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La AfD ganó las elecciones de Sajonia-Anhalt con 44.5% de los votos, su mejor marca desde su fundación, aunque le faltan escaños para gobernar sola.

El domingo 6 de septiembre la Alternativa para Alemania (AfD) se impuso en las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt con un contundente 44.5% de los votos, el resultado más alto que ha alcanzado un partido de ultraderecha desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La cifra deja a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), fuerza que gobernó ese estado durante décadas, muy rezagada con apenas 18.5%, más de 27 puntos por debajo de la AfD. En 2021 la CDU había obtenido 37.1% en la misma región. El Partido Socialdemócrata (SPD), Die Linke y Los Verdes se ubicaron muy atrás, alrededor del 9%, mientras que la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) rozó el umbral del 5% necesario para entrar al Parlamento estatal, un factor que aún puede modificar el reparto final de escaños.

Con las proyecciones actuales, la AfD sumaría 39 de 84 escaños, tres menos de los 42 que necesita para una mayoría absoluta. Esa distancia abre un escenario político incierto para el estado.

Gobernar sigue siendo otra historia

Los partidos tradicionales alemanes mantienen desde hace años un compromiso conocido como cordón sanitario, es decir, la negativa a formar coaliciones con la AfD, a la que los servicios de inteligencia del país clasifican como movimiento extremista de derecha confirmado. Ese bloqueo deja sobre la mesa tres caminos posibles: negociaciones prolongadas entre el resto de los partidos para armar una coalición sin la AfD, un gobierno en minoría o, en el peor de los casos, una repetición electoral.

El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, celebró el resultado como un mandato directo de la ciudadanía. "Hemos escrito la historia en este país", declaró a la cadena ARD, y agregó que su partido está dispuesto a negociar con otras fuerzas, aunque bajo la condición de aplicar sus propias transformaciones. 

Un discurso a la derecha

El avance de la AfD se apoya en un discurso que combina el rechazo a la inmigración, el escepticismo frente a las políticas climáticas y el llamado a restablecer vínculos con Rusia. 

El partido también empuja una agenda contra lo que llama "cultura woke", con propuestas como retirar las banderas del orgullo LGBTQ+ de las escuelas públicas y reducir el peso del Tercer Reich en los planes de estudio de historia. 


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Imagen de portada: AP/Matthias Schrader