¿Se puede meditar borracho? ¿Tiene algún beneficio hacerlo?

Tanto en la teoría como en la práctica, la meditación requiere de procesos psicoemocionales elaborados para conseguir desenfocar conscientemente a la mente de la información de alrededor, es decir, es una actividad que requiere toda la atención en nuestras sensaciones del aquí y el ahora, como una toma de consciencia de la –ir–realidad. Por lo tanto, considerar la meditación durante un estado alterno de la realidad parecería un ejemplo claro de disonancia cognitiva; sin embargo, de acuerdo con un usuario de la plataforma Reddit, es posible meditar durante un trance etílico.

El usuario /u/iboard330 consideró como una buena idea realizar un experimento único: meditar mientras se emborrachaba. La pregunta que lo motivaba era descubrir si es posible seguir los procesos de meditación e incluso gozar de algún beneficio en dicha condición. Fue así que primero estableció una línea base de relajación meditativa para que, sorbo a sorbo, pudiese estar completamente consciente de los cambios a los que se enfrentaba. Te compartimos su experiencia:

Además, en su post agregó el ejemplo del maestro budista Chögyam Trungpa Rinpoche, quien era públicamente conocido por incorporar alcohol en sus enseñanzas, meditar mientras estaba borracho, y decir con frecuencia: “Beban tres sorbos [de alcohol] y entonces observen el efecto en la mente. ¿Se han relajado? ¿Su mente se está extendiendo en el espacio? Si es así, entonces deténganse”. El objetivo de Trungpa Rinpoche era beber bajo las premisas del mindfulness para traer plena conciencia a través de cada sorbo. Ya que el budismo tántrico es no-dual y no practica la renuncia al mundo, todas las actividades, incluyendo beber alcohol, son parte de un estado meditativo, de una atención plena.

Si bien el alcohol es un depresivo del sistema nervioso y por tanto es considerado generalmente como un elemento negativo en la práctica de la meditación, Trungpa Rinpoche invita no usarlo como un escape convencional sino como una herramienta para adormilar al ego. Para él, esta es la razón por la que hace siglos, en los monasterios de linaje en Kagyü, los monjes incorporaron alcohol en sus prácticas esotéricas vajrayana.

Esto quiere decir que el practicante de la meditación que desee indagar en estas prácticas requiere años de maestría sobre el ego y la conciencia, de desarrollar la mente y las emociones como herramientas para experimentar el éxtasis puro y trascender los demonios internos. Antes no es recomendable mezclar alcohol y meditación, ya que seguramente será desastroso.

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