*

X

Chomsky: La guerra contra las drogas es una ficción narrada para controlar a la sociedad

Política

Por: pijamasurf - 09/23/2009

En conferencia en la UNAM, Noam Chomsky dijo que el TLC es un arma de EU para controlar a México y trazó brillantemente la historia de la política expansionista de su país.

!!!-Noam-Chomsky-México-UNAM

Un llanero solitario en el yermo de la izquierda de Estados Unidos y probablemente el más lúcido bastión de la izquierda mundial visitó México para ofrecer una conferencia magistral en la UNAM.

Noam Chomsky deshebró "la realidad mundial unipolar" que ha construido taimadamente la estrategia política expansionista de Estados Unidos.

El lingüista y politólogo dijo que el TLC fue ideado como una arma para controlar a México en taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, propuesto como una forma de impedir los riesgos de una eventual democratización que osara desafiar a Estados Unidos. Esto se solucionó al imponer reformas neoliberales que ataran al gobierno mexicano. Al socavar la agricultura mexicana, que competiría con las grandes corporaciones estadounidenses subsidiadas, se crearía una migración hacia el norte, lo cual permitiría militarizar las fronteras.

(Similarmente el Proyect for the New American Century en en el año 2000 marcó los lineamientos a seguir para el gobierno de Bush, la invasión a Irak y el atentado a las Torres Gemelas).

Chomsky también habló sobre cómo Obama es un producto de mercadotecnia, tomando como referencia el hecho de que su campaña presidencial  superó a Apple como la mejor campaña promocional según la industria de la publicidad. "Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas)", dijo Chomsky. Recordó además que los máximos donantes de la campaña de Obama fueron las instituciones finnacieras que luego rescató. Un guiño a Goldman Sachs, cuyos ex directivos son ahora los directivos de la economía de EU. "Los principales arquitectos de las políticas públicas no son los comerciantes y los fabricantes, sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales", dijo.

Curiosamente la definición de Mussolini de fascismo era la fusión del Estado con las empresas.

Por otro lado, Chomsky aseguró que la política expansionista de su país opera bajo las normas de la mafia que protege su territorio:

"Que alguien  logre desafiar al Amo puede volverse un virus que disemine el contagio, tomando prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba para derrocar el gobierno de Allende".

Chomsky incluso trazó el camino político del nuevo orden mundial:

"[...] las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadounidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939 reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña".

Con su característica inteligencia penetrante, desenmascaró "la ficción de la guerra contra las drogas" como una agenda oculta para crear un nuevo enemigo necesario. Justo cuando caía el muro de Berlín y el enemigo del comunismo se desinflaba, Estados Unidos invadía Panamá. Bajo el nuevo mapa geopolítico se hizo necesario "contar con un nuevo pretexto, y este llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino", lo cual permitió incrementar la intervención policiaca tanto al interior de Estados Unidos como en el resto del mundo (Afganistán, Colombia, México).

(Ya en la década de los 50 el escritor beat William Burroughs había percibido la utilización de la guerra de las drogas para crear una sociedad de control, un Estado policial).

"El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la guerra contra las drogas no son los que se anuncian".

"El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría. El pretexto es la guerra contra las drogas".

(Quien quiera investigar más sobre este tema debería de buscar el trabajo de George H. W. Bush como director de la CIA y su relación con el opio en Afganistán).

Chomsky advierte que Estados Unidos busca montar una base en Palanquero, Colombia, desde donde podría monitorear todo el sur del continente americano.

La única alternativa optimista que ve Chomsky ante esta macabra elucubración de dominación planetaria es la formación de movimientos populares independientes que desafíen la visión unipolar del mundo. O, en términos de Hakim Bey, comunidades intencionales de resistencia (utopías neopiratas).

Recomendamos a nuestros lectores consultar el texto completo de Chomsky en el periódico mexicano La Jornada.

Te podría interesar:
El fenómeno “Juanito” es el más claro ejemplo de todo lo que no debe suceder en una democracia
juanito-6 El fenómeno “Juanito” es el más claro ejemplo de todo lo que no debe suceder en una democracia, la historia de este político ficción se parece al guión de una tira cómica del que nos reímos, pero no debería hacernos ninguna gracia. Los ires y venires de “Juanito” en la escena política mexicana nos hacen reflexionar sobre lo poco que se valoran en nuestro país las leyes y las instituciones, pero, sobre todo, la poca estima en la que algunos políticos como Andrés Manuel López Obrador tienen a los ciudadanos. Si se mira la cosa con frialdad lo que se alcanza a ver es patético: un líder político que le pide al primer tipo que le pasó por enfrente que haga de las elecciones una parodia para que él pueda entronar en el poder a su “gallo” (o debo decir “gallina”) porque ella no pudo lograr la candidatura a través de los mecanismos institucionales establecidos por su partido. López pide entonces, de la manera más cínica, a sus huestes que voten por un señor del que ni siquiera sabe el nombre para que, una vez logrado el triunfo, renuncie a favor de su predilecta. ¿Y cuál es la reacción al respecto? Los medios de comunicación, siempre atentos a festejar “los pasos de López” hacen de “Juanito” un ídolo nacional, al estilo de algún famoso boxeador que no atina a hilvanar una frase coherente pero que da buen espectáculo. En lugar de hacerse cargo de que una de sus funciones es la de denunciar a quienes pretenden desconocer las reglas del juego de la democracia, lo que hacen es entrar en una trama de complicidad que lo único que muestra es una total falta de respeto ante este pobre personaje --digo pobre no en el sentido compasivo de la palabra, sino en el peyorativo-- y, más aún, ante la ciudadanía. Yo me pregunto siempre si no nos merecemos unos medios de comunicación mejores que los que tenemos: poco profesionales, mediocres, sesgados y morbosos. En cuanto al público creo que hace falta dividirlo en dos: los seguidores de López y los observadores comunes y corrientes. El triunfo de “Juanito” en Iztapalapa es el triunfo de las prácticas políticas más premodernas: la manipulación, el clientelismo y, por supuesto, el populismo. Tan es así que cuando el señor enloqueció y decidió que siempre no iba a ceder lo que “legítimamente” había ganado en las urnas los votantes de esa delegación no tuvieron reacción alguna, ni a favor ni en contra de la postura, como si siempre esperaran que alguien les “tirara línea” para saber hacia dónde moverse. Volviendo a esto de la democracia, yo me he estado preguntando por quién votaron al final los ciudadanos de Iztapalapa: por López, por Juanito, por Brugada, pero parece que esto del significado del voto y de las elecciones era lo que menos interesaba en este caso. Lo que interesaba era hacerse con el botín a cualquier precio. El resto del público siguió el asunto, me parece, que desde dos posturas diferentes. La primera de indiferencia ante este atentado a las instituciones, como si esto ya fuera la posición habitual de López Obrador y que no tomara a nadie por sorpresa; la segunda postura fue de gran interés por el asunto, más por diversión ante lo absurdo de los acontecimientos que por una evaluación seria de los hechos. Lo asombroso fue que todo mundo se tragaba, sin más, lo que aparecía cotidianamente en los medios y lo comentaba con singular felicidad. Y aquí me pregunto otras cosas: ¿qué es lo que causaba tanto gusto? ¿qué Juanito le fuera dar madruguete a López? y ¿por qué causaba ese gusto? A diferencia de las tiras cómicas en donde siempre triunfa el paladín, aquí al pobre “Juanito” lo mandaron a la lona. Cómo, es una incógnita, pero no es difícil imaginarnos que el método fue muy persuasivo, porque de repente el envalentonado peleador se hizo chiquito. Así, toca su fin, una historia de la que nadie sale bien librado y menos que nadie a nuestra democracia. Yolanda Meyenberg Leycegui es columnista invitada de Pijamasurf. Es investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Más artículos de Yolanda Meyenberg en Pijamasurf