La captura del suboficial de la Fuerza Aérea peruana, Víctor Ariza Mendoza, por parte de las fuerzas de seguridad peruanas acusado de espionaje y traición a la patria ha remecido las relaciones peruano-chilenas. La razón es muy sencilla, el Gobierno de Alan García ha denunciado al Gobierno de Michelle Bachelet de estar involucrada en un presunto espionaje militar. Los principales medios de comunicación de ambos países han aderezado esta noticia por medio de editoriales populistas y nacionalistas. De repente, la opinión pública peruana ha olvidado la venta de los puertos marítimos peruanos a empresarios chilenos y las concesiones aéreas al candidato presidencial de la derecha chilena, Sebastián Piñera, también un prominente empresario chileno que acuñó sus primeros millones de dólares bajo el alero del régimen pinochetista y que curiosamente es el principal hombre de negocios extranjero en el Perú de Alan García.
Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿a quién beneficia la patriótica denuncia de Alan García? ¿a las fuerzas armadas peruanas, al pueblo peruano, al gobierno de Bachelet en Chile? Por supuesto que no, esta denuncia beneficia fundamentalmente a Sebastián Piñera y al presidente Alan García. En primer lugar, Piñera necesita un impulso que le permita subir algunos puntos porcentuales en las elecciones presidenciales chilenas que tendrán lugar en unas semanas más, para ello es fundamental presentar al gobierno de Bachelet como un actor irresponsable en las relaciones internacionales con los vecinos a nivel exterior, y, a nivel interno, promover el nacionalismo chileno como un factor de la cultura política chilena favorable al candidato Piñera. Alan García, por su parte, necesita mostrarse ante la opinión pública peruana como un importante líder nacionalista que busca proteger los intereses peruanos ante los chilenos y así quitarle apoyo electoral al líder nacionalista Ollanta Humala. Las elecciones presidenciales en el Perú se van acercando y es importante para García que los peruanos se olviden de un gobierno que favoreció en el ámbito económico sobre todo a los empresarios extranjeros y entre ellos, obviamente, a los chilenos.
Pero más allá de todas las segundas intenciones que hay detrás del supuesto espionaje chileno a los peruanos hay que reconocer que si Alan García dice algo al respecto, significa que hay algunos fundamentos. García es un experto en la materia, pues durante su primer gobierno fue él quien llevo al Servicio de Inteligencia Nacional al conocido Vladimiro Montesinos y además fue él quien puso a cargo del espionaje telefónico al coronel Roberto Huamán Ezcurra, personajes que años más tarde serían centrales en el aparato de inteligencia de Alberto Fujimori.
Sebastián Piñera es el primer inversionista extranjero en el Perú y un buen amigo de Alan García, además de candidato a la presidencia de Chile. Seguramente hay alguna verdad en el espionaje chileno hacia los peruanos, pero no deja de extrañar la oportunidad de la denuncia y el afán que García a puesto en ella. Lo cierto es que cuando la política y los negocios se juntan las sospechas surgen de inmediato.
Más información:
El dossier detrás de la crisis Lima-Santiago
"No importa si el presidente de Chile es el principal inversionista en Perú"
Autor: José Carlos Luque Brazán/Colaborador PS
* José Carlos Luque Brazán es profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Otros artículos del autor:
Keiko: ¿El descalabro de la heredera de Fujimori en el Perú?
Alan García, el Amazonas, los indígenas y el petróleo