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La experiencia mística de Borges: la noche en la que se encontró con la eternidad caminando en Buenos Aires

Arte

Por: pijamasurf - 12/08/2017

De esta experiencia Borges desarrollaría una intuición de que el tiempo realmente no existe

Borges cuenta que vivió una experiencia "hace dos noches" caminando por el barrio de Barracas, en una zona marginal de Buenos Aires. Borges observa en una calle en la que, del otro lado se extienden las pampas, un muro rosáceo en el que brilla una "luz íntima" que no es la luna y que le revela una ternura trascendental. Entonces tiene una experiencia de vértigo ontológico de existir en otra parte -de la cual deriva una metafísica de la inexistencia del tiempo-. Notablemente, la experiencia se produce a partir de lo que Borges llama "caminar al azar"; lo que podemos imaginar como un dejarse llevar por la situación y  el momento, en una deriva extática. En una conversación con el periodista Willis Barnstone, Borges confesó haber tenido dos experiencias místicas en su vida, las cuales, de la misma manera que ocurre en su preámbulo de la experiencia del "Aleph", dice que no pueden ponerse realmente en palabras. Estas experiencia (una de las cuales es la narrada aquí), señala, le hicieron creer que vivimos fuera del tiempo. Borges añade que se siente muy agradecido de haberlas tenido, ya que muchas personas nunca tienen una, si bien hay otras para las cuales es muy común.

El académico William Rowlandson, experto en la obra de Borges, en su libro "Borges, Swedenborg and Mysticism", escribe que el vínculo entre Swedenborg (autor entrañable para el argentino) y Borges, tiene mucho que ver con la experiencia que Borges narra en su texto "Sentirse en muerte"

Aunque Borges escribió abundantemente sobre experiencias místicas en su obra, este es el único fragmento que directamente podemos vincular con una experiencia mística personal, lo cual es una joya, ya que está filtrada por la inteligencia luminosa del escritor.


Deseo registrar aquí una experiencia que tuve hace unas noches: fruslería demasiado evanescente y estática para que la llame aventura; demasiado irrazonable y sentimental para el pensamiento. Se trata de una escena y de su palabra: palabra ya predicha por mí, pero no vivida hasta entonces con entera dedicación de mi yo. Paso a historiarla, con los accidentes de tiempo y de lugar que la declararon.

Lo rememoro así. La tarde que prefiguró a esa noche, estuve en Barracas: localidad no visitada por mi costumbre, y cuya distancia de la que después recorrí, ya me desfamiliarizó esa jornada. Su noche no tenía destino alguno; como era serena, salí a caminar y recordar después de comer. No quise determinarle rumbo a esa caminata: procuré una máxima latitud de probabilidades para no cansar la expectativa con la obligatoria antevisión de una sola de ellas. Realicé en la mala medida de lo posible, eso que llaman caminar al azar; acepté, sin otro consciente prejuicio que el de soslayar las avenidas o calles anchas, las más oscuras intimaciones de la casualidad. Con todo, una suerte de gravitación familiar me alejó hacia unos barrios, de cuyo nombre quiero siempre acordarme y que dictan reverencia a mi pecho. No quiero significar así el barrio mío, el preciso ámbito de la infancia, sino sus todavía misteriosas inmediaciones: confín que he poseído entero en palabras y poco en realidad, vecino y mitológico a un tiempo. El revés de lo conocido, su espalda, son para mí esas calles penúltimas, casi tan efectivamente ignoradas como el soterrado cimiento de nuestra casa o nuestro invisible esqueleto. La marcha me dejó en una esquina. Aspiré noche, en asueto serenísimo de pensar. La visión, nada complicada por cierto, parecía simplificada por mi cansancio. La irrealizaba su misma tipicidad. La calle era de casas bajas, y aunque su primera significación fuera de pobreza, la segunda era ciertamente de dicha. Era de lo más pobre y de lo más lindo. Ninguna casa se animaba a la calle; la higuera oscurecía sobre la ochava; los portoncitos —más altos que las líneas estiradas de las paredes— parecían obrados en la misma sustancia infinita de la noche. La vereda era escarpada sobre la calle; la calle era de barro elemental, barro de América no conquistado aún. Al fondo, el callejón, ya pampeano, se desmoronaba hacia el Maldonado. Sobre la tierra turbia y caótica, una tapia rosada parecía no hospedar luz de luna, sino efundir luz íntima. No habrá manera de nombrar la ternura mejor que ese rosado.

Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con  seguridad en voz alta: esto es lo mismo de hace veinte años... Conjeturé esa fecha: época reciente en otros países, pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo. Tal vez cantaba un pájaro y sentí por él un cariño chico, de tamaño de pájaro; pero lo más seguro es que en ese ya vertiginoso silencio no hubo más ruido que el también intemporal de los grillos. El fácil pensamiento Estoy en mil novecientos y tantos dejó de ser unas cuantas aproximativas palabras y se profundizó a realidad. Me sentí muerto, me sentí percibidor abstracto del mundo: indefinido temor imbuido de ciencia que es la mejor claridad de la metafísica. No creí, no, haber remontado las presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospeché poseedor del sentido reticente o ausente de la inconcebible palabra eternidad. Sólo después alcancé a definir esa imaginación.

La escribo, ahora, así: Esa pura representación de hechos homogéneos —noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva, barro fundamental— no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma. El tiempo, si podemos intuir francamente esa identidad, es una delusión: la indisolubilidad de un momento de su aparente ayer y otro de su aparente hoy, basta para desordenarlo.

Es evidente que el número de tales momentos humanos no es infinito. Los elementales —los de sufrimiento físico y goce físico, los de acercamiento del sueño, los de la audición de una sola música, los de mucha intensidad o mucho desgano— son más impersonales aun. Derivo de antemano esta conclusión: la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni siquiera tenemos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede, pues, en anécdota emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que esa noche no me fue avara.
 

Soñar con los ojos abiertos: una guía de la serie documental 'Dark Net' (Peter Richardson, 2017)

Arte

Por: Psicanzuelo - 12/08/2017

Una escalofriante, al igual que emocionante serie documental que despliega ante nuestros ojos nuevas dinámicas entre el ser humano y el Internet, provocando así nuevas formas de relación entre los seres humanos

Dark Net” se compone de 8 episodios de 30 minutos cada uno y es una serie documental producida por Showtime que explora temáticamente lo que se ha vuelto el Internet para el hombre y también en lo que se está transformando el hombre a partir del uso del Internet y las tecnologías que se despliegan de él.

Esta es una guía de cada capítulo:

 

1. “Crush - Dos adolescentes, en apariencia bastante nerds, llevan una relación a distancia sadomasoquista. Ella controla, por medio de su celular, a su chico para que éste le vaya reportando minuto a minuto su día a día. Lo fuerza a dietas, a kilómetros de ejercicio, a llevar candados en sus partes intimas y a no relacionarse con nadie más que con ella. Al mismo tiempo, se narra la historia de un japonés que se enamora de un software tipo “Her” (Spike Jonze, 2013) animado en su Nintendo portátil. Los dos casos tienen que ver con gente lastimada en el mundo real y que ya no confía en enamorarse con un humano porque ya no les es placentero. El chico japonés llega a comentar, “ella nunca me dejará y yo tampoco a ella.”

 

2. “Upgrade” – Se explora el bio-hacking por medio de un documentalista con ojo de cámara que quiere ser como sus influencias en películas remotas de ciencia ficción y series tipo “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982) “Terminator” (James Cameron, 1984) y “Star Trek”. Mientras, otro sujeto mide toda caloría que entra a su cuerpo por medio de aplicaciones en el celular que también calculan aceleraciones al minuto de su auto y hasta el autoestima que genera. De esa manera se ha convertido en una especie de cyborg paradoja que aspira a ser un suprahumano, pero que cada vez deja de ser humano.

3. "Exploit”- Uno de los episodios más aterradores que nos presenta el fenómeno de la pornografía infantil, sobre todo en Filipinas donde es tan popular. Los padres de los niños abusan y torturan a sus hijos en cuartos de chat virtuales en el dark net, con gente proveniente de todo el mundo, para conseguir dinero. De la pobreza total, las familias súbitamente obtienen camionetas nuevas y luego casas. Foros destinados a eso, donde un modelo de realidad virtual que parece un niño pequeño real ha ayudado a detener a miles de usuarios. Tristemente, por parte de los jueces, sólo se han conseguido 6 criminales tras las rejas.

 

4. “Ctrl” - La censura en la red es complicada. Hay gente que se dedica a ver que las búsquedas de google y demás buscadores funcione correctamente, o sea que no haya dobles sentidos, sobre todo cuando proteges tu buscador de imágenes para menores de edad. Estas personas se someten a diario a ver cosas terribles que emergen de la dark web para poblar los buscadores normales. Pocos aguantan mucho tiempo el trabajo. Los hackers también pululan tratando de extorsionar a los usuarios ingresando a sus correos para que paguen un rescate por la información de sus computadoras secuestradas, que debe ser pagado en bitcoins. El episodio incluye la historia romántica de uno de esos hackers que fue descubierto por llevar una relación con una chica de Australia y se le prohíbe estar conectado al Internet por la policía.

 

5. “Trapped” - Este capítulo narra cómo la tecnología ayuda a algunas personas con problemas de salud a llevar una mejor vida con ayuda del Internet. Por ejemplo, una persona parapléjica puede manipular un robot a distancia con una cámara que lo representa en el mundo físico y puede experimentar esa realidad tan alejada por medio del video que el robot le trasmite. Al mismo tiempo, una mujer tiene que sobrevivir a una extraña enfermedad que le provoca reacciones físicas terribles causadas por las ondas wifi. Una alergia que, para curarse, necesita de lugares donde no haya señal wifi. Por otro lado, se habla sobre los cultos de Internet que hacen que los chavos huyan de sus casas y odien a sus padres. Es fácil que cualquier chico tenga un mal consejo al alcance de la mano con su conexión web.

 

6. “Rewire” - La pornografía es de lo más común en Internet y ha trastornado a mucha gente. En general nos da una sensación de acercamiento muy distinta a la sexualidad después de experimentarla a través de ella. En este episodio se nos muestran grupos de jóvenes que se han ido desintoxicando del porno en Internet por medio de un proceso que llaman rebooting, que consiste en un acercamiento a la naturaleza y demás actividades paralelas. También se nos habla de los nootropics, que son productos que se consiguen en Internet y que ahora están de moda para que podamos funcionar mejor cerebralmente. Cada vez más gente los está buscando para tener una inmejorable calidad de vida. Por otro lado vemos relaciones entre gente autista que puede conectar con otra gente gracias al Internet, hasta lograr asombrosas oportunidades de trabajo que de otra manera sería imposible que tuvieran.

 

7. "Provoke" – Observamos el curioso caso de un ex yihadista que creó un avatar animado en Internet para concientizar a la juventud que toma la posición radical islámica que provoca muchos de los ataques terroristas. Por otro lado, el caso de una afroamericana que hace avatares blancos en Internet y siente que la gente se comunica con ella de manera completamente distinta y mejor. También el rap en Internet, conectado con las pandillas, crea una serie de códigos que generan violencia e intercambio de videos violentos y tiroteos reales. Eso lleva a la explicación de cómo funcionan los bots trolls por códigos de palabras combinados. Un grupo de mujeres batalla con los bots trolls con otros bots que los identifican y cuestionan.

 

8. “Revolt” - Las impresionantes pistolas hechas en impresoras 3D que disparan balas reales, diseñadas por un disidente, a quien el estado americano aunque sea ciudadano, no puede controlar. Al mismo tiempo, la historia de un soldado que grabó en su celular a un policía golpeando a una mujer en una gasolinera y después el policía se va en su contra golpeándolo. Hubiera terminado en prisión si no hubiera sido por un video que alguien más hizo mientras lo golpeaba el policía salvajemente. Desde entonces, vigila con un grupo de gente que piensa igual, las calles de noche buscando abusos policíacos para subirlos a Internet y ayudar a la gente abusada por el poder. Por otro lado, una organización de rabinos crean teléfonos kosher que no pueden acceder a cuestiones inmorales en la web. Terminamos por el principio, con el tipo que hizo la pistola imprimible y que ahora crea una metralleta de alto impacto de las que usa el ejercito, poniendo su diseño al alcance de cualquiera en le dark web. Esto fue su respuesta cuando se le aproximó el gobierno.

 

La serie resulta una increíble guía para conocer muchas tendencias humanas nuevas que parten del Internet. Más allá de un cuestionamiento moral, es evidente que la serpiente que se muerde la cola está viva y que el veneno está en su interior y también la cura. Hay conductas que se construyen por la naturaleza del medio, la distancia y el anonimato que hace que asome la realidad de quienes somos. Pero al mismo tiempo vivimos en la hipocresía eterna, que nos obliga diariamente a tener que pretender para obtener respeto y prestaciones sociales. ¿Dónde está el verdadero individuo más allá de lo que limita la ley y dónde reside su derecho a la libertad personal?

 

Nuevas formas de respeto que se apoyan en la robótica y el Internet, haciendo que un individuo que sería tachado de inservible por su aspecto, ahora pueda ser líder y encontrar caminos para toda la humanidad. Mientras, la raza es eliminada en los discursos para encontrar nuevos racismos. Alterarse físicamente el cuerpo es una tendencia actual con seguidores en aumento, que aspiran a ser más mecanizándose, pero ¿habremos logrado lo que tenemos que lograr con nuestro cuerpo humano antes de volvernos máquinas? ¿Por qué nos tenemos que volver máquinas? ¿Para ser más eficientes? ¿Es la eficiencia lo que nos va a liberar del ser?

La tecnología nos aísla como seres, pero también nos ayuda a organizarnos en colectivos con algún fin común. Esos colectivos pueden ser manipulados, así que todo se reduce a la velocidad, en una estrategia que parece bastante anárquica pero que al irse analizando va dejando claro que está sumamente bien organizada. Muy difícil resulta conocer por quiénes, pero esa organización va mutando en cada instante, encontrando nuevas formas y avatares para irse plantando en un territorio cada vez más ambiguo y presente, entre lo virtual y lo real. El dark net o dark web es ese territorio prohibido del que se despliega una substancia obscura que le va dando forma al Internet popular que usamos todos diariamente y no dejan de estar conectados ambos mundos.

 

Twitter del autor: @psicanzuelo