ViX revive la leyenda del Baby’O: el documental que vuelve a encender Acapulco
Arte
Por: Carolina De La Torre - 11/22/2025
Por: Carolina De La Torre - 11/22/2025
Acapulco tiene una historia que se escucha antes de verse. Entre música, sombras y noches que parecían no terminar, nació el Baby’O en 1976. Desde entonces, se convirtió en un punto fijo en la vida nocturna nacional. No sólo era una discoteca. Era un espacio que moldeó identidades, un sitio donde generaciones completas entendieron la fiesta como un ritual y el glamour como un lenguaje propio.
La noche eterna del Baby’O, producido por N+ Docs, retoma esta memoria colectiva con un enfoque íntimo. El documental revive el esplendor del club acapulqueño y lo instala en un contexto mayor: el de una ciudad que ha tenido que levantarse una y otra vez. El Baby’O funciona aquí como un espejo. Acapulco arde, se reconstruye, vuelve a empezar. Y el club permanece como símbolo de esa resiliencia.
Dirigido por Emilio Maillé, el documental llega a ViX este 20 de noviembre, después de su paso por el Festival Internacional de Cine de Morelia. Durante 110 minutos, la película reconstruye el origen y evolución del antro, mientras recupera las historias de quienes pasaron por sus puertas. Por ahí desfilaron Luis Miguel, Elizabeth Taylor, Michael Jordan, Bono y Sylvester Stallone. Nombres que, por sí mismos, cuentan una época.
La narrativa no se queda en la nostalgia. Sostiene la mirada sobre un Acapulco que ha sobrevivido incendios, crisis económicas y la devastación del huracán Otis. El Baby’O se presenta entonces como un espacio persistente, parte de la memoria afectiva de una ciudad que nunca se rinde.
El documental destaca por dos claves. La primera es su mirada visual y emocional sobre Acapulco, una ciudad que proyectó al mundo una forma particular de vivir la noche. La segunda es el acceso a archivos y testimonios que reconstruyen un periodo único del entretenimiento mexicano, donde el Baby’O fue un punto de encuentro para la jet set internacional y la sociedad mexicana.
La producción cuenta con guion de Guillermo Osorno Covarrubias, fotografía de Ernesto Pardo, edición de Octavio Iturbe y David Torres, y producción ejecutiva de Marie Jeanne Kushfe, Dayana Rodrigues y Stacy Perskie.
En palabras del propio Maillé, entrar al Baby’O es entrar a un templo. Aunque destruido por el incendio que sufrió antes de iniciar este proyecto, seguía siendo un templo. Ese gesto de resistencia atraviesa toda la película. La música aparece como fuerza vital, como hilo que sostiene una historia colectiva.
La dirección insiste en un tratamiento donde el documental respira como ficción. El Baby’O es el pretexto para hablar de hedonismo, música, estilos de vida y una ciudad que habita entre el paraíso y el infierno. Acapulco emerge como territorio simbólico; el Baby’O, como su radiografía emocional.
La música es clave. Desde Roy Ayers y Kool & The Gang, hasta Donna Summer, Barry White y Diana Ross, cada track forma parte del relato. El club era baile, deseo, cuerpos y un sistema de sonido que volvía la experiencia inmersiva. Ninguna otra discoteca mexicana alcanzó su renombre. La pregunta de “¿por qué Acapulco?” se vuelve inevitable y el documental la responde sin forzar nada: porque Acapulco ha sido un lugar donde lo imposible siempre encontró escenario.
El proyecto también es una exploración sobre el paso del tiempo, sobre lo que permanece y lo que se transforma. El Baby’O fue un punto de encuentro para una juventud que vivió la explosión de la música disco con intensidad. Un género que en 1979 enfrentó intentos de aniquilación —como la famosa disco demolition night—, pero que nunca desapareció. Como Acapulco, encontró la manera de sobrevivir.
Casi cinco décadas después de su creación, el Baby’O sigue vivo. Acapulco también.
El documental cuenta con la participación de dos nombres clave en la industria.
Stacy Perskie, productor y guionista mexicano, fundador de REDRUM, suma aquí otro proyecto a una trayectoria donde aparecen títulos como Sicario, Spectre, Los adioses, ZeroZeroZero o Bardo.
Emilio Maillé, director del documental, tiene una carrera sólida construida entre México y Francia. Ha participado en festivales como la Mostra de Venecia, Locarno, Tokio, Cartagena, Morelia y Chicago. Su obra se ha emitido en televisoras de Europa, América y Asia. Rosario Tijeras, su primera película, tuvo distribución internacional y consolidó su presencia en el cine latinoamericano.