Científicos japoneses han descubierto que el fármaco más usado para combatir la gripe, el Tamiflu, está contaminando ríos por los que confluye agua tratada de los caños en su país. El Tamiflu ( fosfato de oselmativir) proviene de las excreciones de orina de las personas que lo toman y al parecer resiste el tratamiento que recibe el agua.
Esto ha generado la preocupación de que las aves, portadoras naturales de influenza, están siendo expuestas a los residos de Tamiflu y pueden desarrolar y esparcir mutaciones de gripe estacionaria y gripe aviar resistentes a los medicamentos actuales.
Los científicos de la Universidad de Kyoto encontraron muestras de Tamiflu en el agua de tres plantas locales que tratan agua de los caños así como en los dos ríos en los que el agua de estas plantas fluye. Las concentraciones de Tamiflu encontradas en el agua son suficientes para generar resistencia antiviral en las aves de los ríos. Las pruebas fueron realizadas en 2008 y a principios de 2009, antes de una posible pandemia como la ocasionada por el virus A H1N1, así que la concentración podría aumentar.
Y la imagen de la pesadilla: como ese río de sangre por el hotel en la película
The Shining, un río subterráneo de desperdicios y químicos amarillos, un caudal de Tamiflu, infectando a las aves y a los niños, jugando con esa paradoja que tanto sabe utilizar Big Pharma, lo que te cura algo te genera otra enfermedad (a veces mucho más fuerte y para la cual, en un círculo vicioso
ad nauseam, hay que adquirir un nuevo fármaco: que será un río de químicos por tu sangre ¿amarilla?).
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