Decía Carl Sagan que el proyecto Apollo, el que llevó hace cuarenta años a los primeros seres humanos a la Luna, tuvo dos errores básicos: Haberlo iniciado y haberlo cancelado. Puede que esto suene un poco contradictorio por lo que trataremos de analizarlo parte por parte.
El error al iniciar el proyecto se dio por la sencilla razón de que la tecnología disponible en aquella época no tenía, ni por mucho, capacidad de realizar lo que el presidente John F. Kennedy prometió en la que ya parece muy lejana década de los sesentas.
La naciente NASA tuvo que invertir millones de dólares (casi 23 mil millones de aquella época) así como el ingenio de miles de personas para alcanzar el objetivo propuesto por el mandatario; en términos actuales tal inversión no recibiría, ni de relajo, la aprobación por parte de los legisladores.
Sin embargo esas eran otras épocas, el orgullo de toda una nación se encontraba en juego por causa de su antagonista, la Unión Soviética, que estaba desarrollando su programa espacial y que derrotó a los estadounidenses al colocar el primer satélite artificial, el primer ser vivo así como el primer ser humano en el espacio. La propaganda de estos logros se había transformado en otro frente de una guerra fría.
Aunque mucho se ha hablado sobre "lo que nos trajo" el proyecto Apollo, que muchos quieren resumir a objetos como el Teflón y el Velcro, además de los avances tecnológicos es mucho lo que nos heredó todo el asunto.
Creo que ese notable viaje a la Luna, culturalmente hablando, fue un mensaje de esperanza para la humanidad. Tal vez sea el momento cumbre del siglo más violento y más sangriento de la humanidad; la frase "Venimos en paz en nombre de toda la humanidad" es una de las pocas formas en que concibo como una justificación para el siglo veinte. Con un poco de suerte la llegada a la Luna será lo que aparecerá en los libros en vez de dos guerras mundiales e infinidad de terribles conflictos locales.
Fuera del idealismo, lo que también nos trajo fue la recuperación de ese gusto tan humano por la exploración; conocer nuevos sitios, alcanzar nuevas alturas, hacer lo que nuestra especie siempre ha hecho desde que surgió en un oscuro punto de África: salir a buscar nuevas cosas.
De manera indudable también hoy disfrutamos de elementos tecnológicos que son herederos directos del programa espacial, desde las computadoras hasta bebidas en polvo por lo que fuera de la investigación "pura" también fue un fuerte aliciente para el desarrollo de nuevas tecnologías.
Es aquí donde llegamos al "error" de cancelar el programa. Si ya se habían invertido millones de dólares y horas hombre fue una equivocación dejar que toda esa tecnología se perdiera. Luego de que Estados Unidos "ganó" la carrera a la Luna pareció olvidarse del asunto y, cual si fuera una borrachera, luego de la fiesta lunar nos quedamos "atrapados" en la cruda realidad del transbordador espacial. De exploradora la NASA se transformó en simple "contratista" de colocación de satélites espaciales.
No más vuelos, no más promesas de llegar a otros planetas y satélites; es hasta ahora que otras naciones empiezan a poner la pauta ya que ha comenzado una nueva carrera espacial. Inidia, China y Japón ya pusieron su mira en el satélite y parece que será una nación asiática la que podría ganar lo que ya se está nombrando como "la segunda carrera a la Luna".
Apenas en los últimos años Estados Unidos está recuperando el espíritu de lo que significó en ese entonces la llegada al astro. Hasta ahora se está dando cuenta de cómo dejó pasar la oportunidad de aprovechar esa tecnología, que tan cara le salió, para llegar aún más lejos.
En plan de nostalgia es posible seguir, en estos días, la misión del Apollo 11 a la luna a través del sitio We Choose the Moon; una transmisión de lo que ocurrió hace cuarenta años en tiempo real y con imágenes así como datos también en tiempo real.
We Choose the Moon
NASA admite que grabaciones originales de alunizaje fueron borradas
Armando Reygadas / Colaborador PS
Blog del autor: Reseñando
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