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La próxima vez que dudes de tus habilidades, recuerda que tu cerebro es una fábrica de mundos con infinito potencial

Entre más cavamos al interior de nuestra mente y nuestras funciones neurológicas, aflora con mayor claridad una premisa: somos mucho más sofisticados de lo que creemos y nuestro potencial pareciera prácticamente infinito. El problema es que vamos acarreando innumerables bloqueos mentales, culturales y prácticos, que merman nuestras capacidades y nos orillan a percibirnos como seres mucho más limitados de lo que en realidad somos. 

Un ejemplo de esto es el reciente descubrimiento hecho por el Brain Blue Project, un programa de investigación neurológica que tras combinar neurociencias y matemáticas concluyó que nuestro cerebro, cuando procesa información, crea estructuras neuronales de hasta 11 dimensiones –espacios matemáticos abstractos. En pocas palabras, producimos mundos que racionalmente no somos siquiera capaces de concebir. 

Los descubrimientos del Blue Brain project han sido posibles gracias a un novedoso modelo que les permite analizar el cerebro, llamado topología algebraica, el cual revela el altísimo nivel de organización presente en el cerebro y sus más de 86 mil millones de neuronas, en lugar de percibir esta actividad como algo meramente caótico.  

Así que la próxima vez que estés dudando de tus habilidades o de tu capacidad para desarrollar nuevas habilidades, recuerda que justo en ese momento tu cerebro esta haciendo danzar universos en 11 dimensiones... Así que relájate y confía en tu potencial.

"Los cráneos humanos pueden ser venerados por diversas razones, desde el culto a los antepasados hasta la creencia en la transmisión de propiedades protectoras u otras propiedades de los difuntos a los vivos"

Al sudeste de Turquía se encuentra Göbekli Tepe, el centro religioso más antiguo del mundo. Se cree que fue erigido por cazadores y recolectores del Holoceno temprano –hace más de 10 mil años– mediante una serie de cráneos que servían en el Neolítico inicial como un ritual para conectar la vida y la muerte.

De acuerdo con las últimas excavaciones, este centro resguardaba huesos fragmentados de tres cráneos parcialmente conservados, las cuales presentaron modificaciones artificiales que indican una interacción peculiar con los fallecidos de cierto estatus. Es decir que ante la muerte, las personas de la región solían decorar y exhibir el miembro del cuerpo en ciertos puntos del santuario.

En palabras de Julia Gresky, Juliane Haelm y Lee Clare, autores de la investigación publicada en Science Advances:

Los cráneos humanos pueden ser venerados por diversas razones, desde el culto a los antepasados hasta la creencia en la transmisión de propiedades protectoras u otras propiedades de los difuntos a los vivos. Hay muchas evidencias arqueológicas que demuestran que, en el neolítico, en el sudeste de Anatolia y el Levante se le daba un estatus especial al cráneo humano. Los restos recuperados en Göbekli Tepe llevan incisiones profundas hechas intencionalmente –las cuales estarían hechas con cuchillas de pedernal, con el objetivo de colgar verticalmente los cráneos–.

La seducción hipnótica de la muerte resulta recurrente en numerosas civilizaciones y culturas tanto de la Antigüedad como de la actualidad. Lo que los investigadoras descubrieron es que esta atracción humana hacia la muerte creó una serie de representaciones antropomórficas como una estatua de 60cm de altura intencionalmente decapitada, la cual fungía como un “portador de ofrendas que sostenía una cabeza humana entre sus manos”, o un pilar de bajorrelieve sobre un individuo itifálico, sin cabeza y con un brazo elevado.