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¿Esta podría ser la razón científica de la famosa friendzone?

Ciencia

Por: PijamaSurf - 05/17/2017

Este estudio sugiere que existe una confusión en torno al autoconcepto de una persona y lo que la otra persona está aparentemente comunicando

Hay quienes afirman que no puede existir una amistad entre ambos sexos, como si la tensión sexual crease una barrera entre el bien y el mal entre dos individuos que disfrutan un momento juntos. Sin embargo, la ciencia se ha encargado de demostrar que la famosa friendzone –tanto en hombres como mujeres– realmente no existe, y bastaría con prestar atención a los detalles para respetar la libertad de selección de cada individuo. 

De acuerdo con los estudios de género, la persona que se siente atraída hacia otra que no siente lo mismo se asume como una víctima del mal de amores; por lo tanto, insiste pese a las negativas, convierte al otro en victimario –con frases como “Pobrecito/a, está sufriendo por ti”– y la atracción se convierte en pena o lástima. Muchos de estos estudios de género concluyen preguntando: “¿Es que acaso un hombre o una mujer no tiene el derecho a decidir hacia quién sentir deseo o cariño?”.  

Por tanto, ¿cómo distinguir cuando la atracción es real y no parte de nuestros deseos? Para Teresa Treat, de la Universidad de Iowa, el enfoque debe centrarse en las claves emocionales, como el lenguaje corporal y las expresiones faciales. Es decir que la apariencia en las mujeres no se traduce necesariamente en cuán atraídas se sienten hacia un hombre –y ver interés en donde no hay puede llevar al acoso sexual–. De hecho, según los estudios realizados por Treat, los hombres tienden a ser más agresivos y sexualmente coercitivos cuando prestan mayor atención al físico que a lo emocional (como el lenguaje corporal, la expresión facial), distorsionando la percepción o el juicio de si una mujer siente atracción hacia ellos.

Esto sugiere que, en palabras de Treat, existe una confusión en torno al autoconcepto de una persona y lo que la otra persona está aparentemente comunicando. Por lo tanto, ¿cómo mejorar la interpretación de quien siente atracción? 

Para llegar a una una respuesta efectiva, los científicos realizaron un estudio en el que a 220 hombres y 276 mujeres se les mostraron 130 fotografías de cuerpo completo, recibiendo las instrucciones de valorar el interés sexual de una mujer –desde “rechazo extremo” hasta “interés sexual extremo”. A la mitad de este grupo de control se le pidió enfocar su atención en las claves emocionales, como la expresión facial y el lenguaje corporal, e ignorar el atractivo físico, así como el estilo de la ropa. Después, los participantes volvieron a observar 130 fotografías de cuerpo completo y en esta ocasión prestaron atención tanto al atractivo físico y el estilo de la ropa como a las claves emocionales, rastreando sus impulsos al aceptar el rechazo de la otra persona –indagando así sobre las posibilidades de una violación al perder el control sobre sí mismos. 

Carin Perilloux, de la Southwestern University, agrega que no se trata sólo de tomar conciencia del aspecto emocional de una persona para distinguir si se siente atraída o no; también es importante tomar en consideración que un hombre o una mujer pueden estar proyectando su propio interés sexual usando la lógica de que “Si estoy interesado/a en él o ella, también puede estar interesado/a en mí”.

De alguna manera, los científicos asumen que los participantes regularon esta distorsión dentro del estudio pues se les dieron instrucciones sobre en qué enfocar la atención, lo que brinda una esperanza de que mediante la educación de equidad de género y educación sexual se pueda reducir la incidencia de victimización frente a la aparente friendzone, así como la frecuencia de violaciones y de otros abusos en la pareja. Perilloux concluye que este estudio ayuda a creer que “Una de las mejores cosas que se puede hacer es asegurarnos con la pareja –o potencial pareja– cómo se siente al respecto en vez de sólo asumir cosas”.

Sobre la anomalía de los cristales de tiempo que rompen la simetría del espacio-tiempo

Ciencia

Por: PijamaSurf - 05/17/2017

La diferencia que marcan los cristales de tiempo reside en el movimiento de sus iones, los cuales pueden moverse independientemente de su contenedor

Frank Wilczek, físico teórico y ganador del premio Nobel, conmocionó al gremio científico proponiendo que los cristales de tiempo eran unas estructuras hipotéticas que parecían moverse a pesar de tener un estado mínimo de energía. Pese a que esta teoría violaba la simetría fundamental de la física, en la cuarta dimensión –el movimiento del tiempo– un cristal se materializa con la habilidad de contener el tiempo como un reloj. Sin embargo, hasta ahora no existía una manera de comprobar que en esta dimensión tuvieran una forma física. 

En el 2012, Wilczek y su grupo de físicos teóricos del MIT hicieron un experimento en el que usaron un objeto que pudiera tener un movimiento duradero por períodos movedizos y luego regresara a su estado original, una y otra vez, en un estado de baja energía –conocido como “estado fundamental”. Los resultados demostraron que la energía del estado fundamental implica el “punto cero” de energía de un sistema y, por lo tanto, la ausencia de movimiento –salvo para los cristales de tiempo. 

La diferencia que marcan los cristales de tiempo reside en el movimiento de sus iones, los cuales pueden moverse independientemente de su contenedor. Basta utilizar una trama para los iones o un superconductor de qubits, las partículas usadas en computadoras de quántum para remplazar a los bits de las computadoras en la actualidad, hasta romper indefinidamente la simetría tiempo-traslación. Este es un estado en el que la naturaleza escoge que la normalidad deje de existir, en un loop perfecto para nuevas alternativas.  

En caso de que un cristal sea capaz de alterar el equilibrio de la naturaleza, eso implica que la simetría del tiempo-traslación no es inmune a ser espontáneamente corrompida y que el sistema de no equilibrio puede promover estados interesantes de materia que no existen realmente en los sistemas de equilibrio. ¿Acaso esta teoría podría ser capaz de explicar más que las anomalías de la naturaleza?