Terapia sexual con psicodélicos: sanando a través de la empatía, el éxtasis y el misticismo

Muchas personas en el mundo sufren de traumas relacionadas a experiencias sexuales previas, a su propia imagen corporal o a un sentimiento de ser inadecuados para tener relaciones sexuales. Esto hace que muchos pierdan confianza, experimenten ansiedad y no logren disfrutar plenamente de la sexualidad.

En los últimos años, con el llamado renacimiento de la medicina psicodélica, se han empezado a registrar estudios que sugieren que algunas sustancias psicodélicas -como el MDMA, el LSD, los hongos mágicos, etc.- tomadas en el contexto adecuado pueden ser poderosos agentes de sanación, particularmente para trastornos mentales, desde el síndrome de estrés postraumático hasta la ansiedad y la depresión. No es extraño, entonces, que algunos terapeutas planteen la posibilidad de que los psicodélicos sean usados dentro de una terapia sexual.

La terapeuta Dee Dee Goldpaugh, especialista en terapia sexual, escribiendo en el sitio Psychology Today, propone que específicamente el MDMA y la psilocibina podrían utilizarse como coadyuvantes en un tratamiento. Actualmente el MDMA (o "éxtasis") se encuentra en etapas avanzadas de prueba en el tratamiento del estrés postraumático y, posiblemente, en los siguientes años pueda ser administrado en clínicas de manera legal en Estados Unidos. Lo interesante de esto es que después de que fuera resintetizado por el famoso químico Sasha Shulgin, el MDMA empezó a ser usado en terapias de pareja, con prometedores resultados.

Creo que el MDMA puede ser utilizado en la terapia sexual y de parejas porque es altamente efectivo en reducir y eliminar los síndromes postraumáticos en tratamientos cortos en personas que han sufrido de abuso sexual en la infancia. Induce una sensación en extremo placentera en el cuerpo y los individuos sienten que pueden estar completamente [cómodamente] en su cuerpo. Incrementa la empatía y disminuye la vergüenza, lo que facilita que los pacientes experimenten su cuerpo como un lugar seguro. En terapia de pareja, hay evidencia de que el MDMA puede ayudar a que las parejas se comuniquen entre sí, sin colocar barreras o estar a la defensiva.

Bajo supervisión y guía terapéutica, el MDMA, al secretar neurotransmisores que fomentan la apertura y el placer, tiene este gran potencial de crear un espacio de aceptación y confianza sobre el cual se puede trabajar. Originalmente, esta sustancia empezó a ser llamada "empatía" en las calles donde se vendía; luego el nombre "éxtasis" fue el que se quedó, siendo quizás mejor para el negocio. Pero el nombre "empatía" revela algunos de los efectos de esta sustancia y de su potencial terapéutico.

Goldpaugh agrega que, aunque no existen estudios con psilocibina en el tratamiento de traumas sexuales, el hecho de que la psilocibina sea efectiva para eliminar la ansiedad existencial y aumentar la apertura, incluyendo "una capacidad para la fantasía, la apreciación estética, las emociones y mayor tolerancia", sugiere que el ingrediente activo de los "hongos mágicos" puede usarse en la terapia sexual. La doctora Katherine MacLean ha encontrado que una sola sesión de psilocibina suele propiciar una "experiencia mística" que "puede cambiar rasgos de personalidad" de manera profunda, algo que a veces puede tardar mucho tiempo en la terapia tradicional. La cualidad de generar empatía e interconexión con los demás seres puede ser un arma positiva para lidiar con sensaciones de alienación, inseguridad y culpa. Golpaugh señala que la espiritualidad puede ser un ingrediente importante en la terapia sexual. Y es que tanto el sexo como los psicodélicos lidian con experiencias de éxtasis y amor -personal y universal.

Resulta bastante evidente que estas sustancias tienen un gran potencial en la terapia sexual, ya sea que sean consumidas por el paciente bajo la supervisión del terapeuta o entre el paciente y una pareja -bajo la instrucción de un terapeuta- para catalizar el potencial de sanación energética de estas sustancias en la práctica. Tenemos aquí la conjunción de lo que el antropólogo rumano Mircea Eliade llamó las "tecnologías del éxtasis", el éxtasis que puede llevar no sólo a un sentimiento oceánico, de unión cósmica, amor e integración, sino también de sanación, aplicando el gozo y la expansión de la conciencia como medicina. Esta relación entre los psicodélicos y el erotismo es ancestral, pero en la actualidad se presenta la oportunidad de aplicar el conocimiento científico para hacer el coctel orgiástico más seguro y replicable. Solamente queda mencionar que, como ocurre con todas las cosas que producen mucho placer y que son altamente estimulantes, existe un alto potencial de abuso y dependencia, por lo cual, lo más apropiado parece ser que los psicodélicos sigan encaminándose a un uso medicinal y terapéutico y no necesariamente recreacional.

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