Live Aid cumple 41 años: la jornada que le dio al rock su día mundial
Arte
Por: Yael Zárate Quezada - 07/13/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 07/13/2026
Amaneció como cualquier otro día de verano, pero para la medianoche el planeta entero había sido testigo de algo sin precedentes. Durante 16 horas ininterrumpidas de ese 13 de julio de 1985, dos escenarios separados por un océano —Wembley en Londres y el JFK Stadium en Filadelfia— se convirtieron en el eje de la música con un propósito que llevaba a la rueda más allá de un simple concierto: el Live Aid, el evento que reunió a los artistas más grandes del momento y que derivó en lo que hoy conmemoramos como el Día Mundial del Rock.
La señal viajó en vivo a 72 países y alcanzó una audiencia calculada en mil 900 millones de personas en unos 150 países, una cifra que convirtió a esa jornada en una de las transmisiones más vistas en la historia de la televisión. Nadie imaginaba entonces, cuando arrancó el primer acorde, que esas 16 horas terminarían por definir el papel del rock como fuerza capaz de movilizar al mundo entero.
Por los escenarios pasaron Queen, U2, The Beach Boys, Dire Straits, Black Sabbath, Led Zeppelin, Judas Priest y The Who, además de figuras como Mick Jagger, Tina Turner, George Michael, Bryan Adams, Eric Clapton, Sting, Phil Collins, David Bowie, Elton John, Bob Dylan y Paul McCartney. Sin embargo, la actuación más icónica fue la de Freddie Mercury dominando a las 72 mil personas de Wembley mientras coreaban un “EEEEEEEOOOOO” que ha trascendido generaciones.
No obstante, el espectáculo solo era el pretexto para visibilizar una emergencia real. A mediados de los años ochenta, la región conocida como el Cuerno de África atravesaba una severa hambruna que golpeó particularmente a Somalia y Etiopía; solo en Etiopía, casi un millón de personas murieron entre 1984 y 1985. Ante ese escenario, el músico irlandés Bob Geldof impulsó, junto con Midge Ure, la organización del concierto con un fin exclusivamente solidario. El resultado superó cualquier cálculo: Live Aid consiguió recaudar más de 100 millones de dólares, destinados al fondo de ayuda para las víctimas de la hambruna en África.
El impacto del concierto trascendió los lugares donde se realizó, lo que llevó a que, a partir del año siguiente, el 13 de julio quedara declarado como el Día Mundial del Rock, en reconocimiento tanto al evento como a la capacidad de convocatoria que logró por razones humanitarias.
Así, la efeméride funciona como recordatorio de que la música puede ser entretenimiento y, al mismo tiempo, una herramienta capaz de movilizar recursos y conciencia a escala mundial.