Épica, mística, especial: así era la ensalada que preparaba G. I. Gurdjieff (RECETA)

En Pijama Surf nos hemos ocupado antes de G. I. Gurdjieff, uno de los últimos místicos de la historia, personaje misterioso que elaboró una filosofía espiritual conocida como el Cuarto Camino, en el que incorporó ideas de diversas doctrinas, muchas de ellas orientales, con el propósito último de conducir al “despertar”.

Gurdjieff, sin embargo, también tenía un lado sumamente terrenal, como cualquiera de nosotros. Por más que encontremos placer en las elucubraciones y la elaboración de teorías, la existencia tiene un relato paralelo que surge y nos mantiene en el mundo en sí, el mundo de las necesidades corporales, los afectos, el hambre, la sed. Además de los 82 consejos que legó a su hija, también le debemos al místico la receta de una copiosa ensalada que de acuerdo con tres testimonios sumamente íntimos (su hija, su madre y una sobrina) admitía sobradamente el calificativo de “especial”. 

Prueba de ello es que según Luba, la sobrina, cada vez que Gurdjieff preparaba este platillo lo hacía de una manera distinta y, por otro lado, hacerlo toma todo 1 día y “costaba el mundo entero”. En un escrito biográfico titulado Luba Gurdjieff: A Memoir with Recipes, la sobrina del filósofo recuerda así la ensalada:

Jitomates cortados, pepinos, rábanos, apio, cualquier vegetal que puedas encontrar –vegetales crudos. Lechuga no, porque la lechuga se hace muy suave. Solía llevar nueces, aceitunas verdes en rodajas, a veces ciruelas pasas en pequeños pedazos –aquello era como un vertedero. Chutney, usaba mucho chutney. El chutney dulce debe ser cortado en trozos pequeños, porque generalmente viene en pedazos grandes. También le gustaba añadir esas pequeñas cosas verdes en vinagre… alcaparras. Había 20, 30 cosas en esa ensalada. A veces incluso agregaba manzanas, cualquier tipo de manzana. Creo que le gustaba poner lo que fuera que encontrara.

Siempre añadía un poco de salsa cátsup. Recuerdo que la traía de Inglaterra porque en París nunca la encontramos. Como aderezo ponía un poco de vinegre y aceite.

Como se ve, en términos generales podría decirse que era un caos hecho comida.

Sin embargo, en otro momento la Fundación Gurdjieff de Del Mar puso un poco de orden a los recuerdos de Luba y condensó así el modo de preparación:

1 cebolla dulce, finamente picada

4 tomates muy rojos, picados en trozos pequeños

2 pepinos en rebanadas de 1cm de grosor (elige aquellos con las semillas más pequeñas)

3-4 pepinillos en conserva, en rebanadas finas

¾ de taza de jugo de toronja fresco

1 taza del vinagre de los pepinillos

¾ de taza de jugo de manzana

¾ de taza de jugo de tomate

1 cucharada cafetera de pasta de tomate

3-4 cucharadas cafeteras de mostaza de Dijon

1 cucharada cafetera de azúcar refinada

1 pinta de chutney de manzana, rebanado en trozos pequeños

1 manojo de perejil, finamente picado

1 manojo de eneldo, finamente picado

Sal, pimienta, pimienta de cayena, páprika y curry en polvo para condimentar

Estragón

Esta receta sirve para de 12 a 15 personas, dependiendo del tamaño de la porción. Ya que se trata de un platillo tan especial (y además toma tiempo cortar todos los vegetales), querrás preparar esto en compañía. Igualmente se conserva bien 3 o 4 días después de marinarse, y me encanta dejar sobras para que los sabores se concentren un poco más cada día.

Conforme cortas los vegetales, añade uno a uno en un tazón grande donde puedas mezclarlos. Después agrega los jugos y líquidos, la pasta de tomate, la mostaza, el azúcar, el chutney y mezcla todo otra vez. Sigue con el perejil, el eneldo y los condimentos. Para este momento deberá estar deliciosamente picante y especiosa. Cubre y deja que se marine en un lugar fresco durante dos días previos a que la ofrezcas. Añade un poco de estragón antes de servir.

¿Qué te parece? ¿Te vas a animar a prepararla? 

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