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¡Oh, fortuna!: el elenco habla sobre la precariedad y la comunidad en el teatro independiente

Arte

Por: Yael Zárate Quezada - 09/17/2026

Margareth Linares y Emmanuel Pavía, integrantes del elenco de ¡Oh, fortuna!, hablan con Pijama Surf sobre la precariedad laboral, la comunidad y la vocación actoral en México.

Egresar de la carrera de actuación no garantiza un trabajo; quien sale de la escuela con la intención de dedicarse al teatro o al cine en México se enfrenta a un mercado laboral que rara vez ofrece continuidad, sueldos dignos o estructuras estables donde crecer. La precariedad no distingue edades ni trayectorias, pero sacude con particular dureza a quienes recién comienzan, en una profesión donde las instituciones difícilmente confían en la gente joven y donde ganar una convocatoria puede tomar años.

A esa dificultad se suma la falta de compañías con sueldo fijo y la centralización de las oportunidades en la Ciudad de México, lo que obliga a muchos actores de otros estados a mudarse o a movilizarse constantemente solo para tener acceso a un casting o a una temporada. Sobre este terreno se construye ¡Oh, fortuna!, largometraje escrito y dirigido por Luis Ayhllón que Dodo Escenas presenta con un tono ágil, divertido y entrañable. La película aborda un tema poco explorado en el cine mexicano, la manera en que los jóvenes actores y actrices intentan abrirse paso en la sociedad y construir un camino profesional después de formarse en la carrera de actuación, y propone que la amistad y una red de apoyo sólida son pilares fundamentales para salir adelante. 

El elenco lo encabezan Ernesto Rocha, Carlos Abraham Gongo, Marya Sotelo, Sergio Biviano, Francisco Aurelio Sánchez, David Zambrano, Emmanuel Pavía, Margareth Linares, Diego Alonso, Alexis Briseño Jaramillo, Priscila Rosado y Alejandrina García Zavala, con la participación de Mario Loría, Sebastián Cobos, María Elena Olivares, Joe Behrens, Francisco Medina, Fran Lozano, Aarón Mendoza y Daniela Semiramis. 

Con motivo del estreno, Pijama Surf conversó con Margareth Linares y Emmanuel Pavía, dos de los actores del elenco, sobre el origen del proyecto y las vicisitudes que enfrentan los actores recién egresados en México.

 

 

Pijama Surf: ¿De qué trata ¡Oh, fortuna! y cómo se involucraron en el proyecto?

Margareth Linares: Interpreto a Margo en la película. ¡Oh, fortuna! trata sobre el teatro, sobre cómo es la vida al hacer teatro independiente y, sobre todo, sobre la amistad.

Emmanuel Pavía: La película reflexiona en torno a las relaciones que establecemos al egresar. Habla de un grupo de actores jóvenes recién salidos de la carrera de actuación que se enfrentan a las inclemencias del mundo y a la precariedad económica, y que encuentran en la amistad y en los lazos que van formando, mientras crean la obra, un refugio para sobrellevar esas inclemencias.

Pijama Surf: ¿Qué tanto de lo que vive su personaje se parece a lo que ustedes han vivido al salir de la escuela?

Margareth Linares: Muchas de las cosas que ocurren en la película pueden parecer graciosas o hasta inverosímiles, pero en realidad son una recopilación de situaciones que nos han sucedido en nuestro propio proceso. Yo egresé hace aproximadamente cuatro años, y hemos vivido de todo, desde buscar estímulos y apoyos para hacer teatro hasta casi rogar por ellos. A veces necesitas regalar tu trabajo porque no encuentras quién pueda respaldarte.

Emmanuel Pavía: Yo egresé en 2019, antes de la pandemia, que se volvió un acontecimiento determinante también para la película, porque esta surgió justo en ese periodo, a partir de la necesidad que teníamos como jóvenes recién egresados de abrirnos camino. Hablamos con Luis Ayhllón, director de la cinta, con quien algunos ya habíamos trabajado antes de la pandemia. Él es director de cine y también de teatro, entiende perfectamente ambos lenguajes, y confió en nosotros y en nuestro trabajo. De ahí surge la película, y muchas de sus premisas vienen de nuestra vida real.

Pijama Surf: ¿Cuáles son algunas de las dificultades que han encontrado al tratar de consolidarse como actores?

Emmanuel Pavía: Creo que las instituciones en este país difícilmente confían en la gente joven. Entiendo que hace falta cierta experiencia, pero también creo que abrirnos camino por la vía independiente responde a una fuerte necesidad de crear. Institucionalmente es difícil acceder a los espacios. Desde que egresé, con proyectos creados junto a gente de mi generación, hemos aplicado a un número enorme de convocatorias y prácticamente no habíamos ganado ninguna, hasta este año. Y con convocatorias me refiero a que nos programen en teatros donde el sueldo ya está contemplado. A pesar de eso, me siento afortunado porque el teatro no ha cesado para mí, ya sea por la vía independiente o gracias a otros creadores que nos han abierto camino. Hay inclemencias, claro, y la precarización es real: la falta de un pago digno no afecta solo a la gente joven, también a actores con años de trayectoria, algunos de los cuales me han contado que este año no tuvieron ningún trabajo. Por eso creo que hay que dejar de ver al teatro y al cine solo como un instrumento de satisfacción momentánea y empezar a verlos como una necesidad primordial.

Margareth Linares: También encuentras otras alternativas que no siempre son las que más te gustan. Ahorita, por ejemplo, doy clases de teatro, y aunque me encantaría hacer teatro todo el día, esa docencia es lo que me da de comer y me permite sostener mis propios proyectos. Además hay pocas compañías de teatro estables que ofrezcan un sueldo fijo, así que generalmente se trabaja por proyecto: terminan los ensayos, se presenta la temporada y hay que buscar la siguiente oportunidad, salvo que pertenezcas a una compañía nacional con un periodo garantizado, que son muy pocas. También influye mucho el lugar donde vives, porque el teatro en México está muy centralizado y la mayoría de las oportunidades se concentran en la Ciudad de México. Movilizarte hasta allá, o mudarte de estado, también es un sacrificio grande.

 

 

Pijama Surf: ¿Qué fue lo que vieron en la historia que los convenció de tomar el proyecto?

Margareth Linares: No hubo un guion cerrado como tal, existía una escaleta de lo que se iba a grabar, pero la mayor parte de la película es improvisada, de acuerdo con las situaciones y lo que les va ocurriendo a los personajes. Todo parte de un proceso en el que montamos la obra Pluto, de Aristófanes, en formato de teatro de calle, y la película se construyó tomando partes de ese montaje y explorando cómo los personajes viven alrededor de él.

Pijama Surf: ¿Se puede ser actor o actriz en México de manera individual, o la comunidad termina siendo indispensable?

Emmanuel Pavía: Creo que siempre se trabaja en comunidad. Quien va solo, por egoísmo, soberbia o narcisismo, está condenado a no vincularse humanamente, y nuestro oficio consiste en gran medida en encontrar la manera de empatizar, de ponernos en los zapatos del otro para poder crear. Hay una parte del trabajo actoral que sí es individual: entrenarse de forma permanente, leer, ver cine y series, estar en contacto con el propio mundo interno. Pero como actores tenemos la responsabilidad de socializar todo eso, y la única manera honesta y soportable de hacerlo es a través del trabajo en equipo y la vinculación. En la escuela nos lo repetían mucho: aunque hagas un monólogo que tú mismo escribas, dirijas y produzcas, siempre va a haber alguien vendiendo los boletos, alguien limpiando el teatro, gente que necesitas para llenar una sala. Es imposible hacerlo completamente solo.

Pijama Surf: ¿Qué le dirían a quienes quieren dedicarse a la actuación buscando sobre todo la fama?

Emmanuel Pavía: Creo que lo importante es tener claro qué tipo de actor quieres ser y qué enfoque le quieres dar a tu carrera. Buscar el reconocimiento no está mal, al contrario, lo importante es no mentirte a ti mismo y saber que eso es lo que quieres, para entonces ir tocando las puertas que te acerquen a esa plataforma. Si lo que buscan es hacer teatro o cine, entrenarse y profesionalizarse, mi consejo es investigar las convocatorias de las escuelas y encontrar el perfil que les interese, sabiendo que no es una carrera fácil: exige muchos sacrificios, renuncias a reuniones familiares y tiempo con amigos. Pero es una carrera con recompensas maravillosas, porque permite conocer a gente talentosa e increíble.

Margareth Linares: Retomando lo que dice Emmanuel, creo que esto responde a una necesidad. Así como tenemos necesidades físicas, también tenemos necesidades espirituales, y creo que el teatro corresponde a una de ellas, a eso que te despierta y te da ganas de seguir viviendo. Más que dar un consejo, yo lanzaría una pregunta: ¿por qué haces teatro? ¿Qué te mueve? Tenerlo claro es cercano a lo que dice Emmanuel. Si lo que te mueve es querer ser famoso, está bien, pero hay que reconocerlo y construir desde ahí. Hay que asumir muchas cosas, porque no es fácil ir contra la corriente, contra un sistema y un contexto donde las artes muchas veces se ven como algo prescindible.​

 


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