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Así lucen los veteranos tras 10 años de guerra en el Medio Oriente (FOTOS)

Sociedad

Por: Pijama Surf - 06/27/2017

La verdad es incómoda cuando se le mira de frente y con marcas espirituales y físicas como las de estos veteranos estadounidenses, luego de su estancia en Medio Oriente por la “libertad”

Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras,

Cicerón 

El discurso nacionalista o ideológico que lleva a la guerra siempre es confrontado por la verdad. La guerra, simplemente, es horrorosa, injustificable, y su verdadero motor ha sido siempre la ambición por las riquezas. La guerra nos vuelve locos, sus atrocidades enferman el alma humana, y deja huellas infranqueables en el espíritu y en el cuerpo.

Sus efectos trascienden generaciones; según ha comprobado la ciencia, heredamos el estrés y los miedos de nuestros antepasados. Así, transmutamos con el horror de la guerra, sus secuelas son insospechadas. Lo anterior ha sido registrado por los fotógrafos David Hay y James Nachtwey, quienes han fotografiado durante 10 años a soldados norteamericanos que fueron a pelear por la “democracia” al Medio Oriente.

Su serie se llama Soldado desconocido y fue finalista en la categoría de retrato de los Magnum Photography Awards 2016. Respecto del proyecto, Nachtwey apuntó:

He sido un testigo, y estas fotografías son mi testimonio. Los eventos que he documentado no deben ser olvidados y mucho menos repetidos.

 

Conoce más de este proyecto aquí.

 

¿Por qué Francia es el país más pesimista del mundo? (INFOGRAFÍA)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/27/2017

Francia aparece constantemente en el último lugar de los sondeos sobre actitudes hacia el futuro

Si les preguntáramos, ellos probablemente dirían que por realistas e incluso por su inteligencia. Los otros países son más naïve. En Francia el pesimismo es una especie de deporte nacional ligado a la crítica, al análisis más concienzudo y despiadado, a la racionalidad que destruye el optimismo (que a fin de cuentas es una forma de fe). Nadie como Voltaire para arrojar una mirada desangelada y llena de ingenio a la condición humana: "el optimismo es la locura de insistir en que todo está bien cuando somos miserables". El mundo es una tragedia, pronto moriremos y no hay solución, no hay dios, no hay trascendencia. Sólo tenemos esta existencia. Francia también produjo a Sartre, quien "hizo del ennui algo chic", y generó mayormente el posmodernismo, quizás la ideología dominante actualmente, una ideología en la que, en términos generales, se pone en duda la existencia de la verdad y la moral y se ve todo con ironía y escepticismo. El psicólogo canadiense Jordan B. Peterson no tiene clemencia con esta visión del mundo:

Los posmodernistas logran ser nihilistas y totalitarios al mismo tiempo, algo que ni siquiera Nietzsche había soñado pese a que tenía la más grande imaginación para la patología que jamás haya existido. Además combinan el nihilismo y el totalitarismo con los peores aspectos de la religión.

Evidentemente se puede diferir de lo que piensa Peterson del posmodernismo, pero el punto aquí es que Francia y sus intelectuales son el gran exponente del pesimismo, en gran parte por haber deconstruido las grandes narrativas y los grandes centros de significado. Algunos dirán que con razón. Nadie domina la razón como los franceses, pero, parafraseando a Pascal, la razón sin corazón no conduce a la felicidad y quizás eso sea un error del intelecto. Creer que tener razón es más importante que ser feliz o que encontrar significado y motivación para vivir bien es una trampa de la infatuación del propio intelecto. 

Todo esto a colación de una nota que publicada en The Economist en la que se sugiere que el éxito de la campaña de Macron en parte se debe a su entusiasmo y a su optimismo --remedios para combatir la morosidad francesa. Y los prospectos económicos lo celebran (aunque claro, esto parece ser también parte de la agenda neoliberal de The Economist, que se encarga de crear burbujas constantemente). Lo interesante de esto es, sin embargo, el contraste de la actitud positiva de Macron con el pesimismo francés, siendo que Francia invariablemente aparece en los últimos lugares y generalmente en el último en sondeos sobre los países que ven con menos optimismo el futuro (ver aquí o aquí).

Existen dos lecturas fundamentales de esto (los posmodernistas nos dirían que existen innumerables perspectivas, cada una remitiéndonos a otra, en una infinita cadena de referencias circulares). Por un lado, el pesimismo francés parece ser en parte reflejo de su inteligencia, de no ser engañados tan fácilmente por los políticos y demás, y también de su frío análisis de la condición humana (la vida como la vivimos es esencialmente trágica). Por otro lado, parecen ser esclavos de su propia inteligencia, ya que una cierta actitud positiva (no una mera actitud delusoria, sino una afirmación de lo "bueno") en términos pragmáticos es bastante útil para casi cualquier cosa que realizamos en la vida. ¿Puede un agnóstico tener fe?