Christopher Nolan explica por qué sus películas sobre Batman sí tuvieron éxito

Las películas de superhéroes son un género cinematográfico con el que la mayoría estamos familiarizados y es posible, incluso, que para muchos haya sido la puerta de entrada al mundo del cine. 

Sin embargo, no menos cierto es que dichas películas han cambiado muchísimo en los últimos diez años en comparación con aquellas que se hicieron, por ejemplo, en la década de 1990. 

En años recientes y, sobre todo a partir de la puesta en marcha del llamado “Marvel Cinematic Universe”, las cintas de superhéroes suelen ser superproducciones millonarias que, a su vez, tienen como objetivo recaudar las mayores ganancias posibles, utilizando, entre otros recursos, una filmación entre sencilla pero impactante, digerible para el espectador común y al mismo tiempo cautivadora. Películas en las que la preponderancia del efecto desplazó mucho de lo que hace al cine único: la filmación, la edición, la música, etc.

Habrá quien piense que esa pretensión –hacer una película que sea también cinematográfica– es impensable para una superproducción hollywoodense de superhéroes, pero esto es sólo un prejuicio. Como argumento pueden tomarse las tres películas que realizó Christopher Nolan en torno a Batman, en las cuales incorporó muchísimos elementos de los cómics originales. Filmó tres cintas de enorme popularidad y también imprimió su propio sello como director y el conocimiento y amor que tiene por el cine. Quizá la trilogía del “Caballero Oscuro” de Nolan no es enteramente artística, pero tampoco es mero entretenimiento, y esa distancia entre uno y otro punto es, en su caso, una virtud.

Con motivo de la más reciente entrega de los premios que otorga la Academia Británica de Artes Cinematográfica y Televisivas (BAFTA, por sus siglas en inglés), Nolan se pronunció sobre las películas en torno a Batman que dirigió, explicando por qué, a diferencia de cintas contemporáneas como Suicide Squad (David Ayer, 2016) o Batman vs Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder, 2016), las suyas fueron recibidas con gusto y éxito lo mismo por la audiencia que por la crítica especializada, aun cuando, por ejemplo, tuvieron menor presupuesto o un aparato publicitario un tanto más modesto. 

Y la razón que dio Nolan es, hasta cierto punto, muy simple. Dado que sus películas no formaban parte del DC Extended Universe, Nolan tuvo lo que se les ha negado a los directores de esas otras cintas: tiempo para filmar. Esto dijo Nolan:

Ese es un privilegio y un lujo que los cineastas ya no tienen permitido. Creo que esa fue la última ocasión en que alguien pudo decirle al estudio: “Tal vez haga otra [película], pero tomará cuatro años”. Hay mucha presión en las agendas de estreno para permitir que se haga eso ahora, aunque creativamente es una gran ventaja. Tuvimos el privilegio y la ventaja de desarrollarnos como personas y como contadores de historias y después volver a reunirnos”.

Quizá ahora no muchos lo recuerdan, pero entre Batman Begins y The Dark Knight Rises hay siete años de diferencia. En casi la mitad de ese tiempo, Warner Bros. Pictures ha estrenado cinco películas del DC Extended Universe. 

La explicación de Nolan puede ser un buen motivo de reflexión sobre esa sed, en apariencia insaciable, de los grandes estudios de producción y también del lugar que nosotros como espectadores ocupamos en ese juego.

 

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