Uniforme neutro en México: la reforma que busca romper estereotipos y proteger a las infancias
Sociedad
Por: Carolina De La Torre - 11/18/2025
Por: Carolina De La Torre - 11/18/2025
En México, la discusión sobre los uniformes escolares está dejando de ser un asunto meramente administrativo. Diputadas y diputados de Movimiento Ciudadano presentaron una iniciativa para reformar la Ley General de Educación y permitir el uso de uniforme neutro en todas las escuelas públicas y privadas del país. La intención es clara: que cada estudiante pueda elegir si usa falda o pantalón, sin estereotipos, sin sanciones y sin condicionantes que interfieran con su derecho a la educación.
Durante la presentación, legisladoras como Laura Ballesteros subrayaron que esta propuesta nace “del corazón de las juventudes”, de quienes quieren ejercer su capacidad de decidir cómo vestirse sin tener que pedir permiso para ser ellos mismos. Para la diputada, madre de un niño de seis años, el uniforme neutro representa algo más profundo: la posibilidad de que las infancias desarrollen su personalidad en libertad. Ese, dijo, debería ser el punto de partida de cualquier política educativa.
MC plantea que ninguna autoridad (ni docente, ni administrativa) pueda negar la entrada a una escuela o condicionar la asistencia en función de la ropa o la apariencia física del alumnado. Y aunque suene evidente, no siempre lo es. La diferencia entre “ropa escolar permitida” y “ropa escolar sancionada” ha sido, históricamente, el terreno fértil donde se reproducen prejuicios y desigualdades.
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El diputado Gibrán Ramírez insistió en algo que preocupa desde hace años: la diferencia de uniformes por género puede contribuir a normalizar el acoso sexual desde edades tempranas. Pese a que este problema suele discutirse en espacios públicos o laborales, los datos muestran que los primeros episodios ocurren alrededor de los 11 años. Hablar del uniforme, por tanto, no es hablar de moda, sino de prevención, seguridad y bienestar. Proteger a las niñas y niños en las escuelas es una urgencia, no una aspiración.
La diputada Laura Hernández recordó que el uniforme neutro ya existe en la Ciudad de México desde 2019 y fue reforzado en 2023, cuando el Congreso local reformó la Ley de Educación para garantizar el libre desarrollo de la personalidad en la educación básica. Sin embargo, su aplicación no ha sido completa. Muchas escuelas lo han ignorado o lo aplican de manera parcial. Su postura es que, si la reforma avanza a nivel nacional, la ciudadanía debe vigilar que realmente se cumpla.
Otro punto central vino de la diputada Anayeli Muñoz, quien fue contundente al señalar que obligar a niñas y adolescentes a usar falda es un estereotipo de género que no contribuye a la igualdad. Contó que las agresiones que ha vivido como mujer han ocurrido, sobre todo, cuando llevaba falda; una vivencia compartida por millones de mujeres en el país. La clave, dijo, es que la decisión sea de ellas, no una imposición disfrazada de tradición escolar.
La iniciativa también incorpora una mirada más amplia: la de las infancias LGBTTTIQ+ y las personas trans. Enrique Vives, fundador de LGBTTTIQ+ Rights México, agradeció a MC por respaldar una propuesta que reconoce que no todas las infancias encajan en moldes rígidos. Para muchas de ellas, elegir cómo vestirse es también elegir cómo existir en un entorno que suele juzgarlas desde muy jóvenes.
Más allá de la ropa, el uniforme neutro abre una conversación necesaria. Se trata de desmontar la idea de que la identidad se construye a partir de un color, un corte o una prenda asignada por género. También implica admitir que la escuela, ese espacio que debería ser seguro, inclusivo y formativo, muchas veces refuerza reglas que no dialogan con la realidad de quienes estudian ahí.
MC propone capacitar al personal educativo para que no haya dudas ni resistencias: no se puede negar la entrada a ningún estudiante por llevar falda o pantalón. Tampoco se puede condicionar su asistencia. Y mucho menos se puede usar la “apariencia” como argumento para limitar derechos.
Si la iniciativa avanza, México daría un paso significativo en materia de igualdad y prevención del acoso, y acercaría a las escuelas a algo que debería ser básico: el respeto al cuerpo, a la identidad y a la libertad de quienes las habitan todos los días. Porque, al final, elegir cómo ir a clases no es solo una cuestión de vestimenta, sino una declaración sobre el mundo que habitamos queremos construir.