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Las mujeres se aburren del sexo con su pareja en el primer año de relación (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 09/29/2017

¿La vida en pareja tiende inevitablemente a la monotonía?

La vida en pareja puede resultar en una contradicción difícil de resolver. Por un lado, la sociedad y la cultura en que vivimos parecen encaminar al individuo a elegir una compañía sentimental y de vida, pero, por otro, esa misma elección puede tender hacia la monotonía por la obligación de exclusividad de la que suele venir acompañada.

En un estudio llevado a cabo por investigadores de distintas universidades inglesas y publicado recientemente en el British Medical Journal Open, se encontró cierta tendencia al aburrimiento entre las mujeres durante el primer año de una relación, específicamente a propósito de la vida sexual con su pareja.

La investigación, coordinada por Cynthia A. Graham del Departamento de Psicología de la Universidad de Southampton, consistió en analizar información estadística de 4 mil 838 hombres y 6 mil 669 mujeres con edades de entre 16 y 64 años que reportaron haber tenido una sola pareja sexual en el último año, esto en busca de indicios de pérdida de interés en la sexualidad dentro del ámbito de la vida en pareja. 

Entre otros elementos, los investigadores tomaron en cuenta las dificultades de tipo sexual reportadas por los encuestados, la sensación de lejanía emocional con respecto a su pareja durante el acto sexual y la facilidad para hablar sobre sexo.

Una vez que analizaron estos indicadores, el estudio encontró que si bien tanto hombres como mujeres pueden aburrirse de la vida sexual con su pareja, son sobre todo las mujeres quienes llegan primero a este hastío, en ocasiones incluso durante los primeros 6 meses de haber iniciado una relación. En este análisis, el 34% de las mujeres reportó una pérdida de interés en el sexo, mientras que tan sólo el 15% de los hombres manifestó esto mismo.

De acuerdo con el artículo donde se expone la investigación (que puede consultarse en este enlace), dicho fenómeno puede explicarse:

por la fatiga asociada al rol predominante de cuidadora, el hecho de que el estrés cotidiano parece afectar el funcionamiento sexual de las mujeres más que el de los hombres o posiblemente un cambio en el foco de atención hacia el cuidado de niños pequeños.

Igualmente, no puede descartarse el poco conocimiento que suelen tener los hombres de la sexualidad femenina y la predominancia cultural que ha tenido el placer sexual masculino en detrimento del femenino.

 

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Salud

Por: PijamaSurf - 09/29/2017

En un estudio se demostró que la danza tiene una serie de benéficos efectos sobre las capacidades de la mente y el cuerpo de una persona, pues incrementa la masa del área del cerebro que disminuye con la edad

Durante milenios se ha buscado la fuente de la juventud, como una única manera de vencer la mortalidad de la humanidad. Y es que más allá de tesoros perdidos en los mares o estructuras arqueológicas, autorretratos o pactos con el Diablo, la clave de la eterna juventud reside en el interior del cerebro humano. De acuerdo con un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience, la manera de reducir los signos del envejecimiento es mediante el ejercicio (principalmente, mediante la danza).

En el estudio se demuestra que la danza tiene una serie de benéficos efectos sobre las capacidades de la mente y el cuerpo de una persona, pues incrementa la masa del área del cerebro que disminuye con la edad. En palabras de la doctora Kathrin Rehfeld, autora principal del estudio y profesora del German Center for Neurodegenerative Diseases en Magdeburg, Alemania: “La danza es el único ejercicio que resultó en cambios conductuales notables en términos de un balance mejorado”.

Rehfeld explica que los voluntarios de la investigación, que contaban con un promedio de 68 años de edad, se dividieron en dos grupos: el primero practicó una serie de rutinas de danza una vez a la semana durante un período de 18 meses; el segundo, una serie de entrenamiento de flexibilidad y fortaleza. Ambos grupos mostraron un incremento en la región hipotalámica del cerebro, la cual se ve fuertemente afectada en los últimos años de vida por enfermedades como Alzheimer. Esto dejó claro que el ejercicio físico ayuda a reducir los efectos del envejecimiento a nivel neuronal. Sin embargo, había una amplia diferencia entre ambos grupos. Rehfeld considera que la diferencia se debía a los cambios realizados en las rutinas de danza:

Intentamos proveer a nuestros voluntarios en el grupo de danza numerosas rutinas de diferentes géneros –jazz, square, latinoamericano, line dance–. Pasos, patrones de brazos, formaciones, velocidades y ritmos se cambiaban cada segunda semana de un proceso constante de aprendizaje. El aspecto más retador para ellos era recordar las rutinas bajo la presión del tiempo y sin ninguna pista del instructor.

Estos retos promueven la constante activación y mantenimiento del cerebro, previniendo así su devaluación con el paso del tiempo. De alguna manera, piensa Rehfeld, esto puede dar lugar a un “nuevo sistema llamado ‘Jymmin’ (jamming and gymnastic). Es un sistema con base en sensores que genera sonidos –melodías y ritmos– conforme hay una actividad física”. Poder mantener al cerebro en buen estado mediante la danza permitirá una vida autónoma y saludable, reduciendo las afectaciones de cualquier enfermedad neurodegenerativa.