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Esta gráfica te dice si tu fetiche sexual es muy extraño (o más común de lo que crees)

AlterCultura

Por: Pijama Surf - 07/07/2017

En una encuesta aplicada a más de 2 mil personas los fetiches retoman su normalidad, en un mundo donde el erotismo siempre ha sido tan diverso como los miles de millones que somos

Incluso a estas alturas, una de las áreas que más tabúes genera es la sexualidad. Si en el resto de nuestra vida lo considerado excéntrico raya en un cierto (e injusto) lindero de lo antisocial, en lo sexual ello es aún más enfático. Por lo anterior, los fetiches sexuales suelen ser un secreto, uno que muy pocos conocen de nosotros o que, de hecho, ni nosotros mismos conseguimos aceptar.

Lo cierto es que en el terreno de lo erótico la imaginación siempre ha jugado un rol elemental, y por ello el fetichismo es más común de lo que solemos creer. La blogger Aella recientemente lanzó una encuesta sobre fetichismo sexual que fue contestada por más de 2 mil personas (527 mujeres, mil 456 hombres y 61 personas más que se consideran de un género alternativo).

Las respuestas después fueron agrupadas como las de mayor recurrencia femenina y masculina. Los resultados son una variedad de fetiches que engloban al menos una muestra de la diversidad en los gustos de lo sexual, uno de los campos más diversos en nuestra condición humana. El fetiche más usual en las respuestas fue la diversidad de posiciones (más allá de la clásica, conocida como misionero), el uso de lazos o cadenas, sexo anal o sexo grupal, y entre las menos recurrentes (y ciertamente inadmisibles) pero apenas mencionadas están otras prácticas como la pedofilia.

¿Y tu fetiche, qué tan recurrente es?:

Encuentra la gráfica con un mayor tamaño aquí.

 

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AlterCultura

Por: PijamaSurf - 07/07/2017

Recientemente se hallaron nuevos vestigios de las construcciones hechas por los aztecas

Pocas miradas extranjeras tuvieron el privilegio de ver cómo Tenochtitlán rompía la luz y el brillo de un lago custodiado por montañas. El asombro que cautivó a los primeros conquistadores les hizo balbucear descripciones de una grandeza que conmovió a sabios y emperadores del mundo entero. Aún hoy sólo podemos imaginar y recrear sus informes, con base en pequeñas ventanas a tesoros arqueológicos, abiertas por las nuevas tecnologías.

Gracias al cultivo y desarrollo de la arqueología y la antropología, hoy es posible desentrañar el Centro Histórico de la Ciudad de México sin llevar a cabo una carnicería de los monumentos de la historia moderna. Tal es la paradoja de muchos sitios arqueológicos que han quedado sepultados por catedrales, palacios o montañas en la selva. Por fortuna, a veces una calle perdida en un predio olvidado puede facilitar un pequeño vistazo a las glorias pasadas.

 

 

De este modo fue que una investigación de 7 años sacó a la luz un templo dedicado a Ehécatl, el cual está acompañado de un juego de pelota, en uno de cuyos bordes se encontró una ofrenda ritual de vértebras de hombres jóvenes. La excavación se hizo a espaldas de la Catedral Metropolitana, debajo de la cual se extiende la mayor parte del área del templo, de más de 36m de longitud.

El dios Ehécatl representaba al viento, elemento necesario para activar a los Tlaloques, encomendados por Tláloc para romper los cuencos que en el cielo guardaban la lluvia. La importancia de Ehécatl para la subsistencia de los mexicas es, pues, equiparable a la lluvia y a la guerra, por lo cual el templo recién descubierto estaba de frente a las pirámides del Templo Mayor.

Las ruinas circulares del templo de Ehécatl recuerdan que existe un centro ceremonial inmenso debajo del Centro de la ciudad, cubierto por el asfalto, los adoquines, los antiguos palacios y las viviendas viejas y deshabitadas, como la memoria que acompaña y cubre a los muertos.