De forma notable los episodios de divagación mental estuvieron precedidos por estados de ánimo bajos y no viceversa, sugiriendo que la baja anímica provoca estas embarcaciones mentales.
Matheww Killingsworth y Daniel Gilbert de Harvard, notaron que los ensueños de cosas agradables están relacionados a un mejoramiento en el estado de ánimo, aunque ligero. Pensar en cosas neutrales durante las divagaciones está relacionado a una modesta caída en el ánimo y pensar en cosas desagradables tiene una caída pronunciada.
El estudio sugiere que detener la divagación mental -el diálogo interno en términos de Castaneda- practicando meditación manteniéndose ocupados con el trabajo, puede ayudar a combatir la depresión. Sin embrago, estos estados de divagación mental a veces no puede ser separados de la imaginación creativa que a veces logra resolver problemas o formular innovaciones.
De este estudio se podría desarrollar una corriente de la meditación zen, que enfatiza la conciencia de lo que sucede en el aquí y en el ahora, basada en el ancla sexual, aterrizando la nave del cuerpo... Carpe diem en la cama.
Vía Times of India