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Dorion Sagan habla sobre fumar marihuana con Carl Sagan y sobre si éste probó LSD

Dorion Sagan es un prolífico escritor especializado en la ciencia y en la filosofía de la ciencia. Su padre fue Carl Sagan y su madre la bióloga Lynn Margulis, así que Dorion tiene un linaje difícil de superar en lo que referente a la exploración de ideas científicas novedosas. En una reciente entrevista con el sitio Psymposia, Dorion habló sobre la famosa afición de su padre Carl a la cannabis --algo que hoy ya no es tabú-- y sobre si éste también estuvo interesado en otros psicodélicos:

A Carl Sagan le gustaba la marihuana, ¿sabes si alguna vez usó LSD?

Estoy seguro de que mi padre fumó marihuana, ya que yo fume con él varias veces y en algunas ocasiones nos llevaba a interesantes discusiones. Por ejemplo, cuando le hable de Otto Ranke y el trauma de nacimiento él mencionó la especulación cosmológica de ciclos infinitos de universos que se contraen y expanden y esa discusión fue importante para su ensayo "El universo amniótico", en El cerebro de Broca. Cuando tenía como 20 años hablamos sobre el LSD y dijo que nunca lo había tomado, pero que le parecía interesante.

Yo me ofrecí a tomarlo con él y le sugerí un bosque cercano --barrancas y árboles y agua fresca y cielos azules-- como un buen lugar para probarlo. Para bien o para mal, nunca aceptó mi sugerencia y no tengo más evidencia de que haya tomado psicodélicos. Mi madre dijo que tal vez habría sido demasiado demoledor para su ego, ya que se dice que los psicodélicos pueden hacer ver a las personas su ego y eso no es fácil, especialmente para aquellos que quieren mantener su maestría, autoridad y control intelectual.

Eso no significa que no lo hizo después. Conoció a Terence McKenna y visitó su huerto de plantas psicoactivas, y también a Tim Leary, quien en la cárcel había afirmado que entró en contacto con extraterrestres [de Sirio]. Es posible que en ese entonces sí haya probado psicodélicos pero que no lo haya revelado --estaba preocupado de que no se supiera que fumaba marihuana, y es por esto que publicó sus experiencias positivas bajo el pseudónimo de Dr. X en Marihuana Reconsidered de Lester Grinspoon. Yo tenía sólo 12 cuando eso salió en 1971, pero me imagine que era él. Cuando estaba en la universidad me dijo que se preocupaba de no mezclar el alcohol y la cannabis. No tomaba café, prefería el té. Tenía una fascinación por los chocolates. 

En el caso de su madre, una de la biólogas más destacadas, autora de la teoría de la endosimbiosis, Dorion explica que ella tomó LSD cuando era todavía legal, bajo supervisión médica, curiosamente bajo el cuidado del primo de Carl. A Lynn le interesó la química de estas sustancias, pero no tanto su exploración psiconáutica. Entendió el mensaje y colgó. De la marihuana decía, según Dorion, que hacía a las personas menos productivas.

 

La entrevista completa aquí

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Entre otros fenómenos, los algoritmos y el tipo de información que consumimos parecieran encerrarnos en una burbuja acrítica

La llegada de Internet, "el mundo de la información", la biblioteca abierta para todos, generó una enorme expectativa en torno a los alcances de conocimiento, que por primera vez, la humanidad tendría a su alcance. Sin embargo, las promesas de Internet se han ido desvaneciendo (aunque indudablemente también tiene muchas ventajas) en gran parte por el mundo de los algoritmos, entre otros fenómenos, ya que ello hace que la información a la que accedemos confirme (más que confrontar) nuestra manera de pensar.

A continuación algunos hechos que muestran cómo Internet, la manera en que funciona (y cómo lo usamos), podría estarnos haciendo menos críticos:

 

La información que generalmente encuentras sólo confirma tus opiniones

Por ejemplo, en Facebook el algoritmo privilegia la información de las personas con las que tienes mayor interacción, pero estas personas suelen ser más allegadas a ti, y generalmente tienen similitudes ideológicas. De este modo, cuando abres esta red social la información que te llega confirma tu tipo de pensamiento. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación a los que les das like; usualmente, la información que te llega reafirma tu postura ideológica. Ahora, si tomamos en cuenta que la mayor parte de las personas utiliza las redes sociales como medio de información, ello se vuelve aún más evidente. Con los buscadores sucede algo similar ya que los resultados privilegiarán el tipo de textos que sueles leer, con una postura similar a la tuya. Evidentemente lo anterior no propicia el pensamiento crítico, pues la data que consumes no confronta tus opiniones con información inteligente desde otras posturas.

 

Entregamos nuestros datos y privacidad sin pensarlo

El magnetismo, sobre todo de las redes sociales, ha hecho que releguemos la cuestión de nuestra privacidad como si fuera un tema secundario. Se trata de una especie de atracción que nos invita a dejar de lado aspectos de la intimidad que antes cuidábamos mucho más. La normalidad con la que hemos adoptado las redes sociales ha provocado que seamos mucho menos críticos respecto de la información personal.

 

Consumimos más información social

La promesa de la información sin límites está siendo relegada por las horas que pasamos escudriñando la vida de nuestros amigos, sobre todo en redes sociales como Instagram y Facebook. Esto se convierte en una especie de adicción, sabemos más del viaje que hizo una persona no tan allegada que de análisis antropológicos o sociales (sólo por poner un ejemplo) que podrían generar una reflexión mucho más profunda.

 

Nos hemos hecho más narcisistas

Somos adictos a los likes y, de hecho, está comprobado que éstos generan la hormona de la recompensa en nuestro cerebro: dopamina. Pareciera que estamos obsesionados con conseguir la aprobación de los demás y con compartir (presumir) constantemente nuestras vidas.

 

Poco ejercicio e interacción social física

Pasar horas en Internet nos hace sedentarios, hace que abandonemos la interacción social en físico, y está mermando nuestra salud con efectos nocivos derivados de una mala postura o aumento del insomnio. Hacer ejercicio incrementa nuestra inteligencia y, por su parte, convivir con los demás fomenta nuestras habilidades de comunicación, empatía, intercambio, afecto.

 

Internet llegó tan rápido que no nos dimos el tiempo para ser críticos con la manera en que interactuamos con él y con cómo funciona. Todo apunta a que seguimos siendo la sociedad del espectáculo, sólo que lo sentimos distinto, ya que ello se encuentra disfrazado de acceso casi infinito a la información (pero una que nos podría estar haciendo mucho menos críticos) y, de hecho, quizá a esta época podría llamársele la era de la ignorancia.