¿Por qué saber conocer y ocultar tus emociones también puede ser útil?

Si lees la frase “ocultar tus emociones” quizá suene a represión, manipulación o, incluso, pose. Sin embargo, lo anterior podría ser una cualidad en ciertas ocasiones.

Se sabe que más que tus rasgos fisiológicos, lo que realmente refleja tu verdadero yo, tu personalidad al mundo externo, son tus expresiones. Cuando denotas una expresión de algún modo está mostrando al mundo cómo es que piensas y sientes respecto al contexto en general o un estímulo en particular, ya sean imágenes, aromas, una conversación, un encuentro con alguien o cualquier situación.

Lo anterior, sin embargo, podría mostrarnos como personas que vivimos sin conseguir cierta distancia de nosotros mismos. Lo curioso es que parece que con la edad tendemos a disimular las emociones.

Un reciente estudio de la Australian Catholic University comparó muestras de 35 adultos jóvenes y adultos mayores que fueron sometidos a distintas imágenes. Anteriormente se les había pedido que trataran de ocultar sus emociones al ver las imágenes. El resultado fue que los adultos mayores fueron mucho más hábiles para mantener una cara serena, casi sin expresión alguna.

De algún modo lo anterior puede ser un gran aliado para llevar mejores relaciones sociales, por ejemplo. El mantener una expresión que no revele tanto la emoción interna es una manera de tomar distancia de la situación y tener, incluso, mejores consejos para  los demás (o hasta apoyar mejor a nuestros amigos sin involucrarnos tanto en su propia situación, mas sí mantener un interés genuino).

Al parecer, con la edad las personas tendemos a atenuar las emociones, a ver las situaciones de una manera, quizá, más objetiva o distante; ello podría ser un mecanismo que si bien podría ser usado para salirnos con la nuestra, también podría ayudarnos a ser espectadores del mundo desde una mayor y gratificante madurez emocional. 

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