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En la obscuridad que le caracterizó, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, inició una orden femenina ilegal con 900 esclavas religiosas

La alegórica frase “el diablo esta en el Vaticano” se impregna de realidad al tomar en consideración la historia de Marcial Maciel, fundador de una de las órdenes católicas más poderosas del mundo: los Legionarios de Cristo. La historia de Maciel, una de las figuras predilectas y patéticamente más vanagloriadas de la alta sociedad en algunos países como México, ha comprobado que este individuo orquestó una serie de perversas prácticas y mecanismos en torno a su autoridad religiosa.

Después de múltiples acusaciones de abuso sexual contra menores (algunas de ellas ya comprobadas) ahora sale a la luz que Marcial Maciel, quien murió en 2008 tras una vida entre la opulencia y la perversión y quien fue considerado por Juan Pablo II como “un guía eficaz de la juventud”, creó y mantuvo una orden subterránea e ilegal de esclavas religiosas.

De acuerdo con el diario mexicano Milenio, Maciel fundó “una congregación femenina sin el aval de Roma, compuesta por 900 jóvenes, que vivían en condiciones de virtual esclavitud. Mantenidas en torno a los votos de castidad, obediencia, y pobreza, estas miserables consagradas eran obligadas, mediante un enfermizo sometimiento pseudoespiritual, a entregar sus riquezas personales. A los 15 años de iniciadas debían ofrecer la mitad y al cumplir los 25 años la totalidad de sus pertenencias. [...] Para el cumpleaños de Maciel, cada 10 de marzo, se les solicitaba un regalo económico, que consistía en un cheque de unos 250.000 dólares", aegura el diario.