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“No importa cuál sea tu sexo, sé feminista”: un emotivo discurso sobre la necesidad del feminismo (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/28/2017

Este discurso de la actriz Helen Mirren nos invita a compartir la causa del feminismo, por la sola razón de que el trato igualitario mejora la realidad de todos

En años recientes, el feminismo ha cobrado fuerza y presencia en distintos ámbitos de lo público. Si bien no es nueva la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres y la dignidad de su lugar en la sociedad, ahora esta búsqueda es mucho menos marginal de lo que era hasta hace algunas décadas, y quizá podría decirse que ha ganado la notoriedad suficiente para colocarse en el centro de la atención social de nuestra época.

Una prueba de ello es el involucramiento de ciertas celebridades en la discusión feminista o al menos en cierto proceso de sensibilización en torno al tema. Emma Watson es sin duda el rostro más conocido que encarna esta tendencia, pero existen también otros ejemplos.

En esta ocasión compartimos un video de Helen Mirren, actriz de origen británico que el pasado 20 de mayo pronunció un discurso en la Universidad de Tulane en Nueva Orleans en el que destacó la necesidad que tiene en el mundo de ser feminista, sin importar el género ni la nacionalidad, por la sola razón de que la realidad social mejora “cuando se respeta a las mujeres y se les da la libertad de cumplir sus sueños y ambiciones”, según dijo Mirren.

En otro de sus momentos más emotivos y lúcidos, la actriz dice:

He empezado a entender que el feminismo no es una idea abstracta, sino una necesidad si queremos ir hacia adelante y no hacia atrás, en dirección a la ignorancia y la envidia.

Compartimos el extracto del discurso y también el video con el discurso completo. Ambos pueden verse con subtítulos en español con la función de YouTube correspondiente.

La última moda de sexo en Rusia tiene un impacto que querrás conocer

Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/28/2017

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá"...

En las redes sociales es muy común encontrar artículos, imágenes y videos en torno al sexo. La mayoría de ellos poseen títulos rimbombantes y fotografías eróticas que provocan caer en la tentación de darle clic. Los cibernautas consumen este tipo de información como si se removieran los viejos fantasmas de los manuales de urbanidad o creencias de la vieja escuela católica. Sin embargo, ¿qué tipo de sexo es el que se está vendiendo? ¿Cuál es el concepto del sexo que brinda ese tipo de información?

Hay que comprender que, según los especialistas en sexualidad, la principal causa de disfunciones y trastornos sexuales, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), embarazos no planeados y otras afectaciones relacionadas con el sexo es una cultura culpígena. Esto se debe principalmente a que este tipo de tradiciones promueven la desinformación, una pobre educación sexual y una especie de morbo por cumplir con lo prohibido sin saber mucho o nada al respecto. 

Así, las personas van conociendo acerca del sexo mediante tradiciones culpígenas, Internet y pornografía. Casi sin darse cuenta, no sólo someten la experiencia del acto sexual a conceptos relacionados con el pecado, lo prohibido, el juego de poder, el control, el éxtasis, la omnipotencia y las ganancias materiales, sino que también distorsionan la vivencia total de tener sexo.

Como resultado surgen modas que implican riesgos para la salud física o emocional. Entre ellas se encuentra esta práctica que comenzó en Rusia a partir de la crisis del petróleo, en donde las mujeres ofrecen sexo a cambio de servicios de fontanería, instalación de muebles, reparaciones mecánicas, mudanzas o paseo de perros. De acuerdo con los sociólogos, esta situación surgió a partir de la crisis en Rusia, lo cual provocó que la “población recurriera a todo tipo de ingenios y remedios para mantener su nivel de vida”. La crisis ha aumentado el nivel de pobreza y, con el fin de sobrevivir, “el sexo se utiliza para pagar este tipo de servicios tradicionales. Incluso hay comunidades online formadas especialmente para este propósito”.

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá”, “Hago arreglos en el hogar: consigues placer y renovación”, “Ofrezco servicios de taxista a cambio de sexo”. En otras palabras, si se necesita un servicio y no puedes –o no quieres– gastar dinero, se puede negociar a través de sexo. 

Esta alteración de la prostitución convierte a la sexualidad en una transacción de bienes a favor del poder. Sin embargo, no deja de permanecer la siguiente incógnita: si el sexo es una práctica que encarna a Eros, que incluso los indígenas mexicas solían decir que era un regalo de los dioses por todas las desgracias y sufrimientos que surgen en la vida, ¿cómo es que puede menospreciarse y reducirse a un concepto capitalista? Es evidente que ante una crisis la supervivencia marca una necesidad y que el sexo marca un valor en esfuerzos prácticos pero, ¿será ésta la mejor manera para vivir y transmitir la experiencia de la sexualidad?