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Superluna de sangre azul, 31 de enero: un fenómeno que no había sucedido en 150 años

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/28/2018

Eclipse total de luna, con una superluna y una luna azul (la segunda luna llena de enero), se conjugan para un delicioso espectáculo astral este miércoles 31 de enero del 2018

Parece el rebuscado título de una película de terror (¿o más bien de una película de amor cósmico?), pero en realidad se trata de la tríada de una luna de sangre, una superluna y una luna azul, juntas antes del amanecer. La luna de sangre viene de la parte durante el eclipse en la que la Luna cubierta por la sombra de la Tierra toma un tinte rojo; la superluna es cuando la luna llena ocurre en el perigeo, y la luna azul es algo un poco menos significativo: la segunda luna llena de un mismo mes, algo que sólo es un fenómeno calendárico que no tiene ningún significado cósmico (lo de "azul" es una alusión a que es raro). La última vez que se conjuntaron estas tres cosas fue hace unos 150 años. 

De cualquier manera, los astroaficionados de diferentes partes del mundo, particularmente de Asia y del oeste de Estados Unidos y México, se preparan para un jugoso espectáculo visual. La conjunción de un eclipse total con la superluna obviamente aumenta el espectáculo, ya que la luna alcanza a incrementar un 14% de su tamaño en esta fecha. El eclipse podrá ser apreciado antes del amanecer del miércoles 31 en América y poco después del atardecer en Asia.

Astronómicamente, esta superluna azul ocurre en la constelación de Leo, el león, un signo zodiacal regido por el Sol.

El eclipse penumbral empieza a las 4:51am, hora de la Ciudad de México (10:51am, tiempo universal) y el máximo del eclipse ocurrirá a las 7:29 de las CDMX (por lo cual no podrá apreciarse en todo su esplendor allí).

 

 

Aquí toda la información del eclipse lunar

 

*La transmisión empieza a las 10:45 hora universal

 

 

El rico significado del excremento en el psicoanálisis y en los sueños

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/28/2018

Un poco de interpretación escatológica, cortesía de James Hillman

Famosamente, Freud equiparó de manera antitética las heces fecales con el oro; la primera, la sustancia más despreciada por el hombre y la segunda, la más preciada. Freud cita una frase oriental que dice: "El oro es el excremento del inframundo". Unidas indisociablemente también porque antes de la represión las heces son, según Freud, una sustancia preciosa, que cuando empieza a ser retenida el individuo muestra indicios de actitud narcisista (quedarse para uno esa sustancia preciosa). Las heces se convierten en la divisa de cambio entre el hijo y los padres en la etapa anal -etapa en la que el placer erótico está focalizado en el ano-. Así, entregar las heces podía ser un regalo erótico del hijo a la madre.   

Notablemente, hay que mencionar que el excremento es probablemente la sustancia más rica en información de la que disponemos, llena de miles de millones de bacterias y microorganismos. Y por ello, algunas personas llegan a realizar trasplantes fecales para reestablecer su microbiota o flora intestinal. Sí, algunos individuos comen materia fecal para sanar. 

Por otro lado, en la alquimia occidental, siempre se ha visto a una cierta materia negra similar al abono, llamada nigredo, como el principio del proceso de transformar la materia en oro, siendo la primera fase llamada "putrefacción".

El psicólogo James Hillman, uno de los más importantes alumnos de Jung, interpreta de manera especulativa y poética el significado del excremento en la psique y particularmente en los sueños:

El gran bloque de ideas interpretativas de las heces [fecales], lo que la mierda supuestamente significa (la esencia de la mierda): el regalo de amor a uno de los padres; la expresión creativa que empieza con manchar y colorear; el control de la sabiduría y el origen de la autoconciencia; la muerte dentro del nacimiento del no-yo, haciendo posible la separación de la objetividad; el sí mismo negativo de valores ocultos en lo más vil y rechazado; la sombra que lo sigue a uno, por detrás; así como todos los ritos escatológicos de todas las naciones, y la inagotabilidad del humor de fuera de casa -todo esto es una vergüenza de riquezas-. Sólo esto sugiere un fondo arquetípico en las riquezas de Hades, en la afluencia de Plutón. Por supuesto, el inframundo también está hecho de excrementos, puesto que son una riqueza para una continuidad de imágenes de fantasía. Desde esta perspectiva, las heces no son traducibles a otro término. Como residuo de residuos, las heces sugieren una esencia permanentemente presente y continuamente volviéndose a formar. Su apariencia en los sueños refleja un inframundo al cual diariamente nos postramos en homenaje, para nunca deshacernos de él. 

Lo interesantes de esto es que Hillman creía -como los antiguos griegos- que en los sueños el alma descendía al inframundo, a la región de Hades, una  región formada por una especie de limo o lodo (una sustancia liminal) que podemos emparentar con el excremento (el residuo psíquico y su fantasmagoría). Hillman juega con la idea de que Plutón, el dios del inframundo, de lo más bajo, también es el dios de la riqueza (de aquí palabras como "plutocracia"). Hay una gran riqueza en la mierda, en el excremento, en aquello que desechamos. Lo escatológico es lo que tiene que ver con la defecación, el excremento y la suciedad, pero también lo que tiene que ver con la salvación, con los mundos ulteriores. Para el ser humano, la salvación, el cielo, pasa por el inframundo, por enfrentar la sombra, por hacernos responsables de nuestra propia mierda y encontrar las joyas ocultas. Las joyas que son de alguna manera el excremento de la tierra en el cual, paradójicamente, se puede ver el cielo.