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Irlandeses que viven en pueblo de fábrica de Viagra, se quejan de erecciones constantes

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/13/2017

Perros y hombres caminan con erecciones espontáneas, aparentemente por el agua o el aire contaminado por el fármaco. Pfizer, por otro lado, descarta esto como un mito divertido

Residentes de un pequeño poblado en Irlanda donde se hospeda la fábrica de Viagra de la farmacéutica Pfizer alegan que exhalaciones de la fábrica les hacen pasar "duros" momentos. El popular fármaco para tratar la disfunción eréctil se produce en Rongaskiddy, Co. Cork desde hace dos décadas.

Algunos pobladores señalan que inhalar un poco de los humos que flotan en el aire es suficiente para tener una erección. Un barista señala en una frase intraducible one whiff and you are stiff (algo así como: una olisqueada y la tienes parada) y agrega que en el pueblo reciben los "vientos del amor gratis". El Irish Post escribe sobre mujeres que se congratulen de tener un pueblo tan bien dispuesto para el amor. Para algunos, sin embargo, esto es bastante inconveniente.

Pfizer, sin embargo, mantiene que se trata solamente de un mito divertido. Apuntando que su método de manufactura cumple con todas las regulaciones.

Sin embargo, una enfermera lo pone en duda y señala que también los perros locales viven en un estado inusual de excitación perenne. Ella cree que más bien se trata de que el Viagra está en las fuentes que surten agua. Y es algo que pasó desde antes de que tuvieran regulaciones tan estrictas

¿Somos ratas persiguiendo la felicidad? Este cortometraje te hará reflexionar al respecto (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/13/2017

En tan sólo 4 minutos, este cortometraje animado es capaz de detonar una reflexión poderosa sobre todos los recursos que invertimos en perseguir la idea de vivir felices

Con eficiencia y creatividad, el ilustrador Steve Cutts ha realizado este cortometraje animado que ahora presentamos, el cual, en tan sólo 4 minutos, es capaz de detonar una reflexión profunda sobre el estilo de vida que muchos de nosotros llevamos en función de un propósito tan ambiguo como, aparentemente, deseable: la felicidad.

El trabajo de animación, por otro lado, es impecable en todos sentidos, pues además de la técnica al mismo tiempo esmerada y en apariencia simple, el cortometraje está lleno de alusiones ingeniosas al mundo en que vivimos: ese laberinto infinito de obligaciones, expectativas y consumo imparable, la cultura pop y sus promesas de felicidad instantánea, en suma, el desenfreno de esta carrera frenética en la que parece que nos metimos voluntariamente porque creemos que al final encontraremos la felicidad.

¿Pero de verdad es así? ¿Y si la felicidad no existiera? ¿Y si quizá sea mejor, para nuestra propia vida, aceptar que la felicidad no existe y preguntarnos, en ese punto, qué hacer entonces con todo lo que invertimos en “buscarla”?

 

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