Acompaña la memorable cátedra de Terence Mckenna sobre el DMT con estos fascinantes visuales

Entrar en contacto con las moléculas de la familia de las triptaminas (los hongos psilocibe, la ibogaína, el DMT y sus primos cercanos como 5-MeO-DMT) es adentrarse, aunque sea de manera fugaz, a los misterios de la conciencia en este planeta.  Y una de las cosas que deja esta especie de coqueteo con una eternidad que psicodélicamente se desintegra, es una nostalgia por la subversión estética de las visiones que otorga la llamada "molécula del espíritu". Muchos han intentado representar estos visuales que parecen tejidos con aquella misma sustancia con la que Shakespeare entrevió la unidad entre lo onírico y lo ontológico--sueños diseñados en la casa de duendes del demiurgo. Probablemente nadie ha logrado reflejar la fidelidad, al profundo asombro de estas visiones. Sin embargo, artistas plásticos como Roberto Venosa, Alex Grey, Martina Hoffman y artistas digitales como Scott Draves (de Electric Sheep y el documental DMT: The Spirit Molecule), el equipo liderado por el director Jan Kouen en Blueberry o el de Gaspar Noé en Enter the Void  se han acercado a transmitir las visiones psicodélicas supernas de la dimetiltriptamina.

Ahora tenemos un nuevo miembro de este selecto grupo de artistas que buscan pasar el espejo a lo inefable, Martin Stebbing, quien ha hecho este fascinante video ilustrando las palabras de Terence Mckenna, el sacerdote del DMT.

Acompañado de un andamiaje de fractales autotransformantes, el bardo de la psicodelia nos introduce a sus deliciosas y aterradoras experiencias con esta molécula y nos exhorta a invertir 10 minutos de nuestras vidas para, en un curso relámpago, aprender misterios que años estudiando podrían jamás acariciar.

"Lo que realmente tienes que hacer cuando exploras los psicodélicos es descubrir cuál es el centro del mandala", dice Mckenna, quien nos recuerda  que el DMT es la sustancia psicoactiva que más rápido actúa (que menos dura), la más fuerte y a la vez la única que ocurre naturalmente en el cerebro humano (posiblemente en la glándula pineal).

Para los avezados exploradores, les recomendamos el minuto 9 donde visualizamos el mítico crisántemo (el vórtice de una flor implosiva) en el que se cruza el umbral dimensional. Después te recibirán los alaridos de los duendes del sueño, con su humor negro iridiscente. La entrada a lo que Mckenna llama "una ecología de almas", compuesta de misteriosos seres que juejan con el Logos como si (auto)driblaran una pelota de basquetbol emjoyada. "No son extraterrestres, sino aquellos que se han ido, existen en una dimensión que por falta de otra palabra llamamos eternidad... lo que estas criaturas quieren es que transformemos el lenguaje, esto es entendible porque nuestra cultura es creada por nuestro lenguaje y nuestra cultura es tóxica... pero  esto es lo que quieren decir: que debemos condensar máquinas del aire".

Una poesía de la psicodelia que entra en contacto con el substrato dimensional en el que se fabrica el lenguaje mismo, que al hacerse (decirse) nos hace.

Cómo se relaciona esto con lo que dice Robert Graves de que existe un lenguaje poético primario, de que la poesia como la conoces es una sombra y que en algún punto las personas dominaban lenguajes que literalmente materializaban en creencia viva, porque no apelaban a través del argumento o la métafora sino porque se presentaban como imagen... Blake dijo que si la verdad puede ser dicha de forma que puede ser entendida, entonces será creída...

© 2017 - pijamasurf.com Todos los derechos reservados