*

X

La mayoría nos consideramos “moralmente superiores”, según la ciencia

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/24/2017

Un estudio de la Universidad de Londres apunta a que solemos considerarnos superiores en muchos ámbitos, pero mayormente en el moral

Si todos tomásemos en cuenta que nuestros sentidos nos engañan, que sólo percibimos un pedazo o ángulo de la realidad, quizá seríamos menos severos en juzgar a los demás, y dudaríamos aún más de nuestra propia autopercepción.

La autoestima es imprescindible para gozar de salud mental, pero en una época que nos invita al narcisismo desenfrenado, al individualismo, ¿qué tan realistas somos al juzgarnos a nosotros mismos?.

Un reciente estudio hecho por dos académicos de la Universidad de Londres, Ben Tappin y Ryan McKay, arroja interesantísimos resultados. Aparentemente, tenemos propensión a pensar bien de nosotros mismos (quizá como un mecanismo de defensa) pero ello se exacerba particularmente en lo que se refiere a asuntos morales, al menos según los resultados de esta investigación.

Este fenómeno se llama en inglés self-enhancement, algo así como autopromoción, y se refiere a una especie de "autoinflación" en lo que relativo a nuestras cualidades personales respecto a los otros.

Los académicos observaron que en cuestiones como inteligencia, ambición, amabilidad y modestia, la mayoría de los participantes se calificaron como mejores respecto al promedio de la gente. Pero este autoelogio se acentuó en lo concerniente a cualidades morales, como una especie de ilusión.

Los científicos desconocen exactamente las causas, pero no se trata de un tema menor, ya que la “superioridad moral” está vinculada a extremismos políticos, intolerancia y hasta violencia.

Otros estudios de 2001 "sugirieron que, debido a una especie de delirio general de grandeza, la gente tiende a pensar que conoce mucho mejor a una persona de lo que esa persona se conoce a sí misma y que todo lo que hacen lo hacen por una razón banal". Ello explicaría el fenómeno conocido como percepción asimétrica (illusion of asymmetric insight).

Curiosamente, somos nosotros mismos los que mejor conocemos nuestros actos, pero quizá, en una especie de maquiavelismo ubicuo, creemos que nuestras mejores intenciones podrían ser más valiosas que nuestros propios actos. Los motivos podrían ser muchos, pero lo que es un hecho es que considerarte moralmente superior a los otros es un fenómeno que frena la empatía y comprensión del mundo.

Vicios que obstaculizan tu éxito (según el padre de la neurociencia)

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/24/2017

Se ha dicho frecuentemente que el talento no lo es todo, y bajo la sabiduría de la neurociencia, Santiago Ramón y Cajal recomendó esto

Santiago Ramón y Cajal es considerado el padre la neurociencia y ganó el Nobel de Medicina por ello. Sus estudios merecieron que por primera vez se aludiese a una “doctrina de la neurona”, y entre sus aportes tenemos algunas publicaciones sobre el comportamiento humano desde una perspectiva del estudio de la mente.

En 1897 publicó un libro que continúa siendo pertinente hasta nuestra época, ya que evoca vicios de la personalidad que se repiten como patrones atemporales en las personas talentosas que nunca llegan a aportar al mundo exterior.

En su libro Consejos para un joven investigador, desmenuza las actitudes o creencias que podrían aniquilar tu talento. A grandes rasgos, Ramón y Cajal apunta a que, si bien es necesario soñar, ahondar, imaginar, debes pasar del estado soñador al realista-soñador. Aquí algunos aspectos retomados al respecto por The Independent.

 

Contempladores

Muchas personas que no llegan a desarrollar su talento son contempladores profesionales. Y lo anterior tiene su belleza, pero se perderán de las bondades de aportar su semilla. Son personas, que, literalmente, contemplan la hermosura de la naturaleza y la estudian; de las ideas, de las creaciones; aprecian en demasía, pero su estado suele quedarse sólo en esta parte. Su consejo es que debes tomar dirección, salir de lo puramente abstracto.

 

Eruditos empedernidos

Al respecto, nos dice que está bien muy interesarnos por numerosos temas, pero, también es necesario que profundices en algunos tópicos para avanzar en proyectos de investigación o de creación. Los eruditos empedernidos suelen desarrollar grandes discursos (y ego), pero sólo eso:

Discuten de todo –desparramando y abusando de su intelecto entusiasta. Este hombre indolente de la ciencia ignora un simple y muy humano hecho… Parecen sólo vagamente conscientes de que la erudición guarda poco valor cuando no refleja un avance en la preparación y los resultados de la persona. Los bibliófilos están más concentrados en proyectar una imagen de genios.

 

Megalómanos

Tienen un ego enorme y creen que, dada su inteligencia, el éxito vendrá pronto. Sin embargo, tienen poca perseverancia. Podría decirse que son más soñadores que talentosos, incluso, aunque su talento podría ser mucho.

 

Adictos a sus instrumentos

Los instrumentos (hoy los gadgets, por ejemplo) pueden ser muy útiles, pero generar obsesión por las herramientas puede hacer que pierdas de vista tus objetivos; dominar tus instrumentos es importante, pero no debes olvidar que son sólo eso, un vehículo.

 

Inadaptado social

Decía Bertrand Russell que hay personas más gregarias y otras menos gregarias. Las personas que suelen tener intereses científicos o artísticos disfrutan más de la soledad que otros, pero una cosa es disfrutar la soledad y otra es el aisalmiento o la incapacidad de trabajar en equipo. Siempre, en cualquier proyecto, necesitarás desarrollar habilidades sociales para llevarlo a cabo.

 

Teóricos

Muchas personas gustan de analizar todo, formular incesantes teorías, y ello podría ser útil, pero sólo hasta cierto punto:

Básicamente, el teórico es una persona perezosa actuando como una diligente. Inconscientemente obedece la ley del mínimo esfuerzo por que es más fácil construir una teoría que hallar fenómenos.

Las teorías van y vienen pero la información obtenida permanece. Las teorías nos abandonan pero la información nos defiende. Ella es nuestro verdadero recurso, nuestro verdadero estado, nuestro mejor linaje. En el eterno cambio de las cosas, sólo la información nos salva del deterioro del tiempo y del olvido o la injusticia del hombre. Arriesgar todo en el éxito de una idea es olvidar que cada 15 o 20 años las teorías son revisadas o reemplazadas.