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La Universidad de Harvard ofrece estos cursos gratuitos de introducción al budismo y a otras religiones

Filosofía

Por: pijamasurf - 02/09/2018

Cursos introductorios de Harvard en línea de cada una de las cinco grandes religiones del mundo

La idea original detrás del Internet era crear una red para fortalecer la colaboración y dar acceso al conocimiento. Hoy en día, para muchos simplemente se trata de Facebook o Instagram. Aunque es un poco triste que haya devenido en esto, no se puede negar que Internet es capaz de entregarnos profundas joyas para cultivar nuestra mente y espíritu, si buscamos un poco más allá del News Feed (o, por lo menos, configuramos inteligentemente dicho feed). Particularmente fértil es la oferta de cursos en línea gratuitos de grandes universidades.

Hace un par de años descubrimos este curso de fotografía de la Universidad de Harvard, que sigue abierto y que ha sido un éxito rotundo. Ahora nos enteramos por el sitio Open Culture que Harvard ofrece gratuitamente cursos introductorios a las cinco grandes religiones del mundo: budismo, cristianismo, hinduismo, judaísmo y el islam. Los cursos pueden tomarse gratuitamente, o pagar 50 dólares para una versión certificada. Cada curso ha sido diseñado por destacados profesores de Harvard y sirve como una introducción al pensamientos de estas importantes tradiciones, que han moldeado el pensamiento de nuestra civilización y que sirven aún como fundamento moral. Cada curso dura 4 semanas y se espera que el alumno dedique entre 6 y 10 horas a la semana al mismo, las cuales son libremente administradas. Los cursos están en inglés.

Aquí el link para el curso de budismo

 

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Este es el resultado secreto de realmente realizar el adagio de "conócete a ti mismo"

Las filosofías de la India y Grecia tienen entre otras cosas algo muy importante en común: la primacía del autoconocimiento. En el oráculo de Delfos sabemos que estaba inscrito la máxima "Conócete a ti mismo" y ésta es la gran cuestión que dominó todo un quehacer filosófico en la antigüedad. Había algo místico en el autoconocimiento, como era explicado probablemente en los misterios de Eleusis, ya que conocerse a sí mismo implicaba conocer la propia alma y su inmortalidad. Conocerse era realmente descubrir un aspecto divino.

En el pensamiento védico, particularmente en el vedanta (en los Upanishad), se llevó esto a últimas consecuencias, hasta el punto de que lo único importante era conocerse a sí mismo y todo conocimiento aparte de esto era ignorancia. El conocimiento del sí mismo no era, sin embargo, como en la actualidad, descubrir el yo original que somos o desarrollar el potencial individual que nos hace auténticos -lo cual domina la espiritualidad new age. Significa alcanzar el Atman, esto es algo similar a lo que llamamos "alma", pero en un sentido impersonal. El Atman para el Vedanta, no es una persona, es aquella universalidad infinita que se manifiesta como el mundo de la diversidad sin nunca cambiar, libre de toda afectación, muerte o sufrimiento. Atman es para el vedanta igual a Brahman, dios, lo absoluto. En otras palabras lo que se dice es que quién realmente somos es nadie, pero ese nadie es todo. Y el Atman se alcanza entonces fundamentalmente a través de una vía negativa, eliminando todo lo que no somos, todas las ilusiones de la persona con las que nos identificamos y así limitamos.

Desde la perspectiva del tantrismo Shaiva, la noción de los "Upanishad" que considera que Atman es Brahman deriva en la noción de que el individuo en realidad es el todo y es una experiencia de gozo que el todo tiene (Shiva). Si la realidad del individuo es el todo, si esto se comprende, entonces naturalmente el miedo desaparece. Ya que el miedo sólo existe en torno a un otro.

Swamiji Lakshmanjoo, uno de los últimos maestros del tantrismo shaiva de Cachemira, explica unos versos de Abhinavagupta, quien señala que "Aquel que ha logrado conocer su propio Sí mismo, esa persona ya no le tiene miedo a nadie". Y no le tiene miedo porque "Sus ramas se esparcen por todas partes. No puedes tener miedo de ti mismo". Desde este entendimiento ningún fenómeno es recibido con miedo, todo es visto como "el glamour de su manifestación", el universo como un inmenso ornamento del ser que se expande y manifiesta en toda su gloria y diversidad sin preferencia. Por supuesto esto es algo sumamente difícil de lograr -estabilizar este conocimiento-. Y, sin embargo, no hay otra cosa que realmente valga la pena en la vida, según estas tradiciones. Sólo esta sabiduría libera. Aunque nos pueda parecer sumamente remota, todo los grandes maestros espirituales de la humanidad han notado esto: que el yo separado al que nos aferramos es una ilusión, que nuestra verdadera naturaleza es ilimitada y comprende el universo entero, el cual es un único ser hecho de pura conciencia y dicha.