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Alquimia cósmica: colisión de estrellas de neutrones nos enseñó cómo se crea el oro en el universo

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/27/2017

Las estrellas son, por supuesto, las primeras alquimistas; así se crea el oro a partir de la colisión de dos estrella de neutrones

Una reciente colisión de estrellas de neutrones arrojó luz, literalmente, a la creación de oro y otros metales raros en el universo, mostrando por primera vez la alquimia cósmica que genera estos elementos. 

Los científicos saben que en el origen del universo se creó hidrógeno y cuando las estrellas se forman, fusionan hidrógeno con elementos más pesados como el carbón y el hidrógeno. Cuando las estrellas mueren se crean elementos más pesados, metales comunes como el hierro y el aluminio, los cuales son diseminados en explosiones de supernovas. Hasta hace poco se creía que estas explosiones estelares debían de producir metales más raros como el oro. Sin embargo, ignoraban un paso más. La muerte de una estrella masiva deja una estrella de neutrones. Estas estrellas son de menor tamaño, con un diámetro que suele oscilar entre los 20km. En parte, sus dimensiones se deben a que las estrellas de neutrones son el núcleo colapsado de una estrella mayor, lo cual a su vez, aunque pequeñas, las hace también las más densas de entre las conocidas, con una masa que puede llegar a ser el doble de la de nuestro sol. Por otro lado, se les llama "de neutrones" porque esa es casi la única partícula subatómica que las compone, luego del efecto combinado de la explosión de supernova de una estrella masiva que les da origen y el colapso gravitatorio sobre su núcleo.

Recientemente científicos del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitatorias observaron por primera vez a detalle una colisión de dos estrellas de neutrones, uno de los fenómenos más violentos que pueden ocurrir en el universo y que, por la energía implicada en el choque, culmina con el colapso de ambas estrellas en un agujero negro. Las dos estrellas que chocaron estaban localizadas a 130 millones de años luz de la Tierra, con una masa ligeramente superior a la del Sol y, al momento en que inició la observación, con poco más de 300km de distancia entre sí. Los astrónomos recibieron la alerta sobre el suceso porque ambas estrellas empezaron a girar a tal velocidad que el espacio-tiempo comenzó a alterarse. Al principio, los astros giraban 20 veces por segundo alrededor uno del otro; 100 segundos después, los giros eran de 2 mil veces por segundo, acercándose cada vez más, en una especie de danza fatal e inesperadamente hermosa en su destrucción inminente. Un par de segundos después, el telescopio espacial Fermi de la NASA registró una ráfaga intensa de rayos gamma y restos de materia cósmica. 

En la luz mortecina de la colisión los científicos pudieron resolver el enigma de cómo se forma el oro. En el espectro luminoso yacen las huellas de los elementos -cada elemento tiene una particular huella de líneas dentro del espectro, que refleja una diferente estructura atómica. El espectro de la explosión, lo que se llama una kilonova, contiene huellas de los elementos más pesados del universo; la luz marca la firma del material estelar en decadencia convirtiéndose en platino, oro y otros elementos. Estos elementos necesitan de una enorme cantidad de energía para añadir neutrones a un núcleo atómico, y la explosión observada creó oro igual a unas diez Tierras en cantidad. De esta misma forma fue creado el oro o el platino que puedes estar usando en estos momentos, en el fuego atómico de la colisión de una estrella de neutrones en nuestra galaxia hace miles de millones de años.

El oro de la explosión observada el 17 de agosto tendrá probablemente un destino similar. Se mezclará con polvo y gas en su galaxia natal y posiblemente algún día formará parte de un nuevo planeta donde quizás evolucione la vida.

 

No existe actualmente una forma confiable de predecir un sismo (sobre las noticias falsas)

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/27/2017

Esto es lo que se sabe sobre predecir terremotos y su correlación con el cambio climático. Evita compartir información falsa

En la era de las redes sociales y la información viral se suele compartir -tocando el botón de pánico o con la intención de confirmar creencias- información falsa, la llamadas "fake news", que pueden crear estados de miedo, enojo y demás ánimos negativos. En el caso del sismo que sacudió al centro de México se ha estado difundiendo información falsa sobre un aparente anuncio de un nuevo terremoto, el cual habría sido predicho por la ONU, algo que es completamente falso, como este mismo organismo ha comunicado.

 

 

La UNAM y el Servicio Sismológico Nacional han difundido una imagen aclarando lo mismo, en la cual explican que lo que sí se sabe es lo evidente, que México es un territorio propenso a sismos de alta magnitud. México es una zona de alta sismicidad debido a la interacción de cinco placas tectónicas, siendo el contacto de la placa oceánica de Cocos con la placa continental Norteamericana lo que más se asocia con esta compleja sismicidad (la placa de Cocos parece ser la causa de los últimos dos sismos). Los efectos de esta alta sismicidad se hacen sentir más en la Ciudad de México, ya que está asentada en una antigua base lacustre que se mueve como si fuera gelatina, magnificando las ondas sísmicas.

 

Información sobre cómo ayudar e imágenes aquí

 

Lo único que los expertos pueden "predecir" es que cuando no se presentan sismos en ciertas zonas -como en Guerrero, de alta sismicidad- es posible que se acumule energía y esto provoque luego un sismo de gran magnitud (sin que puedan determinar la fecha). Por eso a veces se cree que es positivo de alguna manera que ocurran pequeños sismos, para que sirvan como una especie de descarga de estrés acumulado, evitando que se llegue a un umbral de acumulación más alto que precipite un acontecimiento más vehemente. 

Muchas personas en las redes sociales vinculan los recientes terremotos con el cambio climático o con erupciones solares, y aunque esto es algo que podría tener una correlación (sobre todo si consideramos una teoría holística, de interdependencia), la ciencia establecida no considera contundente la evidencia en este sentido, y en el caso de erupciones solares se han analizado grandes cantidades de datos sin encontrar correlación. Existe, eso sí, una cada vez más clara correlación entre el cambio climático y las tormentas y huracanes, como el reciente Harvey.

Sobre la relación entre los terremotos y el cambio climático, hay algunos trabajos interesantes. Uno es el del profesor Bill Maguire del University College de Londres, quien sostiene que la retirada de los casquetes glaciales debido al calentamiento global puede tener numerosos efectos que incluyen terremotos. Otro que podría tener algo que decir al respecto es el de Chi Ching Liu, del Instituto de Ciencias de la Tierra de Taipei, quien sostiene que existe una correlación entre tifones y terremotos, sugiriendo que una reducción de la presión atmosférica (lo cual caracteriza a estos sistemas del Pacífico, equivalentes a los huracanes) es suficiente para hacer que las fallas sísmicas se muevan y desprendan, algo así como estrés acumulado. Como señala el geofísico John McCloskey, una falla sísmica que ha reunido energía a veces no necesita más que "la presión de un apretón de manos".

Según Shimon Wdowinski, de la Universidad de Miami, en algunas partes de los trópicos, grandes terremotos tienden a formarse después de huracanes o terremotos excepcionalmente grandes; esto parecería haberse presentado, sobre todo, en el terrrible terremoto de Haití en el 2010. Posiblemente, las inundaciones lubrican las fallas telúricas. O, como sugiere Wdowinski, la erosión de derrumbes de las lluvias torrenciales, reduce el peso de una falla y le permite moverse más fácil. Una asociación similar ha sido observada en el caso del terremoto de Nepal, posiblemente relacionado a la temporada de verano de los monzones. Si estas tormentas están vinculadas al cambio climático -no en su mera generación, sino en su intensificación- entonces parece lógico decir que los terremotos también lo están.

En lo que refiere a la predicción de terremotos hay un investigador brasileño, llamado Aroldo Maciel, que tiene una "teoría de reflejos" o de "migración sísmica", que sugiere que ciertas zonas de la Tierra están conectadas, como si fuera una cámara de ecos, y un temblor en una zona desencadena otro temblor en el sitio con el que está conectado. Por ejemplo, un temblor en Oaxaca o Chiapas, según su teoría, está correlacionado con Chile, particularmente con Valparaíso. Hay que mencionar que aunque esto resulta interesante, y aunque Maciel sostiene tener una efectividad del 60% en sus predicciones, esta información es considerada como seudocientífica ya que no ha logrado explicar el mecanismo, o cómo esto estaría ocurriendo. 

La ciencia generalmente considera que no existe tal cosa como migración sísmica a la escala de la que habla el investigador brasileño, salvo en el caso de un cierto tipo de sismo. Un estudió mostró que un sismo masivo en Sumatra produjo una serie de réplicas en otras partes del mundo hasta 6 días después. Esto sólo parece poder ocurrir en sismos de alta magnitud; el de Sumatra fue de 8.6, y esto sucedió por la estructura única de este sismo, que generó ondas que viajaron justo por debajo de la superficie de la Tierra con la suficiente energía como para afectar fallas distantes. Otra investigación calculó que el 9% de los sismos considerados de alta magnitud llegan a causar sismos en otras partes del mundo

 

Con información de The Guardian