Estudios sobre daños a la salud del azúcar eran conocidos desde hace 50 años pero fueron ocultados por la industria

Esta semana se ha dado a conocer información que muestra que la industria azucarera ocultó desde hace más de 50 años información que delataba los fuertes daños a la salud que produce el azúcar. En esto, el diario El País encuentra un paralelo con la industria del tabaco, que notoriamente también ocultó información sobre los efectos nocivos del tabaquismo y fondeó una campaña de lobby entre políticos y científicos para favorecer sus intereses. Cuando el gobierno de Estados Unidos descubrió estos tejemanejes hace unos años, basó su litigio en contra de  la industria del tabaco justamente en el ocultamiento y perversión de información relacionada con la salud pública. El País cree que algo similar podría ocurrir con las azucareras.

Hace unos días se publicó un artículo en la revista PLOS Biology en el que participan Cristin Kearns y Stanton Glantz, investigadores de la Universidad de California en San Francisco. Según explican los investigadores, la Sugar Research Foundation (SRF), conocida actualmente como Sugar Association, "financió secretamente" en 1965 una revisión en el New England Journal of Medicine que descartó evidencia que vinculaba el consumo de azúcar a los niveles de grasa en la sangre y por lo tanto a enfermedades cardíacas. Esta misma fundación pseudo-científica, que fue fondeada por empresas, luego realizó estudios con animales para estudiar estos vínculos, pero cuando los resultados encontrados mostraron un mayor nivel de colesterol en ratas alimentadas con azúcar frente a otras alimentadas con almidón, se detuvo la investigación y nunca se publicaron los resultados. Evidentemente la industria azucarare decidió proteger su negocio sin reparar en el enorme problema de salud pública que se estaba gestando y que apenas en las últimos años se está discutiendo públicamente a la luz de la contundente evidencia que asocia el alto consumo de azúcar con el incremento de enfermedades modernas.

La científica de Yale, Dana Small, entrevistada por El País, ha señalado que este tipo de prácticas en cierta forma continúan. Small señala que en su experiencia, cuando los resultados de investigaciones van en contra de los intereses de la industria, los fondos son retirados y en ocasiones el material de trabajo es incluso confiscado. 

Algunos analistas consideran que la industria azucarera tiene una importancia económica demasiado grande, por lo cual lo mejor será encontrar acuerdos para que las compañías reduzcan radicalmente los azúcares añadidos a sus productos en los siguientes años, algo que muchas compañías ya se encuentran haciendo.

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