*

X
En la obscuridad que le caracterizó, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, inició una orden femenina ilegal con 900 esclavas religiosas

La alegórica frase “el diablo esta en el Vaticano” se impregna de realidad al tomar en consideración la historia de Marcial Maciel, fundador de una de las órdenes católicas más poderosas del mundo: los Legionarios de Cristo. La historia de Maciel, una de las figuras predilectas y patéticamente más vanagloriadas de la alta sociedad en algunos países como México, ha comprobado que este individuo orquestó una serie de perversas prácticas y mecanismos en torno a su autoridad religiosa.

Después de múltiples acusaciones de abuso sexual contra menores (algunas de ellas ya comprobadas) ahora sale a la luz que Marcial Maciel, quien murió en 2008 tras una vida entre la opulencia y la perversión y quien fue considerado por Juan Pablo II como “un guía eficaz de la juventud”, creó y mantuvo una orden subterránea e ilegal de esclavas religiosas.

De acuerdo con el diario mexicano Milenio, Maciel fundó “una congregación femenina sin el aval de Roma, compuesta por 900 jóvenes, que vivían en condiciones de virtual esclavitud. Mantenidas en torno a los votos de castidad, obediencia, y pobreza, estas miserables consagradas eran obligadas, mediante un enfermizo sometimiento pseudoespiritual, a entregar sus riquezas personales. A los 15 años de iniciadas debían ofrecer la mitad y al cumplir los 25 años la totalidad de sus pertenencias. [...] Para el cumpleaños de Maciel, cada 10 de marzo, se les solicitaba un regalo económico, que consistía en un cheque de unos 250.000 dólares", aegura el diario.

Te podría interesar:

Surge nueva tendencia culinaria en torno a la cultura de consumir marihuana

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/09/2010

¿Drogadicción gourmet? El NY Times detecta una nueva cultura culinaria determinada por el consumo habitual de marihuana entre la actual generación de chefs

Las jornadas son largas, algunos días incluso parecen interminables. La temperatura del ambiente dentro de la cocina generalmente supera en varios grados a la del exterior. La vívida mezcla de olores y sabores satura al organismo. Así es un día común en la vida de los chefs… nada mejor que un buen bollo tras 12-14 horas de intensa actividad.

Anthony Bourdain es un chef y autor de crónicas que nos revelan las prácticas “pro estimulantes” detrás de esa suculenta lasaña que nosotros, los comensales, recibimos con tanto placer. “Todos fuman marihuana después del trabajo, incluso la gente que jamás te habrías imaginado” afirma Bourdain.

Durante la década de los ochentas la cocaína fue un fiel acompañante de la explosividad que se vivía dentro de las cocinas abiertas y los comedores nocturnos en Nueva York, muchos de ellos encubadotes de la actual cultura del chef como una celebridad. Hoy, un pequeño pero influyente grupo de chefs confiesan que el estilo de sus platillos, con altos niveles de carbohidratos, así como el ambiente relajado de sus restaurantes, están determinantemente influidos por su consumo habitual de marihuana. Incluso ha surgido un término para llamar este fenómeno: “haute stoner cuisine”.

Roy Choi, un chef coreano que es propietario de una flotilla de establecimientos móviles en Los Ángeles, Kogi Korean, y del exitoso restaurante Chego! accedió hablar con el reportero del New York Times: “No es que seamos Cypress Hill. No estamos haciendo una campaña para armar platillos con hemp, simplemente es nuestra cultura. Es una especie de vibra que tenemos” y concluye revelando su estrategia para sobrevivir con alegría una jornada de 17 horas en la cocina y enriquecer sus pequeños recesos “En medio de un día atareado me fumo un porro y salgo a caminar a una tienda de música o me meto a ver una película al cine, luego regreso y continuo trabajando”.

Via NY Times