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De Epicuro a Ayn Rand: esta es la filosofía que domina el mundo actual

Filosofía

Por: pijamasurf - 12/19/2017

Esta es la filosofía más influyente en el mundo actual y la cual modela la realidad en que vivimos

En los últimos años en Occidente hemos visto que algunas filosofías se ponen de moda. Entre ellas el estoicismo, la cual está teniendo su momento cultural en gran parte porque es una filosofía que permite, o al menos postula, la importancia de navegar situaciones de tensión con calma y promueve cierta moderación en un mundo que padece los excesos del consumismo. Para aquellos que se han desilusionado del materialismo y el consumismo, el estoicismo es una buena alternativa. De alguna manera, la versión rebajada del budismo que se ha vuelto tan popular es algo similar: nos permite ver el mundo de una manera desapegada y nos da técnicas para evitar el estrés que caracteriza a nuestra cultura.

Pero aunque estas filosofías o religiones gozan de una importante aceptación especialmente entre ciertos intelectuales y terapeutas, la verdadera filosofía que domina nuestra cultura y que, más aún, modela el mundo desde las esferas de poder es algo más parecido al epicureísmo y, sobre todo, a la filosofía objetivista de Ayn Rand, que comparte premisas esenciales con el epicureísmo, aunque bajo la particular visión hiperindividualista de Rand. Estas dos corrientes confluyen a la vez con la ideología neoliberal -particularmente en el caso de uno de sus máximos exponentes, Alan Greenspan (alumno de Rand)- y con el materialismo científico.

El filósofo griego Epicuro afirmó que adorar a los dioses era una pérdida de tiempo, que no había vida después de la muerte y que el único propósito de la vida era la felicidad. La búsqueda de la felicidad era un objetivo personal. Epicuro era un materialista y un individualista, aunque ciertamente tenía preceptos muy distintos a lo que vemos hoy en día, como la moderación. Actualmente esta es la filosofía dominante, como escribe Yuval Noval Harari en "Home Deus", "en los tiempos antiguos mucha gente rechazó el epicureísmo, pero hoy en día se ha convertido en la opinión generalizada". Generalizada, claro está, entre la sociedad secular occidental, que es lo que cuenta en nuestro mundo, ya que esta es la sociedad ilustrada, racional y dueña del poder económico y militar.  

Ayn Rand fue una novelista rusa que llegó a California en los años 20 y que creó, según ella, su propia filosofía sin influencia de nadie más que Aristóteles. Llamó a esta filosofía "objetivismo", y sostenía que los seres humanos estaban solos en el universo y debían liberarse de todo tipo de control político y religioso y vivir sus vidas conforme a sus propios deseos egoístas. Si lograban esto, como señala Adam Curtis en su documental sobre la influencia de Ayn Rand, se convertían en figuras heroicas. Estos son por supuesto los grandes héroes del american dream, el self-made man, los hombres que triunfan no sólo por sí mismos, sino para sí mismos. Esta filosofía evidentemente encaja perfectamente con las ideas neoliberales o de libre mercado. Es también una especie de existencialismo capitalista positivista. Rand explicaba que se trataba de "una nueva moralidad no basada en decretos arbitrarios místicos o sociales, su principal objetivo moral es la consecución de su propia felicidad y no debe forzar a los otros ni aceptar ser forzado. Cada hombre debe de ser un fin en sí mismo y seguir sus propios intereses racionales".

Claro que la filosofía de Aynd Rand no se puede entender sin la caída de las grandes narrativas, las ideas  que "Dios ha muerto"; que el hombre está sólo en el mundo pero es capaz de conquistar la naturaleza y ponerla a su servicio; que el hombre no tiene esencia, sino que su existencia es lo único que tiene para definirse y encontrar significado, etc. Su filosofía también abreva de la noción científica que estipula que existe una realidad objetiva independiente de la mente, mezclado extrañamente con ideas del individualismo rampante, de la búsqueda de la felicidad personal como el derecho humano fundamental y quizás con nociones de que el éxito material es la medida verdadera del éxito humano (un calvinismo secular).

Adam Curtis explica que en los años 50 donde todavía estaba fresca en la conciencia la debacle económica de los años 30 -la gran depresión- la cual era atribuida al egoísmo y la ambición, las ideas de Rand eran vistas como peligrosas, pero esto cambiaría. En los sesenta y setenta el movimiento contracultural dio legitimidad al individualismo y a la noción de que los movimientos de cambio debían de hacerse individualmente (la revolución era interior). Y en los noventa empezó la revolución cibernética, una resonancia de los sesenta.

Según la Librería del Congreso, en los 90, la novela de Rand, Atlas Shrugged, se convirtió en el segundo libro más influyente de Estados Unidos después de la Biblia, especialmente influyente entre los emprendedores de Silicon Valley, como Larry Ellison de Oracle entre otros, quienes se veían, en sus propias palabras, como héroes de Ayn Rand: personas racionales, independientes, orgullosas de sus logros personales.

Dice Curtis que la visión que surgía era que la tecnología nos podría convertir a todos en individuos heroicos, sin control político, ya que las redes crearían sociedades libres, descentralizadas, felices y ordenadas. Una utopía randiana.

Aunque el mundo es muy complejo y ciertamente no podemos designar a Ayn Rand como la uber-ideóloga, es notable la influencia de esta mujer,  la cual ha esparcido el "gen egoísta" en nuestra cultura. El meme original del egoísmo como camino hacia la felicidad en un mundo sin lo divino, sin significado, sin fuerza moral mayor que la que podamos encontrar en nuestro propio ego. Un mundo eficiente, racional, productivo... mecánico, solitario, desencantado.

Si logras entender y aplicar estas palabras de Epicteto en tu vida, evitarás mucho sufrimiento innecesario

Filosofía

Por: pijamasurf - 12/19/2017

La filosofía estoica invita al ser humano a vivir en austeridad, templanza y un examen continuo de nuestras acciones, nuestros deseos y nuestros pensamientos

La filosofía estoica ha cobrado cierta relevancia en tiempos recientes que, en cierta forma, es inesperada. Si de por sí la filosofía en general ocupa un lugar más bien marginal en nuestras sociedades contemporáneas, de todas las escuelas de pensamiento ha resurgido una que, en su momento, invitó al ser humano a vivir en austeridad, templanza y un examen continuo de nuestras acciones, nuestros deseos y nuestros pensamientos. 

Pero quizá si miramos esta suma de cualidades a luz de la hiperestimulación placentera en que vivimos, la producción y el consumismo económicos incesantes y la imposibilidad aparente de hacer una pausa para reflexionar sobre lo que hacemos, entonces puede ser que el estoicismo haya resurgido como un recurso del ser humano contemporáneo para de todos modos hacer eso que necesita: comprender el curso de su vida.

Es esta ocasión compartimos un fragmento en el que Epicteto, uno de los estoicos más célebres y destacados, expone con sencillez y claridad el que quizá sea el método más simple para evitarnos sufrimientos innecesarios en la vida, ese sufrimiento que advertimos cuando en medio de una situación de pronto nos preguntamos qué hicimos para llegar hasta ahí. En muchos de estos casos, esa adversidad se explica por un encadenamiento de circunstancias que sin embargo tienen un origen primero y único que Epicteto miró con lucidez. Veamos:

 

En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros, otras no dependen de nosotros. 

De nosotros dependen nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones; en una palabra, todas nuestras acciones. 

Las cosas que no dependen de nosotros son el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es nuestra propia acción. 

Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas.

Las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes y enteramente ajenas. 

Recuerda pues que, si tú crees libres a las cosas por naturaleza esclavas, y propias a las que dependen de otro, encontrarás obstáculos a cada paso, estarás afligido, alterado y te quejarás continuamente de los dioses y a los hombres. 

En cambio si consideras lo que te pertenece como propio y lo ajeno como de otro, nunca nadie te forzará a hacer lo que no quieres ni te impedirá hacer lo que quieres. No increparás a nadie, ni acusarás a persona alguna; no harás ni la más pequeña cosa que no desees; nadie, entonces, te hará mal alguno y no tendrás enemigos, pues nada aceptarás que te sea perjudicial. 

Aspirando entonces a tan grandes bienes, recuerda que tú no debes trabajar mediocremente para lograrlos y que, en lo que concierne a las cosas exteriores, debes enteramente renunciar a algunas y dejar otras para otro momento. Pues si buscas armonizarlas y ambicionas estos bienes y también riquezas y honores, quizá no obtengas ni siquiera estos últimos, por desear también los otros; y seguramente dejarás de alcanzar los únicos bienes que pueden darte libertad y felicidad.

Así, ante toda fantasía perturbadora, apresúrate a decir: “Tú no eres más que pura imaginación y nada de lo que parece”. Enseguida examínala con atención y ponla a prueba. Para ello sírvete de las reglas que tienes, principalmente con esta primera, procurando distinguir si esa idea pertenece a aquello que depende de ti o, por el contrario, forma parte de aquello que no depende de ti. Y si pertenece a aquello que no depende de ti, piensa sin titubear: “Esto en nada me atañe”.

 

Las líneas provienen de los fragmentos conservados de Epicteto que se han editado bajo los títulos de Máximas, Manual o Enquiridión; este último es el término en griego con que se conoce en los estudios especializados a la compilación de enseñanzas que realizó Flavio Arriano de Epicteto, su maestro, labor por la cual la filosofía de vida del estoico llegó a nuestra época. 

En español, la editorial especializada en literatura clásica y filosofía Gredos cuenta en su catálogo con el ejemplar Disertaciones por Arriano, pero igualmente circulan en Internet algunas versiones del texto digitalizadas en formato PDF.

 

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