El clítoris: un órgano de placer, fascinación, dominación y que no es exclusivo de la especie humana

El ser humano ha trascendido numerosas limitaciones y constantemente está en busca de formas de ir más allá y explorar lugares inimaginados. Un ejemplo de esto es la exploración del espacio exterior, que ha llevado a más de uno a soñar con “colonizar” el espacio. Aunque la propuesta resulte controvertida, ya que quizá deberíamos preguntarnos si realmente queremos replicar un modelo tan pernicioso social e históricamente como la colonización al resto de la galaxia. En todo caso, a veces pareciera que los humanos nos distraemos demasiado mirando el cielo, mientras que permanecemos ignorantes sobre numerosos aspectos de la tierra que pisamos e incluso del cuerpo en el que habitamos. Con respecto a este último punto hay mucho de que hablar, sobre todo en cuanto a la anatomía femenina se refiere, pues lamentablemente un compuesto de tabúes sociales que han inhibido la sexualidad humana durante siglos también ha dado como fruto un gran desconocimiento de un órgano tanto maravilloso como misterioso: el clítoris. 

Después de todo el clítoris ha causado mucha controversia, pues es mucho más complejo de lo que los anatomistas pensaban hace tan sólo poco más de una década. De tal manera que los libros de texto se han quedado obsoletos, pues este órgano en realidad podría ser descrito con mayor fidelidad como una suerte de constelación anatómica que abarca la apertura de la vagina y la parte frontal de la uretra, además del botón rosado al que usualmente nos referimos como “clítoris”. De hecho, en Francia, la investigadora Odil Fillod ha realizado el primer modelo 3D de un clítoris que puede ser reproducido por cualquier impresora 3D y cuyos planos están disponibles en línea para ayudar a mejorar la educación sexual de las nuevas generaciones.  

Dicho modelo muestra lo complejo y bello que realmente es un clítoris, que llega incluso a recordarnos la estructura de una orquídea. Sin embargo, la especie humana no es la única que cuenta con un clítoris en su anatomía, ya que este órgano también se encuentra en algunos mamíferos y aves. De hecho, tan sólo los primates tienen clítoris con diferentes formas, tamaños y funciones. Por ejemplo el mono araña tiene un clítoris tan grande que cinco centímetros de él suelen colgar entre sus piernas, lo cual lo hace aún más largo que el pene de esta especie.  Además el clítoris tiene un rol social en las interacciones de esta especie, ya que hay una división entre los sexos. Los machos suelen viajar e interactuar en grupos de su propio sexo, mientras que las mujeres viajan sólo con sus crías. De acuerdo a los científicos, las hembras dominantes exhiben su clítoris de manera similar a los machos cuando muestran su pene, como un gesto de dominación sobre otros miembros del grupo. 

Por otro lado los gorilas también tienen clítoris largos pero no suelen extenderse más allá de los labios. Además suele estar cubierto por una capa de piel y es hueco, debido a que esto hace más fácil marcar el territorio con orina. Por su parte, los chimpancés y los bonobos tienen un clítoris cilíndrico y oculto tal como el de los humanos, pero no es más grande. Lo que sí cambia es su ubicación, pues se encuentra entre las piernas, no hacia el frente del cuerpo, lo cual es útil para la estimulación sexual. Quizá los bonobos tengan un comportamiento sexual tan variado como los humanos, o más, ya que entablan relaciones sexuales entre diferentes sexos, con el mismo sexo, en grupo y diferentes posiciones. Los bonobos usan el sexo para formar alianzas, modificar su estatus dentro de la jerarquía social, obtener comida y por diversión. 

Sin embargo, más allá de las variaciones entre las especies, debemos admitir que el clítoris humano, cuya función aparente es proporcionar placer, aún requiere ser objeto de exploración y estudio. Pues, además de su belleza, es depositario de diversos misterios, ya que es usado por diversos primates tanto para reproducirse y entretenerse, como para el sometimiento de otros miembros del grupo. Quizá sea el momento de darle a este fascinante órgano la atención e investigación que merece, para alejarlo de la sombras de ignorancia que lo han mantenido en el misterio.

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