¿Y si la necesidad de autoconfirmación fuera la responsable de las ilusiones ópticas?

Daniel Kahneman, psicólogo y ganador del premio Nobel en economía, ha dedicado su vida para comprender la intuición, los lapsus y la irracionalidad humana. Para el octogenario especialista en la mente, el enfoque que le ayudó a comprender la complejidad del hombre es tener en cuenta que “las personas piensan como observan”. Es decir que frente al mismo evento, dependiendo de cómo se perciba, se puede pasar por alto o caer en la confirmación de patrones inconscientes. 

 

Si bien depende del contexto, la percepción visual posee un proceso que suprime la ambigüedad. En otras palabras, se elige una interpretación frente a un estímulo visual, reduciendo la  toma de conciencia en torno a la ambigüedad del pensamiento. Kahneman utiliza el ejemplo que compartimos a continuación, el cual se puede “leer” tanto horizontal como vertical pues el símbolo que se encuentra en medio puede ser una B o un 13. En otras palabras, una interpretación se cambia por otra mientras la lectura alterna se suprime, provocando que el patrón análogo se vuelva un hábito mental: “Cuando interpretamos, muchas de las características de la percepción visual se retienen, como la búsqueda de coherencia, cosas que nos hagan sentido estando juntas. Puedes percibir cosas que no están ahí en percepción. Todos hacemos eso.”

 

 

Para Kahneman, un ser humano interpreta un estímulo externo a partir de la experiencia propia, moldeando la actitud y la conducta en relación con el exterior. Es decir, ejemplifica el especialista originario de Tel Aviv, “las primeras impresiones [sobre alguien] tienden a ser autocomplacientes: si consideras que alguien es hostil contigo, tú actuarás hostil con él o ella, promoviendo su hostilidad en un ciclo sin fin –y el pensamiento de que tus primeras impresiones eran correctas todo el tiempo”.

 

Es la autoconfirmación la que no sólo busca una interpretación de lo que está sucediendo sino que también moldea mentalmente al estímulo externo para que se adapte a la interpretación inicial. Es un proceso que ocurre durante el microsegundo de la percepción, el cual ayuda a disminuir la incertidumbre de la ambigüedad. Por lo tanto, la interpretación construida es un eje que contiene el poder de alterar la conducta y la actitud en torno a un vínculo, una actividad o la vida misma. ¿Será que no deberíamos confiar a ciegas en las primeras impresiones que aparecen en nuestra mente? 

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