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Este escándalo pone en evidencia a las aerolíneas

Sociedad

Por: PijamaSurf - 04/21/2017

Una lamentable escena de violencia que muestra la agresividad de las corporaciones actuales

Las líneas aéreas suelen abusar del tiempo y dinero de sus pasajeros. El mayor riesgo al transportarse en avión no radica en la posibilidad de sufrir un accidente aéreo sino en pasar un mal rato por culpa de sus políticas nefastas.

A principios de este mes, durante un vuelo de Chicago a Louisville, un vuelo con sobrecupo se volvió noticia luego de que algunos pasajeros subieran a redes sociales varios videos mostrando el abuso del que fueron víctimas.

A menudo las aerolíneas venden más boletos de los que tienen para un mismo vuelo, por lo que se ven obligados a ofrecer descuentos, estancias gratuitas, comida y otras cosas con tal de motivar a algunos pasajeros que ya abordaron a bajar del avión y ceder sus asientos a otros.

Tal fue el caso en este vuelo. Luego de que ningún pasajero se ofreciera, la aerolínea decidió seleccionar aleatoriamente a cuatro pasajeros y los bajó del avión de forma violenta.

Aquí uno de los videos:

 

De inmediato explotaron las redes, dejando esquirlas de furia e indignación por todas partes. Tristemente, la ley protege a empresas como United Airlines; los contratos de compraventa de las aerolíneas estipulan que ningún asiento está asegurado para nadie y que tienen plena libertad para decidir qué hacer con ellos.

La declaracion oficial de la aerolínea fue la siguiente:

El vuelo 3411 de Chicago a Louisville tenía sobrecupo. Después de que nuestro equipo buscó voluntarios, un cliente se negó a dejar la nave voluntariamente y se le pidió a las fuerzas de la ley que se acercaran a la puerta. Nos disculpamos por la situación del sobrecupo. Otros detalles sobre la evacuación del cliente tendrán que ser pedidos a las autoridades.

Es increíble la confianza y prepotencia con la que una compañía así se atreve a generar una declaración en un tono indiferente luego de un episodio violento.

Aunque el desenlace no siempre es el mismo, este tipo de situaciones se da frecuentemente en distintas aerolíneas alrededor del mundo.

Postales de la locura: una colección de retratos de mujeres locas del siglo XIX (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2017

Con empeño y diligencia, un psiquiatra inglés del siglo XIX conformó una colección impresionante de retratos de mujeres encerradas en el manicomio donde trabajó durante 10 años

La locura es uno de esos abismos que, parafraseando a Nietzsche, después de mucho mirar terminan por devolverle la mirada al observador. Más o menos desde siempre, ese quebranto mental que supone volverse loco ha ejercido una enorme fascinación entre aquellos que no padecen de ello. Platón discurre sobre sus distintos tipos y, acorde a su época, entiende la locura como el resultado de una posesión divina en los hombres. En la Edad Media, Galeno la atribuyó a un desequilibrio de los cuatro humores que antes había descrito Aristóteles, y ya en el siglo XX, para Lacan es la familia el lugar simbólico donde, inevitablemente, se gesta ese trastorno último.

Y es que quizá por eso la locura es tan atractiva: porque, a pesar de todo, no existe una explicación definitiva de por qué una persona puede enloquecer. ¿Se trata, como afirman la neurociencia y la psiquiatría, únicamente de un efecto neuroquímico, de la deficiencia de tal o cual neurotransmisor? ¿Será, como escribió Lewis Carroll, que “aquí todos estamos locos”, pero sólo en unos pocos el delirio alcanza dimensiones intolerables? ¿Es el medio donde se forma la subjetividad en donde se determina que alguien enloquezca?

El siglo XIX es uno de los momentos más interesantes en la historia de la pisque humana. Del ostracismo al que se había condenado a los locos en épocas anteriores se pasó al encierro de los locos, con el fin de estudiarlos y convertirlos en fuentes de conocimiento sobre lo humano. En al menos dos libros –Historia de la locura en la época clásica y Vigilar y castigarMichel Foucault abundó sobre la manera en que, para distintos campos de saber y sobre todo de poder, el ser humano comenzó a ocupar la posición central necesaria para conocerlo y después dominarlo. En este sentido, la locura, como una especie de experiencia limítrofe de nuestra naturaleza y también por su carácter de enajenación (como si los locos fueran seres humanos un poco más allá de lo humano), ofreció una oportunidad inmejorable para investigar los intersticios de la mente humana.

Las imágenes que acompañan esta nota pertenecen a ese momento histórico; específicamente, provienen del archivo de un médico inglés, Hugh Welch Diamond, que las tomó a mediados del siglo, entre 1848 y 1858, década en la cual fue psiquiatra y superintendente residente en la sección femenina del Asilo para Lunáticos del condado de Surrey, en el sureste de Inglaterra. Entre otras hipótesis que manejó durante el tiempo que ocupó dicho cargo, Diamond creyó que la fotografía podía ayudar a entender mejor la locura, servir a los diagnósticos e incluso tener beneficios terapéuticos. El médico, por otro lado, se sumaba así a una amplia tradición gráfica en torno a la insania mental en la que se encuentran pintores, grabadores, dibujantes, retratistas y, como el propio Diamond, fotógrafos e incluso después cineastas.

Diamond tomaba fotografías de las mujeres recluidas en el manicomio porque, por un lado, creía que podía llegar a un mejor diagnóstico de lo que les ocurría mirando las imágenes; por el otro, aseguraba que confrontar a las locas con sus propios retratos podía hacerlas salir de su locura.

Con todo, su empeño no bastó para granjearse la aceptación de sus colegas, quienes, en una reunión de la Royal Society of Medicine celebrada en 1856, descartaron el método fotográfico-terapéutico de Diamond e incluso lo calificaron de “pseudociencia”.

A su favor puede decirse que reunió uno de los acervos más impresionantes de la locura; retratos de mujeres que protagonizaron su propia postal desde el encierro del delirio.

 

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