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El vocalista de U2 y líder eco hipster condena la descarga gratuita de música por internet en su editorial del NY Times; esta a favor del control gubernamental en la red y el tradicional lucro de la industria musical

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Considerado por muchos como un ídolo contemporáneo, con enorme talento artístico, que encarna una genuina tendencia pro ambiental e incluso debiera recibir el Premio Nobel de la Paz, y por muchos otros como un cínico farsante que sólo busca alimentar su status personal vendiendo su imagen, el polémico vocalista de U2 se ha lanzado en contra de la descarga gratuita de contenidos musicales por internet, dentro de su Open-Ed Guest Column para el New York Times “Ten for the Next Ten”.

En una extraña analogía que postula a los servicios de internet como “anti robin hoods”, Bono afirma que tras una década de haber saboreado la descarga libre de contenidos se ha podido comprobar que los únicos afectados han sido los creadores, es decir los artistas (por supuesto no menciona a los productores y distribuidoras que históricamente lucraron en forma desmedida con la venta de música).

En Pijama Surf este sujeto irlandés, que se caracteriza por liderear el movimiento eco hipster a la vez que, probadamente, contribuye, junto con su banda, a la destrucción del planeta, nos inspira bastante desconfianza cada vez que lanza una aseveración altisonante en alguna de sus entrevistas o editoriales.

En su crítica a la libre transmisión de contenidos musicales por internet, en la que se muestra como un antagonista de iniciativas como la adoptada por Radiohead con la libre distribución de su último álbum (que por cierto arrojó grandes resultados en cuanto a rentabilidad), Bono incluso llega al extremo citar el ejemplo del gobierno de China, a pasear de calificarlo como innoble, como una muestra de que el flujo digital realmente puede controlad  (esto a pesar de que claramente encarna una de las mayores amenazas al derecho a la información libre):

“Sabemos sobre el noble esfuerzo de Estados Unidos para frenar la pornografíaa infantil, sin dejar de mencionar el innoble esfuerzo de China para suprimir la disidencia en-línea, que rastrear el contenido en la red es perfectamente posible”, afirma este ícono del rockstarismo hip, siempre ocultando su mirada tras unas gafas.

Probablemente aquellos que asesoran a Bono en la redacción de sus editoriales para el NY Times no le hicieron ver que básicamente lo que esta promoviendo es un mayor control del web surfing, con la violación de la privacidad que esto implícitamente conlleva, además de abogar por un mercado que históricamente ha acumulado ganancias millonarias a costa de los bolsillos de los fans, que ha funcionado bajo una dinámica donde los mayores porcentajes de ganancia quedan en las arcas de las grandes discográficas y productoras, y que se ha caracterizado por la ilimitada ambición de sus protagonistas.

U2

¿Pero qué podríamos esperar del vocalista irlandés cuando mientras defiende las causas verdes lanza giras con su banda que repercuten al medio ambiente con daños equivalentes a los que provocan 6,500 ciudadanos promedio?

Hace unos meses en Pijama Surf exhibimos la absoluta falta de congruencia de este personaje en un artículo llamado Como Bono esta destruyendo el planeta:

“Bono, que pergona al mundo sus múltiples acciones benéficas, metafilántropo que incluso tiene una columna verde en el New York Times, tiene una huella de carbono descomunal. Su nuevo tour con U2 equivale a 90 mil personas volando de Dublín a Londres, a la basura creada por 6500 hombres británicos al año (igual que dejar un foco de 100 watts prendido por 159 mil años), docenas de veces más contaminante que el tour mundial de Madonna en el 2006. U2 tendría que plantar 20, 118 árboles para neutralizar sus emisiones de carbono de este año.”

Finalmente esta el issue central que es el "amenazante" escenario al que se enfrenta la "vulnerable" industria musical. Sin embargo, también existen cifras que nos sugieren que más que pérdidas descomunales que ponen en jaque la supervivencia de esta multimillonaria industria, se trata de que los grandes magnates musicales estan a disgusto con ver sus históricos márgenes de rentabilidad disminuidos. Por ello recurren a un cabildeo político en altas esferas gubernamentales, y la imagen de algunos lacayos rockstar (aparentemente Bono es uno de ellos) para presionar a las autoridades a que controlen el surfing digital y castiguen a los usuarios que bajan o intercambian canciones a través de la red.

El Reino Unido es uno de los lugares donde mayor número de descargas musicales ilicitas de registra. Sin embargo en un artículo publcado por el diario inglés The Guardian, se incluye una gráfica que muestra como el mercado de la música no ha dejado de registrar un aumento en sus ganancias anuales:

games-music-dvdsPor otro lado, la publicación digital Trusted Reviews cita el estudio Digital Music Report 2009 que comprueba que el 95% de las descargas de música en Internet se realizan en forma ilegal. Lo sorpendente es que, de acuerdo con el mismo estudio, las ganancias de las grandes productoras aún siguen creciendo. Este dato nos ayuda a insinuar un insultante margen de ganancia al que estaba acostumbrada tradicionalmente la industria musical.

Tras considerar esto, y releer la condena de Bono frente a la descarga gratuita de contenidos en la red, creemos que lo mejor que podría hacer es adoptar el ejemplo del buen Cat Stevens, quien decidió separarse por completo de su vida pública para dedicarse al desarrollo de su espitiru y a verdaderamente cultivar el bienestar de su prójimo. Esperemos que el hablador de Bono, o alguno de sus asistentes, lea lo que humildemente le proponemos en Pijama Surf.

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune