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El amor puede ser tan adictivo como algunas drogas

Ciencia

Por: PijamaSurf - 06/09/2017

La ansiedad que provoca iniciar o terminar con una relación funciona de dos maneras, y ambas lastiman

No puedes comer ni dormir y en lo único que piensas es en cuál será tu siguiente cura... ¿Sabes?, es probable que seas un adicto al amor.

Un romance intenso frecuentemente puede presentarse con síntomas similares a los de una adicción (euforia, ansiedad, mareos, etc.); así lo demuestran los escaneos cerebrales. Sin embargo, la idea de que uno puede ser adicto al amor es discutible: “esto se torna aún más confuso porque la gente está en desacuerdo con la teoría de la adicción y especialmente con el uso del término amor”, dice Brian Earp del Centro de Neuroética de la Universidad de Oxford.

“Supongo que esto sucede cuando no quieres enamorarte pero, aun así, no puedes evitarlo y esto causa serios problemas como cruzar ese límite donde se intersecta la adicción de otro: el abuso”, comenta Anders Sandberg, también miembro de dicho centro.

Después de analizar 64 estudios sobre amor y adicción realizados entre 1956 y 2016, Earp y su equipo han hallado evidencia de que en la actualidad existen dos tipos de adicción al amor.


Señales de recompensa

En el análisis se encontró que aquellas personas que se sienten desesperadamente solas cuando no están en una relación y tratan de reemplazar a su expareja inmediatamente, sufren lo que el equipo llama una “estrecha” adicción al amor.

Estos individuos luchan por ignorar los fuertes deseos de estar con el objeto de sus afecciones. Tratan de pasar la mayor parte del tiempo con ellos y desarrollan pensamientos y comportamientos obsesivos, y esto los lleva al acoso e incluso al suicidio.

Estas adicciones involucran deterioro del autocontrol y la capacidad para socializar. Al igual que en otros tipos de adicción, este comportamiento es activado por procesos anormales en el cerebro que aumentan las señales de recompensa.

“Las drogas adictivas inundan el cerebro con dopamina causando una inusual y severa señal de recompensa que lleva a la persona a usar la droga de nuevo, incluso cuando esto involucra algún tipo de revés en otras personas interesadas en sus vidas”, dice Earp. En la revisión de los estudios mencionados, se descubrió que en algunas experiencias de amor también se produce una inusual y fuerte señal de recompensa, la cual lleva al individuo a perseguir nuevamente la vivencia.

Pero el equipo también encontró evidencia de un segundo tipo de adicción --de amplio espectro, la cual cae en la misma dimensión del amor normal pero con más fuertes (aunque aún controlables) deseos vehementes.

 

Euforia y depresión

Esta categoría está basada exclusivamente en comportamientos similares a los de la drogadicción. En vez de un rush de euforia al momento del encuentro las personas sufren dolor, desesperación y depresión cuando las relaciones comienzan y de repente terminan. Algunos investigadores no consideran este tipo de comportamiento como una adicción debido a que las experiencias en estas etapas no son necesariamente desagradables a la larga.

El equipo de Earp halló que los individuos con ambos tipos de adicción pueden tener experiencias que impacten de manera perjudicial en sus vidas. En algunos casos, la adicción al amor parece contribuir a que la gente se mantenga en relaciones abusivas.

Lucy Brown --neurocientífica del Colegio Einstein de Medicina de Nueva York-- fue una de las primeras investigadoras en sugerir la noción del amor como una adicción. Ella y sus colegas han argumentado que el amor romántico o amor cortés, ideal de la vida amorosa ampliamente difundido por los medios, es una adicción natural que ha “evolucionado” desde hace miles de años como un mecanismo de supervivencia que alienta el vínculo entre los miembros de una relación.

A pesar de ello, Lucy está en desacuerdo con una clasificación de dos tipos como la que propone Earp; dice: “ese artículo es extraño para mí”. Si tuviera que escoger entre las dos, ella se decantaría por la de más amplia visión, más general: “Vemos el amor como algo natural y tomamos el camino de lo extenso”.

 

Curar un corazón roto

“El principal momento en que el amor se torna doloroso y necesita tratamiento es el momento de ruptura”, menciona Brown. Para la mayoría de las personas el corazón roto desaparece con el tiempo, terapias o medicación con antidepresivos, según añade.

No obstante, aquellas personas que luchan contra la adicción al amor pueden beneficiarse algún día con otro tipo de droga. Teóricamente, el uso de drogas podría contribuir a deshacer el vínculo que sentimos por alguien. Un estudio del 2013 en el que se manipularon algunas hormonas de ratones de las praderas así lo sugiere. Estos animales son monógamos y tienen fuertes vínculos de pareja (un proceso que involucra a la hormona vasopresina). El equipo encontró que bloquear los receptores de esta hormona provoca que los machos dejen de defender a sus parejas y pasen tiempo con otras hembras.

Hay evidencia también que apunta a que podríamos tener una especie de malla antiamor en el cerebro; ésta nos ayuda a hacernos menos apegados a aquellos a quienes anteriormente sentíamos cercanos. Esta “palmada” podría ayudar a que una persona tenga la habilidad de superar a otra, pero aún no tenemos una idea clara de cómo funciona esto. Del amor se han dicho muchas cosas, pero cualquier definición concluyente aún está muy lejos.

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La mayoría guardamos algunos de estos 34 secretos, según la ciencia

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/09/2017

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Si quieres guardar un secreto, debes esconderlo también de ti mismo. 

George Orwell

Un secreto es siempre intencionado y, como dicta la frase de George Orwell, el problema es que un secreto se arrincona en lo más hondo de nosotros mismos. Por eso los secretos pueden convertirse en una especie de carga de la memoria más profunda. Aun así, al parecer la mayoría los guardamos, y según un estudio publicado por la US National Library of Medicine, éstos pueden dividirse en 34 categorías generales.

Cabe apuntar que la mayoría de los secretos (de acuerdo con este estudio) son acciones que el sujeto asocia generalmente a faltas de ética o un comportamiento antisocial. El estudio también apunta a que estos secretos se convierten en una especie de carga psicológica, más allá de si la persona es consciente o no de ello. Es decir, la mayoría de los secretos no son inofensivos; quizá sea tiempo de cambiar nuestros secretos a otros que tengan que ver con experiencias íntimas, como un tesoro, sin que necesariamente se trate de la parte oscura de nuestra vida.

Según los resultados, las siguientes son las 34 categorías donde se engloban la mayor parte de nuestros secretos:

 

Daño a otra persona

Uso de drogas

Un mal hábito o adicción

Robo

Haber hecho algo ilegal

Daño a uno mismo

Aborto

Trauma

Mentiras

Violación de confianza

Deseo romántico

Descontento romántico

Pensamientos románticos con otra persona estando en una relación

Infidelidad emocional

Infidelidad sexual

Ser la persona con la que otro es infiel

Descontento social

Deslealtad laboral

Bajo desempeño laboral

Planes de pedir a alguien matrimonio

Sorpresa por algo

Algún hobby

Una relación secreta

Secretos familiares

Embarazo

Orientación sexual

Comportamiento sexual

Abstinencia sexual

Pretensión (esconder que no te gusta algo que te hace popular)

Creencias o ideología

Finanzas

Trabajo o proyecto secreto

Ambición

Comportamiento inusual

 

Ahora, de los anteriores secretos, la mayoría afirmó tener en promedio 13 de ellos. Por su parte, el mayor rango de personas con secretos por categoría se ubicó así:

60% Una mentira o impropiedad financiera

47% Violación de confianza

33% Robo, una relación secreta o descontento laboral