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La ciencia confirma que todos vivimos dentro de un enorme vacío cósmico

Ciencia

Por: pijama Surf - 06/11/2017

Las implicaciones potenciales y científicas de confirmar que la Vía Láctea está al borde de un vacío inconmensurable son importantes

La Vía Láctea se encuentra en una posición bastante excitante con relación al resto del universo. Hace apenas unos días un equipo de especialistas anunció, durante la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana, que nuestro vecindario cósmico está justo al borde de un abismo; se trata de un monumental vacío que presume un radio de más de mil millones de años luz. 

Este democratizador fenómeno, que coloca a aboslutamente todos los que habitamos nuestra galaxia al borde del mayor precipicio hasta ahora registrado en todo el cosmos, nos remite a un modelo del universo compuesto por agujeros y filamentos, como un inconmensurable queso gruyere; esta estructura está conformada por la materia "ordinaria", que abarca apenas el 5% del total de la materia, mientras que el resto está compuesto por materia y energía oscuras. 

El vacío que abraza a la Vía Láctea, y por ende a todos nosotros, ha sido llamado Vacío KBC (por los apellidos de sus tres descubridores, todos investigadores de la Universidad de Hawái, Keenan, Barger y Cowie. En cuanto a las implicaciones científicas de este descubrimiento, o mejor dicho esta confirmación (ya que en el 2013 Amy Barger había sugerido esta posibilidad), está el que "ayuda a reconciliar el aparente desacuerdo entre los dos modos que hay de medir la constante de Hubble que los cosmólogos utilizan para describir la velocidad a la que el universo se expande", según comentó José Manuel Nieves en un artículo para el diario ABC.

Ya en un plano poético, o mejor dicho piscocósmico, algo de fascinante tiene el sabernos todos al borde de un precipicio tan grande y profundo que ni siquiera podemos llegar a concebirlo con precisión. A fin de cuentas, desde cierta perspectiva la vida es caminar permanentemente al borde de un abismo y en el ínter tratar de evolucionar y, por qué no, de disfrutarlo. 

La fascinante relación entre el autismo y las habilidades musicales

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/11/2017

Estudios recientes muestran que las personas con autismo perciben un mayor rango de tonos

En 1912 el suizo Eugen Bleuler acuñó por primera vez el término autista, el cual construyó a partir del griego αὐτὀς (autos) que significa "uno mismo". Desde entonces, esta enfermedad comenzó a estudiarse cada vez más, y aunque queda bastante camino por resolver, hoy sabemos que se trata de un trastorno en el neurodesarrollo prenatal (el cual se manifiesta entre los primeros 2 años de vida) con fenómenos como la poca o casi nula interacción social y un comportamiento repetitivo y restringido, entre otros.

Quizás, a simple vista, lo que más caracteriza a una persona autista (como bien señaló Bleuler) es que se encuentra sumamente inmersa en su mundo, uno que asociamos a su interior, aunque estudios recientes muestran que también está altamente vinculada al exterior, ya que su manera de percibir es distinta.

Respecto a la música, se sabe que muchos de ellos pueden desarrollar un genio musical y el vínculo no es azaroso: en algunas investigaciones recientes se ha descubierto que las personas con autismo son mucho más sensibles a los sonidos y tienen una mayor capacidad para distinguir un mayor rango de tonos.

En un nuevo estudio del Centre for Research in Autism and Education del UCL Institute of Education de Gran Bretaña se encontró que los individuos autistas verdaderamente desarrollan una capacidad auditiva mucho más elevada que el resto. Según las conclusiones de la investigación, el autismo “realza la discernimiento de tonos, y aumenta la capacidad de percepción auditiva”.

Para este estudio se analizó la reacción de 40 personas, 20 de ellas con autismo y 20 sin éste, todas entre un rango de 17 y 34 años. En el primer ejercicio, los participantes fueron expuestos a grabaciones de sonidos de animales; entre éstos se jugó con un sonido que podía confundirse con los ladridos de un perro o los rugidos de un león: los individuos con autismo tuvieron un puntaje mucho mayor respecto a la distinción contundente de sonidos. También se les mostró un audio de una fiesta donde las conversaciones eran casi imperceptibles; los participantes debían seguir el flujo de las mismas y se les preguntó el desenlace de la última; el 47% de las personas con autismo pudieron discernir la frase, mientras que sólo el 12% de aquellos sin esta enfermedad lo consiguieron.

En conclusión, los autistas suelen disfrutar de la música con tonos más ecuánimes. Estas investigaciones abren el espectro de factores a estudiar para comprender mejor las diferencias perceptuales de estas personas, lo que se traduce en tratamientos más apropiados y en una mejor comprensión sobre cómo el exterior les afecta de maneras inimaginables para nosotros.