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Genial versión de "The Man Who Sold the World" en un instrumento coreano del siglo VI

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2017

La canción de David Bowie (y luego de Nirvana) cobra otra dimensión bajo la interpretación de Luna Lee

Parecía que "The Man Who Sold the World" ya había dado todo lo que tenía que dar. Es sin duda una de las canciones más populares de las últimas décadas, compuesta por David Bowie en 1970 (fue su primera composición) y luego recreada en una famosa versión unplugged por Nirvana. Pero ahora Luna Lee ha añadido otra dimensión a este clásico contemporáneo, interpretándolo en un gayageum, un instrumento coreano de cuerdas que data del siglo VI. Oriente se encuentra con Occidente, en una rara pero afortunada mezcla.

Y, por si extrañas las vocales, aquí Luna demuestra que lo puede hacer todo, dando un toque dulce aunque un poco perturbador (preferimos la versión acústica, pero no está mal).

 

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La extraña pero sexy sesión de Playboy que dirigió Salvador Dalí (FOTOS NSFW)

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2017

Conejitas desnudas idolatrando un huevo gigante, jugando en el Sol y entre collages surrealistas elaborados por Salvador Dalí en una sesión que apareció publicada en 1974

En 1973, Salvador Dalí aceptó dirigir una sesión de fotos para la revista Playboy. Tenía entonces 69 años y su amor al dinero era inagotable. "El significado de mi trabajo es la motivación del más puro dinero. Lo que hice para Playboy fue muy bueno y el pago estuvo a la altura de la ocasión", dijo el genio catalán. 

La sesión de fotos fue todo un acontecimiento en Cadaqués, un pequeño poblado marino. Los pobladores espiaron la sesión desde las montañas y llamaban a Dalí con cantos: "¡Maestro, maestro!", según narra Dangerous Minds vía Playboy.

Dalí trabajó con el famoso fotógrafo de Playboy Pompeo Posar, y juntos retrataron un huevo gigante, una serpiente gigante, algunos collages que mezclaban una botella de Coca-Cola con arquitectura renacentista y, por supuesto, las conejitas desnudas o semidesnudas jugando en el Sol. Se mezclan aquí la grandilocuencia de Dalí, el surrealismo más barroco en sus collages y el hedonismo en su versión americana y en su versión europea.