*

X

Calculan que el 60% de los hombres de Occidente serán infértiles para 2060

Salud

Por: pijamaSurf - 10/29/2017

Aunque parezca una profecía distante, al parecer la infertilidad podría convertirse pronto en una amenaza fáctica

Por si no fuesen suficientes los potenciales escenarios distópicos que nos esperan, incluidas epidemias, falta de recursos naturales vitales o apocalípticas oligarquías, de acuerdo con un estudio reciente, es probable que pronto la infertilidad sea una condición mayoritaria entre los hombres.

El pronóstico anterior resulta de un cálculo que considera el conteo de esperma producido por un hombre promedio, en Occidente (Europa, Norteamérica y Australia), durante las últimas 4 décadas; la cantidad, por cierto, se ha reducido a la mitad. Lo anterior, curiosamente, no ocurre en África, Asia ni Sudamérica. 

De mantenerse esta tendencia, según advierte el profesor de medicina reproductiva de la Universidad de Dundee, Chris Barrat, para el año 2060 la mitad de los hombres occidentales no será capaz de producir la suficiente cantidad de espermatozoides para alcanzar la fertilidad –aunque otros estudiosos cuestionan tal conclusión, aludiendo a que la cantidad de espermas producidos no es necesariamente proporcional al nivel de fertilidad.

En todo caso, Barrat insiste: "Si la información del conteo de espera es extrapolada a su conclusión lógica, entonces los hombres tendrán poca o nula capacidad reproductiva a partir de 2060".

El punto importante aquí, independientemente de si seremos o no fértiles (lo que, al parecer, sigue siendo una especulación en ambos sentidos), quizá sea entender qué es lo que ha causado esta disminución sistemática en la producción de espermas entre los hombres. Y la respuesta apunta sobre todo a facetas como la alimentación (asociada a la falta de ciertos nutrientes esenciales y al cada vez más común sobrepeso), así como al contacto con partículas contaminantes, no sólo atmosféricas sino también presentes en muchos de los artículos de uso cotidiano (por ejemplo, la ropa de material sintético, productos de limpieza y aseo, etcétera).

Definitivamente, algo no está bien en nuestros hábitos...

¿Cómo se puede incrementar la plasticidad neuronal y gozar de una mejor salud mental?

Salud

Por: PijamaSurf - 10/29/2017

El cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad

Desde el descubrimiento de la neuroplasticidad -la capacidad de nuestro sistema nervioso de cambiarse y regenerarse a partir de la interacción con el medio ambiente- se desarrollaron múltiples investigaciones, hipótesis e incluso tratamientos para desórdenes mentales y físicos. El principio es sencillo: el cerebro, al igual que el plástico, puede adaptarse a cualquier molde a lo largo de su existencia y vitalidad.

Gracias a esta cualidad, el cerebro es intrínsecamente resiliente: capaz de superar eventos catastróficos, experiencias traumáticas, entornos tóxicos (en relaciones de pareja, familia, compañeros de trabajo, criminalidad…), etc.; y de desarrollar nuevas conexiones neuronales saludables cuando la tranquilidad o estabilidad se apodera de la normalidad. Sin embargo, para poder permitir que el cerebro actúe hacia su propio bienestar es importante facilitarle el trabajo. Es decir, realizar una serie de actividades que fomenten la creación de nuevas conexiones neuronales y permitan una mayor adaptabilidad al lugar:

– Actividad física. El ejercicio se encuentra fuertemente relacionado con la salud del cerebro y el óptimo funcionamiento cognitivo. En numerosos estudios científicos se ha relacionado la constancia de alguna actividad física con el aumento en la materia gris del cerebro, resultando en un mayor desempeño en tests de memoria, atención y pensamiento. Además incrementa la capacidad de generación de neuronas en el hipocampo, la principal región para el aprendizaje y la memoria vivencial, lo cual a su vez reduce el riesgo de desarrollar trastornos neurológicos como el Alzheimer o desórdenes emocionales como la depresión.

– Una dieta equilibrada y saludable. El estómago es considerado el segundo cerebro de nuestro cuerpo, por lo que la alimentación es un factor predominante en la salud emocional y física de cualquier persona. Por un lado, el consumo de alimentos no procesados –más naturales– resulta en una fuente constante de energía que mantiene activo tanto al cuerpo como a la mente (por ejemplo, alimentos con ácidos omega 3, antioxidantes). Por otro lado, una dieta alta en azúcares y alimentos procesados puede afectar la plasticidad neuronal y, en consecuencia, la posibilidad de adaptabilidad al medio.

– Consumir vitaminas y minerales. Si bien no hay suficiente evidencia científica a favor de las multivitaminas, la realidad es que el cerebro necesita de las vitaminas para su funcionamiento. En especial la vitamina B12, la cual tiene un impacto significativo en el sistema nervioso central, en el funcionamiento cognitivo  y en el transporte de oxígeno a todo el cuerpo. Se pueden consumir vitaminas mediante los alimentos naturales.

– Café. Esta bebida no sólo se encarga de mantenernos en alerta; también ayuda a bloquear los receptores de adenosina, reduciendo el riesgo de desencadenar desórdenes como la depresión o trastornos como el Alzheimer o Parkinson. Esto se debe a que el café, como el cacao, mejora el funcionamiento vascular, ayudando a reparar el daño celular por el estrés o un medio ambiente físicamente tóxico. Se trata de un antioxidante natural, por decirlo de alguna manera.

– Meditación. En los últimos años ha surgido un especial interés por los beneficios de la meditación en la salud mental y física de sus practicantes. La evidencia científica ha demostrado que la meditación se relaciona con un incremento en el volumen del cerebro –principalmente en la corteza cerebral– y la desactivación de la amígdala –relacionada con el miedo y la ansiedad. De modo que esta actividad ayuda no sólo a reducir la incidencia de desórdenes del estado de ánimo, sino también a producir una mayor materia blanca conectando diferentes regiones del cerebro y mejorando la atención y concentración.

– La educación o actividad mental. Mantenerse mentalmente activo a lo largo de la vida mediante el aprendizaje se ha relacionado en numerosas ocasiones con una buena salud mental. Ejercicios como el sudoku o los crucigramas son alternativas que ayudan a mejorar el funcionamiento cognitivo, reduciendo la incidencia de trastornos como el Alzheimer. Esto pues la actividad mental, la creación de nuevas conexiones neuronales, se convierte en un refuerzo en contra de las patologías cerebrales.

– Sueño. Dormir es una actividad reparadora en todo sentido: consolida la memoria, regula cada sistema corporal y mejora el estado de ánimo. En caso de no dormir las horas suficientes, la función cognitiva se ve afectada negativamente, hay una menor calidad y cantidad de atención, aprendizaje y pensamiento creativo, y el estado de ánimo se vuelve más lábil.