*

Tres muertes, un ataque armado y el colapso del techo de un bar, es el resultado de los festejos de que la selección argentina avance a semifinales.

La selección argentina confirmó su lugar entre los cuatro mejores equipos del Mundial luego de imponerse 3-2 ante Egipto y superar posteriormente a Suiza. El combinado albiceleste se medirá con Inglaterra el próximo miércoles en busca de un lugar en la final. Sin embargo, la euforia por los resultados deportivos coexistió con una serie de hechos violentos y fatales durante las jornadas de celebración en distintos puntos del país.

La noche en que Argentina dejó fuera al equipo egipcio, la algarabía derivó en enfrentamientos entre aficionados. En Cañuelas, provincia de Buenos Aires, Franco Daniel Depauli, de 46 años, perdió la vida después de ser golpeado en la cabeza con una piedra durante una pelea callejera. Las autoridades detuvieron a un hombre de 20 años, quien es investigado como el principal sospechoso de haberle causado la herida mortal.

También, el festejo por el pase a semifinales frente a Suiza también cobró una vida. En la capital argentina, un hombre de 51 años sufrió un paro cardiaco mientras seguía el partido; pese a la rápida intervención de los servicios de emergencia, no logró sobrevivir. 

La misma noche, al menos seis personas resultaron lesionadas y fueron llevadas a distintos hospitales, donde su condición se reportó posteriormente como estable.

Sin embargo, el episodio más grave ocurrió en la ciudad de San Francisco, en la provincia de Córdoba, donde un joven de 20 años murió tras recibir varios disparos por la espalda mientras la multitud celebraba en la calle. El hecho desató estampidas y momentos de terror entre los presentes. Las investigaciones preliminares apuntan a que el homicidio respondería a un ajuste de cuentas ajeno a la fiesta futbolera, ya que la víctima había salido bajo libertad condicional tras una condena previa por robo agravado.

Aunado a ello los festejos también dejaron consecuencias en la infraestructura urbana. En uno de los bares donde se siguió el partido, el techo cedió por el peso de los aficionados que saltaban sobre él, aunque no se reportaron heridos de gravedad por este incidente.

Cada triunfo deportivo trae consigo un despliegue de emociones que resulta difícil de contener, y ese desborde tiene un costo que rara vez aparece en los marcadores. Al igual que en México, detrás de la fiesta y las banderas ondeando en las calles quedan familias enlutadas y ciudades que despiertan crudas con menos certezas sobre lo que ocurrió la noche anterior.


También en Pijama Surf: Mueren cuatro personas durante festejos del Mundial en el Ángel de la Independencia

 


Imagen de portada: Rodrigo ABD / AP