya entre Chile y Argentina, las cuevas de mármol en el lago Carrera oscilan entre cien mil azules e invitan a descubrir la flor secreta en el centro del dentellado laberinto

Entre aguas brillantes tornazuladas —zafiro, turquesa, aguamarina, lapislázuli— se erige una espectacular formación de cuevas. El mágico Lago Carrera que comparten Chile y Argentina acoge uno de lo más refinados templos naturales del orbe, una mandíbula mística de mármol. Sólo aquí el agua es más azul que el cielo, de una dulzura resplandeciente. Las cuevas marmóreas, afiladas vulvas del invisible cuerpo celeste, forman anillos concéntricos invitando al centro infinito que yace debajo de los Andes, un laberinto cuyo secreto es una flor azul de hielo inmarcesible.


 

 

 

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El arte de proyectar sombras con basura: la obra de Tim Noble y Sue Webster

Por: Javier Barros Del Villar - 05/31/2011

Transmutando los desechos en seres de sombra: En un ejercicio de estética alquímica, una pareja de artistas británicos utiliza instalaciones de basura para proyectar sombras de personajes perfectamente definidas.

La práctica alquímica es en esencia un arte. Pero esta relación, como aparentemente todo en el universo, también funciona a la inversa. El acto de crear lleva implícito un proceso de transmutación que, en caso de que en realidad se trate de un ejercicio artístico, también conlleva necesariamente una labor de purificación o reformación de algo ya existente. Y en este sentido pocas obras sirven para ilustrar esta analogía con mayor fidelidad que un subgénero artístico conocido como arte de las sombras (shadow art), impulsado por una pareja de creadores británicos, Tim Noble y Sue Webster.

Este pulso creativo consiste en generar sombras a partir de elementos que presumiblemente tendrían poco que ver con la figura proyectada, en particular con formaciones de basura. Noble y Webster construyen instalaciones con una ecléctica gama de deshechos finamente unidos para dotar con inesperada vida a figuras humana que difícilmente hubiesen podido imaginar que emergerían de un aparentemente caótico montón de basura. Un aspecto fundamental de este teatro transmutante es la iluminación: la intensidad de la luz que se está depositando en la instalación para lograr que detone, con acupuntúrica precisión, la escena buscada.

Pero quizá lo que más llama la atención al presenciar la obra de este dúo de artistas es lo sorprendente que resulta el asociar la materia física con la proyección de sombra a través de esta técnica, como si se tratara de una estética disociación entre la tercera y segunda dimensiones, o como si la forma se reformara a través de un eco que deriva en algo completamente distinto a la fuente original.  Y lo anterior de algún modo nos recuerda que el arte, quién se atrevería a negarlo, guarda también una íntima relación con la magia.