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Estos álbumes ayudaron a definir el panorama musical de 2025, combinando éxito comercial y propuestas más experimentales

2025 no fue un año de consensos fáciles en la música. Fue más bien un terreno donde convivieron regresos esperados, discos gigantes que dominaron conversaciones globales y otros trabajos más silenciosos, pero igual de influyentes, que se filtraron poco a poco en playlists, críticas y escuchas atentas. Entre lo comercial y lo experimental, estos fueron algunos de los álbumes que más ruido hicieron —o más preguntas dejaron— durante el año.

Rosalía — Lux

Lux confirmó que Rosalía ya no juega dentro de una sola categoría. El disco se mueve entre el pop, la electrónica, lo clásico y lo performático, con una estructura que no busca comodidad ni hits inmediatos. Es un álbum ambicioso, pensado más como obra completa que como colección de canciones, y uno de los lanzamientos más discutidos de 2025, tanto por su propuesta sonora como por su impacto cultural.

Bad Bunny — DeBÍ TiRAR MáS FOToS

Uno de los discos más escuchados y comentados del año. Bad Bunny volvió a demostrar que lo comercial no está peleado con el riesgo: el álbum mezcla reguetón, sonidos caribeños, nostalgia y experimentación, construyendo un relato personal que conectó con audiencias globales. Fue un fenómeno, pero también un disco que amplió la conversación sobre hacia dónde puede moverse el pop latino.

Oklou — Choke Enough

Dentro del pop alternativo, Choke Enough fue uno de los lanzamientos más celebrados. Oklou apostó por un sonido íntimo, electrónico y delicado, donde cada detalle importa. Es un disco que no grita, pero permanece; ideal para quienes buscan propuestas más sensibles y contemporáneas dentro del pop experimental.

Pulp — More

El regreso de Pulp después de más de dos décadas no fue solo un ejercicio de nostalgia. More es un álbum consciente del paso del tiempo, de la madurez y de lo que significa volver sin intentar sonar joven. Jarvis Cocker y compañía entregaron un disco sólido, reflexivo y muy británico, que conectó tanto con fans de siempre como con nuevas generaciones.

Lady Gaga — Mayhem

Con Mayhem, Gaga regresó a una estética intensa, teatral y maximalista. El álbum cruza synth-pop, electrónica, rock y momentos más oscuros, reafirmando su lugar como una de las figuras más versátiles del pop global. Fue uno de los lanzamientos más comentados del año, tanto por su sonido como por su puesta en escena.

Hayley Williams — Ego Death at a Bachelorette Party

El nuevo proyecto solista de Hayley Williams se aleja de fórmulas fáciles. Aquí hay alt-rock, trip-hop y un tono confesional que se siente crudo y directo. Es un disco personal, incómodo por momentos, que encontró su lugar entre quienes buscan propuestas más emocionales dentro del rock alternativo.

The Neighbourhood — (((ultraSOUND)))

Después de un periodo de silencio, The Neighbourhood volvió con un álbum que retoma su sonido oscuro y atmosférico, pero con una producción más pulida. (((ultraSOUND))) fue bien recibido por su base de fans y logró reinsertar a la banda en la conversación del indie alternativo global.

Blood Orange — Essex Honey

Dev Hynes regresó con uno de los discos más íntimos de su carrera. Essex Honey es un álbum sobre memoria, identidad y nostalgia, construido a partir de colaboraciones sutiles y arreglos delicados. No fue un disco ruidoso, pero sí uno de los más apreciados por la crítica y por escuchas más atentas.

Andrea Laszlo De Simone — Una lunghissima ombra

Uno de los proyectos más herméticos y cinematográficos del año. Andrea Laszlo De Simone entregó un álbum extenso, introspectivo y profundamente atmosférico, que se mueve entre la canción, la música orquestal y la experimentación. Un disco para escucharse con tiempo, lejos de la lógica del consumo rápido.

Majo Aguilar — Mariachi mío

Aunque dialoga con una tradición profundamente arraigada, Mariachi mío se sintió como uno de los discos más frescos y necesarios dentro de la música mexicana reciente. Majo Aguilar apuesta por el mariachi desde un lugar personal, sin disfrazarlo ni modernizarlo de forma artificial. El álbum destaca por su interpretación vocal, su respeto por el género y una sensibilidad contemporánea que lo acerca a nuevas generaciones sin romper con su raíz. En un año dominado por el pop global, este disco recordó que la tradición también puede ser una forma de presente.

 

Un año sin una sola dirección

Lo interesante de 2025 no fue que todos estos discos sonaran igual, sino todo lo contrario. El año dejó claro que la música se está moviendo en múltiples direcciones al mismo tiempo: desde álbumes masivos que redefinen el pop global, hasta obras más silenciosas que apuestan por la profundidad y la escucha paciente.

Más que imponer una tendencia única, estos discos reflejan un momento de convivencia entre lo comercial y lo alternativo, entre el impacto inmediato y la exploración a largo plazo. Y quizá ahí está lo más valioso del año: en esa diversidad que no busca consenso, pero sí conversación.


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Imagen de portada: Especial