Los hongos mágicos y el sexo grupal podrían haber disparado la evolución humana

Terence McKenna, junto con Tim Leary --el máximo exponente de las bondades de las drogas psicodélicas, elucubró una de las teorías evolutivas más disparatadas, la cual, sin embargo, podría no serlo tanto, a la luz de ciertos descubrimientos recientes. Para explicar el salto evolutivo que representa el neurocórtex humano McKenna sugirió que "el fuego de la inteligencia" fue encendido por la ingesta de hongos de psilocibina en las grandes llanuras africanas hace alrededor de 50 mil años. Literalmente, habríamos "comido conciencia superior".

Esta teoría que se conoce como la teoría del "stoned ape" ("mono colocado") se complementa con estudios que muestran que la psilocibina en ciertas dosis aumenta la agudeza de la vista, lo cual podría haber sido una ventaja para el grupo de homínidos que estuviera comiendo este alimento, el cual también se ha teorizado que es el mítico soma o alimento de los dioses de la cultura védica. Homínidos como el Homo Erectus, bajando de los árboles, habrían encontrado hongos psicodélicos en el excremento de las vacas. Esto los habría hecho mejores cazadores.

La etapa dos, según McKenna, habría ocurrido entre 10 y 20 años atrás, cuando altas dosis de psilocibina habrían detonado un despertar extático y orgiástico despertando las funciones más altas del lenguaje y la cultura, cosas como la danza y la religión. El sexo grupal y una sensación de éxtasis potenciada por los hongos sería el fuego del Logos.

La teoría de McKenna, quien se dedicó a la etnobotánica y sobre todo a ser un vocero de sustancias como los hongos y el DMT, ha sido desestimada por los científicos, para sorpresa de pocos. No obstante, nuevos hallazgos apuntan a que el consumo de "hongos mágicos" es mucho más antiguo de lo que creíamos, así que podrían haber tenido un papel relevante en la transición que nos llevó a nuestro estado evolutivo actual.

Se ha encontrado que los humanos de la Edad de Piedra consumían hongos; se han descubierto esporas de hongos en los dientes de mujeres que vivieron hace 18 mil 700 años. Por otro lado, se han encontrado pinturas en cuevas neolíticas y de la Edad de Bronce en las cuales existen figuras que se parecen mucho a hongos que contienen psilocibina.

Por supuesto esto no prueba que los "hongos mágicos" fueron los catalizadores de la evolución humana, pero ciertamente genera interrogantes sobre su papel en la conformación de la cultura. El hecho de que hayan sido consumidos en tantos lugares y por tantos seres, desde chamanes siberianos de hace miles de años hasta los mayas y probablemente los arios védicos, es testimonio de su importancia cultural. Hoy sabemos que además tienen un potencial medicinal sumamente poderoso, el cual hace efecto proveyendo experiencias místicas o religiosas que armonizan al ser humano con la vida y le dan un propósito a su existencia. ¿Qué le habrá sucedido a aquellas conciencias primitivas al ingerir esta sustancia psicodélica? McKenna teorizaba, un tanto en broma, un tanto en serio, que el hongo era una espora de las estrellas que había formado una relación de asistencia evolutiva con el ser humano o al menos de simbiosis. Supuestamente había escuchado la voz astral del hongo. El hongo era su monolito negro. 

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